10.11.11

Íntima amiga

Leo una frase en el libro de JC Carrière: "Natalia Gir Torner, íntima amiga de Genoveva Casanova". 

Me ha sonado algo anticuada esa frase, y me ha recordado al lenguaje de la generación de mis padres, y a mi madre, en concreto, que usaba a menudo esa expresión: "Fulanita es íntima amiga de Menganita". Y había en ese íntima un remarcar el matiz de que no era una amiga cualquiera, no señores, sino que se había ganado la etiqueta de íntima, como un militar gana un galón. La primera i, además, muy esdrújula.

Son expresiones que nos hablan de otra época, como la etiqueta 'carnal', a la palabra precedente 'primo'. Antaño, otra expresión anticuada, las familias eran más grandes, pero me atrevería a decir que también más cohesionadas. Todo pasaba un poco por el filtro familiar, y los primos segundos, aunque segundos, eran primos. De ahí que, para diferenciarlos de los carnales, se añadiera siempre esa aclaración. "José Miguel, primo segundo de tu abuelo". Y así. 

Pero yo quería poner el acento en esa microchorrada. Hoy nadie dice es "íntimo amigo", con el epíteto delante en plan "verdes valles". ¿Y por qué pongo el acento en esa microchorrada? Pues no sé. Pero me parece un signo manifiesto de cambio generacional, de choque cultural entre dos mundos. Y a veces veo ese mundo, el de los íntimos amigos y los primos carnales, como más humano, un poco más falso y aparatoso también, pero en el que subyacía una nobleza y un deseo de ayudar, de hacer favores. Aunque fuera para que luego te los hicieran a ti.

Hoy todo eso parece brillar un poco por su ausencia. Pero cuando veo signos de esa educación sentimental quizá en vías de extinción, me alegro mucho. Como me alegró ver a tantos amigos el otro día, en la presentación del libro, y en el posterior copeo celebratorio, y sentir que hay algo valioso y duradero en ciertas relaciones, en ciertas personas. 

2 comentarios :

  1. En esas grandes familias también entraban muchas veces los vecinos, sin epítetos, pero más vecinos de los de ahora. En el pueblo, salías a la calle y no hacía falta que nadie te vigilara, todas las vecinas de la calle sabrían si te pasaba algo o hacías algo malo y avisarían a tu abuela/madre/tía. Hoy lo mismo lo veríamos como una intromisión en la intimidad familiar o algo así.

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  2. Me mola la idea de una educación compartida.. Que si un padre tiene que darle un consejillo o echarle una minibronca a un chaval, lo haga. Y que el otro padre no se pique, al contrario, le dé las gracias. Porque lo ha hecho de buena fe, claro.

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