Start up

El otro día me preguntaron mi edad. 32, dije, sin mentir. "Joder, estás empezando", me contestaron. Añadieron después la palabra "qué joven", a lo que contesté que tenía canas en la perilla. 
Me agradó ese comentario, no por saciar una cosa vanidosa y estética, sino por lo de "estás empezando". A veces, siento que la vida recorrida hasta hoy podría ser suficiente. Me podría pasar semanas y semanas recordando, como el protagonista de 'El perfume' se subía a no sé qué risco oculto para recordar y recordar, recuerdos olfativos, toda su existencia, lamiendo el musgo húmedo de la roca como principal fuente hidratante. Comiendo polvo y alguna raíz. 

Uno echa la vista atrás y hay vida, mucha. Morirse hoy sería trágico, pero no tanto. Hemos hecho de todo y más. Hemos probado bastante cositas del Fresh&Co de la vida, y perdón por este plural mayestático. Hemos estado ahí. Y ahí, y allí también. Nos queda lo de más allá, el plus ultra, el ultramarinos. Sudamérica, por ejemplo. Asia, por segundo ejemplo. Nos queda mucho mundo, mucha vida. 

Pero siempre es gratificante lo de sentirse un poco en los albores de algo. Por eso celebro no haber sido futbolista, ni bailarina, ni gimnasto rítmico. Me sentiría quizá acabado, un tipo con un pasado pendiente a sus espalda, un vividor de las rentas del asher. 

Y yo me siento muy lo contrario, un aprendiz de exprimidor de mi propia existencia, un tipo que está empezando, y eso me sienta muy bien al cutis, que lo sepáis.

Comentarios

  1. Yo me miro al espejo y siempre veo a una cría con coletas, y ella siempre me dice lo mismo: jo, Carmen, como te alejas.
    44, puede quedarme otra vida de otros tantos, con emociones mucho más livianas, creo, en donde las pasiones fluyan por un río de aguas mansas.

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  2. “Añadieron la palabra qué joven”

    “Qué joven”, joven Náugrafo, son DOS palabras. Un sintagma, o sea.

    Como im-precionante… Ja, ja, ja.

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