13.4.12

Lecturas estacionales

Recuerdos de aquella tardecita en plan grupi con Jiménez Lozano, del que confieso, a lo Mazagatos, que no he leído nada. Con un par. Bueno sí, un relato llamado 'El grano de maíz rojo', aunque le tengo ganas a sus dietarios varios. Uno de los acompañantes, le preguntó, algo timorato, si releía a menudo a Dostoievski. Es que no basta con leer, amigos, ni con tomar cinco piezas de fruta al día. Hay que releer, rerreleer y rerrerrerreleer. Literatura, y metaliteratura, y metametaliteratura. ¿Qué qué es la metametaliteratura? La última frase tiene un poco de eso. 

Nos dijo que Dostoievski, era, para él, una lectura de otoño. Pensé entonces si alguna vez releería a Dostoievski, con todas las obras del ruso que aún tengo por leer por vez primera... Pensé también en si yo tenía algún hábito similar, para concluir que no. Puede que sean de viejos esas rutinillas literarias, pero no descarto ir fijándolas. Aunque lo que más me gusta de la afición lectora es, precisamente, no someterla a ningún plan o esquema rector. 

No obstante, recuerdo haber leído libros en épocas determinadas del año, y que esas épocas determinadas del año influyeran en la lectura, se colaran, como un agente literario más. Pienso, de pronto, en mi 'Luz de noviembre, por la tarde', escrito en su mayor parte en otoño, y que habla, sobre todo, de un otoño y que, por tanto, se recomienda su lectura para esa estación como de introspección. 

Leí 'Soldados de Salamina' en primavera, creo que de 2002, y que la lectura fuera en primavera, ya digo, enriqueció dicha lectura. Inicio de la primavera, porque la primavera se divide en dos partes. Abril, por un lado, y mayo/junio por otro. Las dos tienen sus encantos, quizá el primero es más sutil, y me gusta más. Tiene algo de otoño dentro de la primavera. 

Recuerdo que también influyó el hecho de que fuera verano en la lectura de 'La educación sentimental', de Flaubert, esa obra que cita Woody Allen creo que en 'Manhattan' como una de las cosas que hacen que la vida merezca la pena. También en verano leí 'Cien años de soledad', y me gustó hacerlo en esa estación. 'Crimen y castigo' también cayó en verano, y me temo que, en efecto, es una lectura más otoñal, aunque también diré que los novelones rusos casan mal con una vida ocupada, que obliga a lecturas nocturnas. El exceso de personajes y tramas a menudo complicadas exigen una concentración que a veces solo se tiene en verano, en vacaciones. 

Me gustó leer el diario de Ana Frank en unas vacaciones lluviosas de Semana Santa, en 1999, en San Juan de Luz. Ese mismo año leí 'El perfume', mismo lugar y tiempo. También fue buena cosa leer 'Las partículas elementales', de Houellebecq, en Semana Santa de 2000, en Canarias, como disfruté también este verano con 'Plataforma', en agosto, y 'El mapa y el territorio', en septiembre.

Ana Frank

Disfruté (¿disfrutar es la palabra?) también con 'El extranjero' de Camus, que me regaló la señora de la casa en que me hospedé en julio de 1999, en la rue Saint Denis de París. Aquel verano de meterme en la piel del flâneur y embrionario escritor de diarios sin saber que existía esa condición ni ese género como tal.  

Lo dejo aquí. Cuéntame tú, ahora, amable lector, qué libros te gustó leer en tal estación. 

4 comentarios :

  1. Yo soy muy de verano. Leo mucho durante todo el año, pero por lo que sea sólo recuerdo los que leo en verano. En esa estación 'cayeron' El perfume, Las aventuras de Tom Sawyer, Los pilares de la Tierra o El conde de Montecristo. Luz de noviembre, por la tarde, lo leí precisamente en noviembre y diciembre y esto me hizo mucha gracia porque hay un capítulo que habla del Día de la Constitución o del de La Inmaculada, no estoy segura, y lo leí justo ese día, sin planearlo.

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  2. La segunda vez que fui a París caí enferma y me tuve que quedar un día entero en el hotel mientras el resto visitaba la torre Eiffel. Empecé y acabé en el día "La soledad de los números primos" y sentí una extraña alegría porque aunque la mayoría de los que han ido a Paris pueden decir que han visitado la torre Eiffel muchos menos pueden decir que se han leído un libro en Paris.

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  3. Curiosamente yo he estirado tu Luz de Noviembre todo el otoño porque cada cuatro frases revivía una situación parecida y disfrutaba esa sensación (que acompaña) de que álguien más ha vivido esos pequeños detalles que nadie expresa cuando habla de un enfermo con cancer, mi enfermo terminal era mi hijo, veintidos años compartidos y el vacío que ha dejado me han dado mucho para escribir un cuaderno en el que le cuento cómo fué su final y lo que yo siento.
    También cuando leo tu blog veo que tu sensibilidad coincide con la mía y por eso me gusta leerte.
    Un abrazo desde un Bilbao que hoy parece otoñal.

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  4. Martincita Romaña16 de abril de 2012, 15:54

    Soy lectora voraz, desde que tuve la inmensa suerte de aprender a leer. Leo en todas las estaciones, y casi siempre en horario nocturno. No tengo preferencias que me condicionen a elegir mis lecturas, me dejo llevar más por la intuición y la curiosidad que por la epoca del año.
    Pero destaco un libro que leí el verano pasado, en vacaciones playeras, y que ahora identifico con total relax, con carcajadas felices, con imaginación desbordante y un sentido del humor que me arrebata, con fiestukis y bebercio.Me acuerdo del título y ya me estoy riendo."Que empiece la fiesta" de N.Ammaniti

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