Escritores sin blog (y II)

Concluye esta serie bipostal que arrancó con ese vómito metafórico de lo que me parecía, licencias poéticas aparte, el hecho de que un escritor no tenga blog: un razonable sinsentido. 

Dice Oteiza, en un video genial que circulaba por YouTube, que jamás tuvo miedo al folio en blanco. Un escritor con miedo al folio en blanco quizá no sea escritor, un escritor sin blog quizá no lo sea, tampoco. El folio en blanco es un campo de libertad, el interfaz en blanco es un espacio de similar libertad. Y además, con un público, más o menos reducido, pero con alguien que te sigue los pasos. Y recuerdo la frase mil veces citada que me regaló Antonio López en unos cursos de verano: "Si encuentras placer en lo que haces, y encima tienes el apoyo y seguimiento de la gente, puedes trabajar incansablemente". Aprox. Y ya, añado, si con eso te ganas la vida, ni te cuento. Algún día, eso, supongo.

Esta aseveración mía se presta a mil y una réplicas. ¿Juan Rulfo tendría blog? Juan Rulfo escribió dos obritas en toda su vida. Juan Rulfo escribió dos libros pero, ¿Juan Rulfo era escritor? Nos contó hace poco Blanca Berasategui, directora de El Cultural, que una vez tuvo el raro privilegio de entrevistarle. Odiaba las entrevistas. Quizá porque no se sentía escritor. Hemingway odiaba hablar de libros, podía llegar a las manos, si insistían mucho, me contó el guía de su Finca Vigía. Rulfo no escribió más, y pasó el resto de su vida trabajando en una editorial, en labores hormiguiles de corrección y así. 

Juan Rulfo fue escritor cuando escribió 'Pedro Páramo' y 'El llano en Llamas'. El segundo, además, es una recopilación de 17 pequeños relatos, que escribió en 1953. Rulfo murió en 1983. ¿Por qué tantos años de agrafía? Se ha escrito mucho sobre la agrafía, sobre todo Vila-Matas, en su 'Bartleby y compañía', libro que dejé a medias porque se lo regalé a Alberto Fuguet. 

¿Puede haber escritores de una sola obra? ¿Son estos tan escritores como los escritores totales que fueron, no sé, Pío Baroja o Francisco Umbral? El lenguaje es pobre. La barrera entre la autenticidad e impostura también. Uno puede impostar un libro, pero no se puede impostar toda una carrera literaria. Aunque, Umbral, allá donde lo veis, tuvo mucho de impostado. Dalí también. Personajes hechos a sí mismos. Qué agotador.

Juan Rulfo (Wikipedia)


No creo que un escritor actual sin blog sea un impostor. Pero quizá me parecen menos escritores. El escritor auténtico es el que necesita escribir, y para ello se sirve de cualquier recurso que tenga a mano; como el trabajo del pintor, el pintor total, es solo la punta del iceberg, y su estudio es un zoco loco de bocetos, probaturas, dibujos, garabatos y demás desvaríos paleta en mano. 

A mí me parece que se habla mucho de literatura, que hay mucha actividad en el campo literario, pero no encuentro muchos blogs que me seduzcan. Que produzcan verdadera literatura, esa que nace de la observación, de la curiosidad, del asombro, de las ganas de fotografiar con las letras. "Un escritor lo es cuando tiene obra publicada", dijo una vez Alberto Olmos. Sí, en parte, aunque también puede serlo más alguien que cultiva un blog desde hace décadas, en plan Microgramas de Walser, y no necesita siquiera de la formalidad de la publicación. Un escritor es un tío que escribe, que disfruta haciéndolo. Así de simple. Cuanto más escribe, más escritor es. 

Y veo que los escritores consagrados, los de la generación anterior, nacidos en torno a los 50, siguen demostrando su raza literaria. Pienso en Antonio Muñoz Molina, Andrés Trapiello, José Luis García Martín o Miguel Sánchez-Ostiz. Abrazaron sin complejos el formato blog y ahí siguen, ofreciendo casi cada día sus historias. En mi generación, apenas veo blogueros activos. Mucha reseña, mucha 'prescripción', pero poco blog literario. Alberto Olmos a veces sabe de la libertad y las posibilidades que tiene el formato blog, pero lo actualiza a un ritmo que diríamos calmo. Pienso en Elvira Navarro, con su  blog 'Periferias', como un buen ejemplo de folio en blanco pixelado en el que fijar el asombro por algo, en este caso, los universos barojianos del Madrid de extrarradio. 

No es cuestión del formato. El blog surgió con fuerza a partir de 2003 y sigue siendo válido. Son palabras colocadas en el mayor difusor de información que hoy existe: internet. Los escritores sin blog son menos escritores. Quizá sean novelistas, pero no escritores totales.


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