Nudo en el cerebro

Tengo un nudo en el cerebro y no sé cómo ha llegado allí. Lleva varios días instalado en mí y no hay manera de relajarlo. Me acuesto, y en vez de contar ovejitas, me viene la imagen de una toalla oscura y mojada, torsionada hasta el extremo. Algo de eso noto que les sucede a mis pabelloncitos cerebrales. 

No sé si será por el frío, mi nuevo compañero de piso. Peajes de vivir solo, y en el centro de Madrid. Hacerlo en una covachuela con su punto agradable, pero con no pocos peros. Uno de ellos, sus cristales finos como alas de libélula, que me obligan a jugar un juego, el de sentirme un doble de Walter Scott en su refugio de la Antártida. Mis racanuelos caseros se niegan a subirme el límite de potencia eléctrica, y yo me dejo convencer, y tengo que realizar verdaderos mecanos domésticos para que no pete la jodida instalación. Apagar el ordenador y el radiador mientras me cocino un huevo, no usar nunca dos dispositivos a la vez: o calor o zumo de naranja. Total, que duermo con Toledo encima, acurrucado como un armadillo, y hasta me olvido del frío, pero creo que una tensión corporal se materializa en mí, y el nudo cerebral es su cúspide. 

Y luego esa tensión mental permanente, torsión neuronal full time, en busca del post, del tuit, del estado de FB, de la idea para tal, para cual, de la reflexión novedosa. El estirar el chicle mental para seguir dando alas a ese novela en la que aún, toquemos madera, mantenemos fe. Y forzar la machine cerebral cada mañana, con sueño escaso, para traducir, valorar, entender, esas jodías noticias de prensa económica internacional. Y ese ansia por leer todos los libros del mundo, en papel y digital, los clásicos no leídos, las novedades más rutilantes, los textos de nuestros amigos. Y los libros por releer que nunca releeremos.

Amor/odio por las ideas, porque nos dan una especie de gasolina humana, de magma de ilusiones y matices sin las que el día a día sería directamente deprimente, pero también un cierto cansancio que nos hace anhelar algo que no se ha inventado todavía: los masajes a la altura del córtex. 

El futuro incierto, y el presente peliagudo, en términos de digamos sostenibilidad financiera, puede que tengan algo que ver en esa cosa tensa cerebril. Por no hablar de un creciente desasosiego en cuanto a la pertinencia del oficio elegido para ganarnos el pan, que notamos que en el balance anual de luces y sombras sale a favor de estas últimas. 

Se acuerda uno entonces del botón de donaciones de PayPal que colocó hace un año o dos, inmaculado él, y se propone quizá agitarlo un poco hasta que el sistema dé algún fruto. Pero eso de pedir, así, indiscriminadamente, le da un poco de reparo. Claro que también lo hacen los de Wikipedia, parece que van a hacerlo lo de Público, todo aquel que aporta algo al mundo. Y yo creo que aporto algo, no al mundo, pero sí a los cien lectores fieles de cada día. Peor,  ¿qué gano yo con todo esto? Gano cosas, inmateriales cosas, pero también recibo señales de alarma en ese cerebro mío con vocación de nudo marinero.

Comentarios

  1. Van Dos Puño de Mono30 de enero de 2012, 20:14

    Manual de uso para deshacer nudos gordianos sin recurrir al método alejandrino para naugrafos en apuros .
    1 ) Si no ha pensado en saltar de la balsa , sopese la idea , si ya lo ha hecho , reanude la deliberación . Así mata el rato y algo pasará.
    2) Deje que el gato juegue con su madeja cerebral . Es tremendamente estimulante , si no hay gato las ratas o las pulgas valen igual .
    3 ) Si está usted varado en una isla naúgrafa busque el hilo conductor , siempre lo hubo y siempre lo habrá. Si flota en adminículo a la deriva busque el cabo suelto .
    4 ) El treimportannncheramí. Vaya a la biblioteca del barrio o descárguese la ley de arrendamiento urbano e intente acabar con buenos modos con esta situación de abuso .
    Si no , busque un electricista desocupado y mire a ver si es posible poner un magnetotérmico de mayor amperaje . Sólo un poquito , no se tiene que enterar nadie .
    Si no ya miraré si me sobran unos mitones .
    Feliz año Dickens!!

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