Sorpresa en el pueblo

Era ciclotímico. Escribía solo cuando se sentía eufórico, capaz de todo, ilusionado ante todo. Igual que lo de salir a la calle: solo cuando las ganas de abrazar hasta el tío Camunias le invadían por dentro.

A sus vecinos y lectores les impactó enormemente que se colgara de una viga del granero. ¿Cómo podía haber hecho algo así, Luisito, con lo majo que era?

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