21.11.11

Mi vida electoral

Me he dado cuenta de que mi biografía sigue un cierto paralelismo con la historia política (reciente) de Estepaís. La voy a resumir, muy grosso modo, lo que viene siendo.

De los primeros años del felipismo apenas tengo recuerdos. La política para mí era un coche negro llegando a ese edificio, La Moncloa, en donde por lo visto vivía el presidente de España. Felipe González era como una figura estable, casi parecida a la del rey, en la que se sintetizaba todo el armazón político que, desde mis ojos de niño, entendía que tenía que haber. Me acuerdo de algún ministro de aquella época, pero tampoco mucho: Solchaga, Benegas, Narcís Serra, Cipriá Ciscar, aunque este no me suena que fuera ministro. También recuerdo a Borrell y creo que a Rubalcaba. Pocas mujeres en el Congreso, me temo que ninguna, en mi mente de aquellos ochenta mediados.

Recuerdos previos al felipismo no tengo, o al menos no me acuerdo de tenerlos. Nací en 1979, John Lennon aún vivía, pero el golpe de Estado lo pasé, seguramente, jugando en el parque a meter fichas triangulares y cuadradas en sus respectivos huecos. Me gustaría preguntarles a mis padres cómo vivimos en casa ese día.

Luego resulta que lo de Felipe González como presidente de los españoles parecía una historia interminable, con todos esos discursos de Navidad, o de Nochevieja, hasta que vino un tipo con bigotes y cambió un poco los rostros habituales.

Con Aznar empezó, digamos, mi juventud. Antes había tenido mi primer amor, aún con Felipe, pero el segundo y más largo hasta la fecha, nueve años, duró lo que duró el aznarato. Con entrada y salida sociata, eso sí. Aquella relación fue prácticamente paralela a las dos legislaturas 'populares'. Su mayoría absoluta, la de 2000, fue también el punto álgido de nuestro amor.

Con Zapatero llegó el desmelene. De nuevo en la soltería, viví un mandato entero y otro un poco más recortado en una fase vital más cambiante, caótica, con varias ciudades, nuevos amigos, varios de ellos bien insertados en mi vida actual, y no pocas féminas. Unos años de vivir lo que hasta entonces no se  había podido, y de fatigarse un poco la retina adrede, para cansarla un poco. Años de decir "sí" a todo a veces sin saber por qué, guiados por ese piloto automático que a veces nos guía, y del que no sabemos si anda bien afinado o está completamente destartalado. Venciendo perezas, huyendo también de ciertos vacíos. Era lo que tocaba. Quemando etapas.

Vistos, ahora, desde la distancia, me gustan esos dos bloques político-vitales, esas cuatro legislaturas, dos peperas y dos sociatas, en las que experimenté dos estilos biográficos tirando a opuestos. El calor de la provincia y la pareja fija, por un lado, el desorden excitante y a veces vertiginoso de las ciudades nuevas, las mudanzas constantes y las camas cambiantes, por otro.

Se abre una nueva etapa ahora, peperuela, y no sabemos qué vendrá, a lo personal me refiero. En lo político, no parece que haya motivos para el optimismo, aunque también diré que noto, hoy, 21 de noviembre de 2011, como una cierta y extraña tranquilidad. Como si hubiera cesado un ruido ensordecedor. Me dice Rosa Regàs en una entrevista a la que me responde, ahora mismo, que intenta no perder los nervios cuando oye a sus conciudadanos gritar, de nuevo, 'Vivan las caenas'. Veremos.

Se abre una nueva etapa, digo, y tampoco sé que me apetece. Si la calma chicha, ese 'Cuando ya esté tranquilo', de Eugenio D'Ors, o estirar aún más el chicle de la incertidumbre, del todo es posible, de ya llegará el compromiso, si eso, más tarde. Tienta por un lado una última prórroga del peterpanismo, ese que ya no volverá y seduce, por otra parte, la idea de escapar de las aguas movedizas.

Dentro de cuatro años, si no palmo antes, tendré las respuestas a este post.

2 comentarios :

  1. Cómo le cuesta aceptar las victorias de la derecha a la izquierda. La derecha, después de la guarrada que le hizo la izquierda hace ocho años (asediar sedes con una violencia apabullante... por ejemplo, ¿qué hubiera pasado si la derecha hubiera salido a responder a ese asedio, por ejemplo?), aceptó todo de forma bastante más tranquila y democrática una salida tan traumática como aquella, viniendo de una mayoría absoluta además, de lo que estoy viendo hoy que hace la izquierda. La izquierda esta derrota ya la sabía hace tiempo pero no la ha asimilado, quizás guiada por esa forma de hacer política que hemos tenido estos ochos años, en la que se pensaba que deseando mucho-mucho una cosa era suficiente para que ese objetivo fuera alcanzado. No sé, no me lo explico.

    Yo a veces pienso en quién se acercará más a la verdad, porque mi visión es completamente diferente a la de Rosa Regas. Yo no sé cómo será el pp, estoy bastante desengañado de mesías políticos, pero no creo a priori que sean unos ogros con patas, ni el fascismo redivivo, ni unos liberticidas psicópatas. ¿Si no se acepta al pp como partido democrático con la misma legitimidad para llegar al poder y ejercerlo que el psoe... de qué estamos hablando entonces? Para mi, por ejemplo, las cadenas ha sido este zapaterismo iluminado, sin rumbo, dando continuos tumbos, que un poco más y nos despeña para siempre a los débiles entre los que me incluyo.
    No sé... me hace gracia esas radicales visiones del mismo estepaís que tenemos. Alguno de los dos se equivoca.

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  2. ¿"Peperuela"? me encanta ese termino, a tener en cuenta.
    Desde ya te digo yo, que cualquier tiempo pasado no fue mejor, aunque no nos guste el resultado electoral, hay que mirar para adelante.
    Pienso que es de tanto mirar atras que avanzamos poco.

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