Conflicto

Un tipo entra en una carnicería y ve a un conocido en el mostrador. Decide saludarle a la afectuosa y navarra manera del susto padre, y emite un berrido que se oye en la falda trasera del monte San Cristóbal, con cuatro tonalidades y gallo incluido hacia el final. El interpelado se da un susto de cojones y reacciona propinando un codazo a la altura del corazón al jacarandoso colega, cuyas risotadas menguan por la desmesura del golpe. Jodé, Patxi, cómo te pones. 

Se enzarzan entonces en una discusión que se va acalorando por segundos. El receptor del susto le dice al asustador que si algo no soporta en la vida son los sustos, y añade motivos: "He pasado miedo, en esta vida, por cosas que no te voy a contar, y cada uno reaccionamos de distintas maneras ante un susto. Te lo diré solo una vez, no me vuelvas a dar un susto en tu puta vida. De lo contrario, atente a las consecuencias". 

El asustador responde que si hay algo que no soporta en esta vida, porque sabe de lo que habla como "hijo de pikoleto que soy", es la autoridad, las órdenes a rajatabla y cualquier tipo de imposición unilateral. "Otra puta bronca como esta y atente a las consecuencias".

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