Caridad cristiana y NYC

Ayer leí este poema, tan corto como intenso y elocuente, del amigo Ramón Irigoyen:

Caridad cristiana

Me diste una manzana.
Y las dos podridas.


Luego pensé en el post sobre Camba y Nueva York, la Gran Manzana. La gran manzana podrida. Putrefacta, dirían Dalí y compañía. Me cago en Nueva York.

Una vez me regalaron tres botellas de vino.
Las dos picadas.

No lo olvido.

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