11.5.12

PERMANECER EN LAS REDACCIONES ES PELIGROSO

Lo pongo así, en mayúsculas, porque es como aparece en 'El sol como disfraz', última novela del escritor Pedro Sorela, al que entrevisté el otro día en el hotel de las Letras, probablemente el hotel más literario de Madrid. O no.

Llevo toda la semana hablando, o escuchando, sobre periodismo, que es un tema que me gusta hasta cierto punto. Me gusta por lo que tiene de técnico, porque a veces la técnica es una manera de amarrar el humo, de disipar una tendencia a la abstracción que nos conduce a una locura de salón. Y no queremos volvernos locos de salón. Pienso en un escritor de Cantabria, reciente premio Nadal, con ese aire desgarbado genialoide de despiste indeleble. Pero no me gusta por que siempre es más de lo mismo, esa cosa quejicosa, y porque es demasiado subjetivo todo como para ser cierto. 

Decía Sorela, que empezó en los setenta en 'El Correo de Bilbao', que en esto del periodismo hay que tener un plan B. Qué más allá de "los 47 años" no es sano ni recomendable estar absorbido por la rutina/esclavitud de la actualidad. La dictadura del tiempo, que no de los mercados, es una de las claves de su novela. 
Entonces le conté lo del mal de Sísifo, que sufrí en mis propias carnes cuando trabajé en 'El Imparcial': cuando por fin todo estaba colocado, todo apañado, todo en orden, ese puzle imposible que por fin casaba, ya de madrugaba, y te ibas a casa, no tardaba en llegar el nuevo día y otra vez había que levantar el edificio informativo, erosionado sin remedio por el desgaste del tiempo. 

El plan B de Sorela, que estuvo diez años, "largos", en plantilla de 'El País' ha sido la docencia: en la Universidad Complutense tiene fama de buen profe, aunque somete a sus alumnos a la "tortura" de leer unos cinco o seis libros. Qué crueldad. Y si se metió en el periodismo fue por subirse al tren de la experiencia, por la curiosidad, por el deseo de emprender un viaje. Y dijo eso, viaje, y quizá como un trayecto finito, temporal, enriquecedor, es como hay que vivir el periodismo, señores, y no como otra cosa. 

"¿Qué es un periodista?". 

Y luego me habló de una amiga suya, que respondía al perfil de periodista intrépida, de Moscú, que tenía acceso a jugosas fuentes de información con las que elaboraba enjundiosos reportajes, que viajaba por todo el mundo y que estaba muy bien considerada. Pero que también daba clases en un "departamentito" de universidad, y que un día abandonó ese periodismo de trinchera tan campanudo para dedicarse a la carrera académica. 



- Pero, ¿por qué lo dejas?
- Porque no hace montoncito.



Esto lo he pensado yo muchas veces, en mis constantes puestas en solfa del oficio periodístico, pero al oírlo por boca de Pedro Sorela como que la idea terminó de cobrar forma, y hasta la envolví con lazo y todo. "No hace montoncito". La dictadura del tiempo. El plan B. El periodismo como viaje. Y la vocación literaria siempre por encima de todo. Y en las redacciones, lo justo. Es peligroso. Be careful. Achtung, baby.


3 comentarios :

  1. Magnífico símil lo de "No hace montoncito". Y muy cierto.

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  2. Guardo un buen recuerdo de Sorela como profesor y eso que hace ya veintitantos años que asistí a sus clases. Está bien el Plan B, pero eso es para unos pocos, la mayoría somos supervivientes.

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