14.3.12

Ciudadanos practicantes

Antes de la entrevista, en Casa América


Me gustan los momentos previos a una entrevista. Hay una cierta tensión, hace años incómoda, ahora dominada hasta el punto de que genera la adrenalina justa. El puntito. La chispa adecuada. Me alegran esas progresiones, la conversión de los miedos o nervios iniciales en llevaderas tensiones que nos mantienen despiertos, dentro de un juego que requiere estar alerta. Prefiero la vida como juego, como un juego serio, que como guerra. Hace poco, una amiga, "a mí me gusta trabajar porque es un poco como ir a la guerra, y la vida es una lucha, una guerra". No puedo estar más en desacuerdo. Sobre todo cuando ves a esa amiga víctima de todo tipo de estreses e incluso enfermedades derivadas. Claro, porque vive en guerra, y la guerra hiere, y mata. 

La entrevista. Decía Rosa Montero que hay una tensión dramática, teatral, que ambos personajes, entrevistado y entrevistador desempeñan cada uno su papel. Tienen la ventaja de que ninguno de los dos se conoce, y que es probable que no se vayan a ver nunca más en su vida. Nadie exigirá al otro nunca fidelidades a la personalidad más sincera. Por mi parte, no me disfrazo de nada, más que de yo mismo, cuando ese no es si cabe el disfraz más tupido que nos ponemos, nada más salir de la cama. Un yo mismo en modo trabajo, ser otra cosa me sería muy difícil.

Me pareció un tipo educado, atento, escuchador, valter hugo mae, y ese tipo de perfiles a mí me ganan. Creo que los portugueses son todos un poco tipo C, y el lector de este blog ya sabe a qué me refiero cuando digo tipo C. Me caen bien los tipos C, aquellos que prefieren ponerse ellos en evidencia que hacer que tú lo pases mal. Presentaba 'la máquina de hacer españoles' (Alfaguara).

Hablamos de varias cosas, claro, pero me gustó su definición de 'ciudadanos practicantes', analogía  con los católicos. ¿Lo somos? ¿Qué nos hace ser ciudadanos, cobrar el paro y/o ejercer nuestros trabajos con más o menos exigencia? ¿O tratar de llevar a la sociedad hacia una dirección, la que nosotros creemos más ética, y llevar a cabo acciones concretas bajo ese motor? 

Quizá basten pequeñas acciones para considerarse un ciudadano practicante. Como comprar, en su día, el diario 'Público', en vez de lamentar tanto su desaparición física. Unos miles de ciudadanos practicantes comprometidos con esa causa habrían salvado ese periódico, y con ello unos cuantos puestos de trabajo. 

A lo mejor este blog, por qué no, tiene algo de ciudadanía practicante. El deseo de orientar a los pocos lectores que por aquí pasan en una dirección, en un modo de mirar las cosas, en una cierta estética. 

Me habló también valter hugo mae, cuyas cuatro primeras novelas están escritas en minúsculas, en aras de una democratización de los signos (es un símbolo, me aclaró), de un poeta. Le pregunté por él, ya con la grabadora acabada. Quería que me dijera el nombre de un poeta portugués, y me citó a Helberto Helder, un tipo aún vivo, que no da entrevistas, no habla con nadie, y rechaza todos los premios, económicamente dotados, que le dan. Puede que esa sea su forma, la única posible, de ejercer como ciudadano practicante. 

No sé si será efectiva, pero desde luego la prefiero a la de ir a la guerra de la amiga de arriba. 

2 comentarios :

  1. Al ciudadano, opino, la sociedad, esa masa, se la tiene que pelar a dos manos. Un ciudadano es el triunfo del ser humano, de su individualidad. Un ciudadano sólo se tendría que preocupar por otro ciudadano, como mucho. Los colectivos me aburren porque no existen mas que en la imaginación de quien habla. Intentar dirigir a un colectivo es además de inutil, bastante peligroso.¿Fuenteovejuna? Eso mismo, fuente-ovejuna.

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  2. Buen juego de palabras ovejil.

    Sí, no te hablo de dirigir a masas pero ¿y hacer pequeñas acciones que uno cree positivas? Como el mero voto, tan denostado últimamente. Me gusta la idea de ejércitos silenciosos y en apariencia pasivos, pero que mueven el mundo en una dirección. Y no hablo de grandes ideologías, sino de fomentar, por ejemplo, el reciclaje. Y hablo de fomentar, no imponer.

    Yo quiero fomentar últimamente el antitaurinismo. Intentaré no ir a los toros en San Fermín.

    (Esta puede ser utilizada en mi contra, jaja, lo sé.)

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