Black Friday

Las tiendas duermen, los productos pasan la noche quietecitos en sus estantes. Algunos miran con recelo a otros, situados en las zonas preferentes de los lineales, que así se llaman. Los cereales Fronstins, de una gran multinacional americana, están situados justo a la altura de los ojos de los consumidores de mayor poder adquisitivo, que son los que miden entre 1,65 y 1,73, según los estudios de la consultora Fuckandwaste & Co. Las tabletas de chocolate Flurmac están dos baldas más abajo, a la altura de la pelvis. ¿Quién compra cosas a la altura de la pelvis? 

Durante la noche, productos como estos se lanzan miradas de desprecio, de envidia, que son respondidas con orgullo y prepotencia. Hay un fuego cruzado que nadie advierte, acaso la señora de la limpieza que llega la primera, y que nota algo raro. También el transeúnte que acude en el pelotón madrugador de la ciudad, ese pequeño grupo abanderado de las mañanas, rompehielos del capitalismo, y que se asoma por el escaparate.





Observa ese arsenal callado, hierático, del consumismo, presto a enfrentarse a un nuevo día, a una nueva competición por sumar granitos de arena al PIB, a los balances anuales, a la lucha entre los números rojos o verdes. Números negros, los llamaban, dicen, en Filadelfia, que es donde dicen también que comenzó, hace unas décadas, la tradición del Black Friday. Black porque, claro, los números dejaba de ser rojos para ser negros, literalmente negros.

Y entonces ese transeúnte, haciendo un si es no es de abogado del diablo, se pregunta cómo es que a ningún alcalde o lumbrera de asociación de comerciantes local se le ha ocurrido adoptar la susodicha tradición, que genera en un solo día más actividad comercial que cuatro octubres juntos. En EEUU se celebra justo después del Día de Acción de Gracias, que es el cuarto jueves de noviembre. O sea, el cuarto viernes de noviembre, el 25, en este 2011. Inaugura la temporada de compras navideña, y supone un pistoletazo de salida en el que las grandes firmas ofrecen irresistibles ofertas, tanto en los canales tradicionales como en internet. La peña se vuelve loca, venga a comprar.

Nos quejamos de nuestra pésima suerte y de nuestras abisales cifras, de paro, generación de riqueza, etc. ¡Coño, montemos un Black Friday a la española, ya, joderrr!

Comentarios

  1. I gazed at the things that were near
    the pokers , the clocks , the flesh , the mirrors...
    Everything seemed brutal or brittle , suddenly , and capable of harm.
    " The frost performs its secret ministry
    Unhelped by any wind "
    Traduzco:
    Ya me ha pasado con la dosisss.

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  2. Va ´NThe Poetasporlavida15 de noviembre de 2011, 17:51

    Los dos versos son de S. T. Coleridge , el vate vago , que sino lo digo luego me se aparece en los sueños y me tira de la manta. UUhhh!!!
    Que malito estoy .

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  3. Los niños, los ojos de los niños suelen caer a la altura de nuestra pelvis.

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  4. en méxico tienen algo parecido

    http://www.eluniversal.com.mx/finanzas/91043.html

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