Arte de palo

Cuánto daño hizo, seguramente sin proponérselo, el amigo Marcel Duchamp con su famoso urinario, con meter en un museo un objeto cotidiano, firmarlo, e irse a su casa tan tranquilo. Todo era susceptible, a partir de ese momento, de ser arte. Todo era artizable, todo cabía en una vitrina. La manta toledana que te regaló tu abuela por tu primera comunión, el tupper ware con macarrones que te llevas a la oficina. No digo que esos objetos no sean potencialmente artísticos, ahí está el trabajo de Miralda, y también aquello de "lo divino está en todas partes, incluso en un grano de arena", que dijo Caspar David Friedrich. Pero no nos pasemos. 

Yo veo arte en muchos atardeceres, en el asfalto mojado, en unos barrenderos iluminados por una farola a las siete de la mañana. No sé si es arte o temas potencialmente artificables, lo cual es un estadío inferior al arte. En cualquier caso, esas imágenes me seducen, me sugieren, me aportan, extraigo su belleza, lo mágico que transmiten. Veo, en suma, más arte fuera del arte que en las propuestas supuestamente artísticas de algunos artistas. 

Hace poco tuve ocasión de contemplar el trabajo de uno de estos artistas, que me habló de su objeto con gran elocuencia. Malo, también, si tienes que explicar tanto tu arte. Empleó términos que bien podrían ser mutados por otros, y aquí no ha pasado nada. Donde decía "homenaje", se podría poner "olvido", donde hablaba de "intención serigráfica", valdría también "apuesta por la ausencia de repetición". Era un librito plagado de imágenes de tortugas, cada una de ellas con una mínima variación y, en el centro, una gran foto, en diversas tonalidades, de un cocodrilo. Me habría atraído si hubiera habido alguna reflexión, más o menos audaz, sobre el mundo animal, sobre los anfibios, sobre la selección natural. Pero en lugar de eso había un "poner el acento en la diversidad". ¿Qué mierda era esa? Lo peor de todo es que el artista en cuestión parecía creerse su creación, que defendía con dignidad. "Yo le veo sentido, al menos para mí lo tiene". O sea, un arte para el artista, un arte de autoconsumo, que sin embargo se pone a disposición de los demás, aunque sea a precios simbólicos, aunque no le vean la gracia. 

Y luego esa cosa como tan fría, academicista, farragosa, de ciertos artistas que, invadiendo su creación de términos a cada cuál más técnicos, creen haber logrado el aval necesario que les convierte en artistas: he conseguido texturas asépticas que desinvolucran la mirada del espectador, que busca otras perspectivas referenciales, obviando que la tortilla de patatas es también un ready made

Cuánto daño, repito, hizo Duchamp.



Comentarios

  1. Te espero el día 28 -no es una inocentada- en el Centro de Arte Contemporáneo de Huarte. Mesa redonda. Tema: ¿todo es arte? Aún no está en la página del Centro.

    Tal vez la hayas leído. En otro caso, permíteme recomendarte la biografía de Duchamp de Kalvin Tomkins, en Anagrama. Concisa y amena.


    Abrudos,

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  2. Pues no conocía el libro que me comentas, anotado queda. gracias

    Si estoy por Pamplona (y periferia) ese santo día intentaré pasarme, así conozco de una vez el Centro.

    sabrazos

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  3. Sin destreza es dificil que exista arte. El arte es tiránico, no todos podemos ser artistas.

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  4. ¿ Sin proponérselo ?

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