Educación alternativa

Circula por internet un video que anima a cambiar los hábitos educativos, herederos de la época de la Ilustración, basados me temo, todavía, en memorizar, hacer trabajitos, ejercicios y cosas así. Se dice en el video una cosa interesante, al comparar el sistema educativo con una fábrica cualquiera. Los alumnos son poco menos que productos, colocados por fecha de nacimiento en las respectivas aulas, y a los que se aplica tal o cual proceso sobre ellos. Se marcan las horas con un timbre, como se hacía un poco, esto no lo dice el video, lo digo yo, en los campos de concentración nazis. Hay algo de humillante, pienso ahora, en ese tratamiento más cercano al que se hace a una res que al de un alumno en edad de aprendizaje. 

Opino que si hay una revolución pendiente es la educativa.

Se habla ahora del TDH, o trastorno de la concentración o déficit de atención por hiperactividad. Dicen los que saben que eso es más bien una nueva filfa, en la que como siempre estarán untados los laboratorios, cómplices de que a esos niños nerviosicos se les sede como a epilépticos atacados.

Pienso ahora en si yo era un alumno concentrado, o no. Creo que lo fui en contadas ocasiones, en COU, y creo que en 5º de EGB, que me puse las pilas después de algún que otro suspenso. Estudié como un jabato, y llegué a sacar 97 sobre 100 en Social, asignatura que había suspendido en la primera evaluación. Aún me acuerdo de cosas, que si la costa cantábrica era rocosa y rectilínea, que si el clima continental era de inviernos fríos y veranos calurosos, etc. Y que el delta del Ebro era producto de la sedimentación.

Me gustaba evadirme en clase, y dejar a mi cerebro en una suerte de estado zen, no sé si activo o en stand by. Yo diría que en una especie de barbecho, de rumia, de proceso de digestión de la existencia, en el que me encontraba particularmente a gusto. Como ese rato, al levantarnos, en que nos quedamos quietos, en silencio, como asumiendo que estamos vivos y que el mundo es una cosa extraña. 

Vivimos ahora multiconectados a mil cacharritos que nos insuflan información por todas partes, y yo noto que tengo que bajar el pistón, y leer uno, dos, quizá tres artículos, buenos, al día, y nada más. Y ver alguna peli, no todas, y leer quizá menos libros. Y hacer menos planes, escuchar menos conversaciones, tomar menos menos cañas, ver menos cosas. 

Cultivar un tipo de músculo ermitaño, que nos hace apreciar las variaciones más pequeñas, en donde encontramos fuente inagotable de placer, y al completo alcance de la mano. 

Pensando en todo esto, he rebuscado en mis archivos para dar con un dibujo que hice en el cole. Era el año 95, tenía 15 años, y no prestaba atención en clase. O sí, pero a mi manera. Recuerdo, puede que por algún castigo, que era el único en todo el aula (de unos 40), que tenía un pupitre individual y no me importaba, porque podía dedicarme a mis cosas sin que nadie me hiciera preguntas impertinentes. 

Era feliz en ese jardín interior privado, como diría Bro, sumergido en otro tipo de aprendizaje, privado también, que me parecía más interesante que lo que la profesora de turno trataba de inculcarme. Fruto de aquellas horas de desatención estudiantil es este dibujo que, con un poco de pudor raro, comparto hoy con vosotros.

Comentarios

  1. Van Dando Sinbonobús23 de enero de 2012, 12:44

    Educar ... ¿ a quién ? , ¿ para qué ? . .. todo un debate .
    Domarnos ...
    Another brick in the wall. Y todo eso .
    Está hecho usted un artista Naúgrafo .
    Todo navarro con un boli es un fanzinero . ¿ Por dónde andaría esa cabeza ?

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  2. Dibujaco. Te lo robo. Parece un código QR vintage.

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  3. Alguna de mis amigas, que trabajan en Educación, piensan igual, es un tema de conversación frecuente últimamente: ¿Nuevas tendencias pedagógicas y la imperiosa adaptación a las nuevas tecnologías en metodología, o como afirmaba Tereci Moix: todas las infancias son iguales y no es tanto la tiza o la pizarra digital, sino saber despertar en interés, cosa que parece quedarse en segundo plano al margen de las nuevas metodologías?
    Ese dibujo, que no podía ver porque no abría el documento (y me moría de ganas), es... es... es... Se lo voy a pasar a mi amigo Ramón, psicoanalista, seguro que ambos coincidimos en el diagnóstico jaja ; )

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  4. gracias por vuestros comentarios, gentes de bien.

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