Viaje con nosotros

Los que nos hemos acostumbrado a los números rojos, a la presencia de un guión, o guion, negativo delante de nuestras cuentas corrientes (mecenas vocacionales, diríjanse a la pestaña de Pay Pal habilitada para las donaciones), vamos desarrollando nuevas formas de viajar sin movernos del sitio. Eso del viaje interior, en plan Kafka, que es más barato y cómodo que el viaje exterior a lo Hemingway. Como el exilio interior de Aleixandre y no el de Altolaguirre (que se fue a México para acabar palmando en España,  creo que en una carretera de noche, de accidente, creo que yendo al festival de cine de San Sebastián, creo que en 1958 o 1959. Exiliarse para morir en Burgos, triste destino).

Decía que los ricos de espíritu pero probes de parné desarrollamos nuevas formas viajar, como por ejemplo, undostrés responda otra vez, la staycation, que es una contracción de las palabras ingleses stay y vacation y que viene significando mayormente quedarte en tu puta casa mientras el resto se va a Cabo de Gata, Florencia, Algarve o los picos de Europa. Diré que buena parte de mis satisfacciones recientes me la ha producido la staycation, quicir, esa imposibilidad vacacional por cuestiones presupuestarias que, como digo, me ha reportado gran placer. Porque he visto a mis amigos cagarse en el mal tiempo de Semana Santa y en ese trajín forzado de maletas y neceseres que hay que revolucionar para sentirnos enganchandos al mundo. Desde mi habitación pascaliana he gozado como un niño con esa dulce condena al estatismo más místico y haragán, con dosis de solitariedad, que no soledad, matiz de Carlos Castilla del Pino.

Monos en Gibraltar. Agosto de 2009. Foto: el náuGrafo


Además de la staycation, últimamente he aprendido del placer de viajar con los demás, de la grata y económica— sensación de acoplarte a los viajes de la gente que viaja, y lo cuenta a través de internet. Durante casi dos años he recorrido el mundo de la mano de Fabián C. Barrio, que salió a dar una vuelta hace unos 700 días, y el 9 de junio llegará triunfante a Madrid. No he seguido con milimétrica atención sus pasos, pero en general siempre lo he tenido ubicado. Cuando cruzó los Urales, China, Australia, Chile, Brasil, México, Sudáfrica, Etiopía, Egipto, Israel y etc, yo también estuve, un poco, allí. 

También he estado en Venecia, Milán, Florencia, Roma, Nápoles, Capri y Bari, itinerario del viaje  de novios de Beñat y Teresa, cuyas andanzas hemos seguido sus amigos con un cuentagotas informativo que nos permitía saber en qué latitudes itálicas se encontraban y cuántos spritzs habían tomado tal o cuál día.

No es tanto conocer los detalles del viaje, virtual y ajeno, sino saber que esa gente con la que en su día compartimos viajes, como Ancín que estás en los parises, está ahora fuera y que, a través de esas pantallitas que algunos dicen deshumanizadoras, podemos disfrutar también con ellos.

Comentarios

  1. Pobre Nau....

    Lo importante es llegar a pagar la hipoteca... SUERTE MAJO

    Abrazooooooos

    ResponderEliminar
  2. Suerte tío, seguro que las cosas te van mejor en el futuro, ten fe.
    Es normal ser pobre a partir de ahora, esperemos que no tengamos que buscar en los containers como algún amigo mío.
    Yo también me intento consolar con ideas así, pero entre tú y yo, sé que me muero de ganas de deleitarme viajando, descubrir países y culturas de primera mano, es mágico, y quedarse en casa es un confinamiento del destino, que a mucha gente no le ha tocado.
    Esperemos que cambie nuestra suerte en el futuro, qué le vamos a hacer, quién es pobre es pobre e iluso. Un abrazo!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario