Toy Story

La vida como juguete. Como esos juguetes que nos traían los Reyes y a los que ansiábamos volver nada más terminar el cole. Y la sensación, felizmente trágica, de que no habrá tiempo para jugar todo el rato que queramos.

Comentarios

  1. Buen símil; la foto, sin embargo, da la sensación de que la vida asusta, oiga, con tanto escudo... ;)

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  2. Sobre todo con los blogs ajenos...

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  3. Cuando insto a mis hijas a hacer limpieza de cajones y de juguetes viejos o rotos, el resultado es una pequeña bolsa llena de papeles arrugados, lápices de colores diminutos y rotuladores secos. "¿Esto es todo?...". "No pretenderás que nos deshagamos de nuestra infancia de la noche a la mañana", me contestó una de ellas.
    Aferrarse a un tiempo feliz sabiendo que irremediablemente se va, aferrarnos a cada día como el niño a su juguete, con esos minutos de efimera felicidad, pero ahí también reside su belleza.

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  4. Cris, hay que vivir jugando, pero con escudo y espada por si acaso caen hostias, ejej. Eso sí, de plástico.

    Mmmm, no era un post, nanopost, sobre la infancia, sra. Patio.

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  5. No he conocido más paraíso que Purroy. Allí todo era posible porque estaba todo. Hasta su papel de regalo, anodino, era verlo y cambiárseme el alma.

    (Purroy era en Pamplona la juguetería más grande de mi infancia)

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  6. Hubo un antes y un después en nuestra infancia, Ancín, cuando Purroy pasó a ser Irigoyen.

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  7. Ya, señor Laporte, esa sensación, felizmente trágica, me ha recordado a ese sentimiento de mis hijas, felizmente trágico también, que he querido reseñar.
    Luego he aludido a la vida en general, mismamente.

    Tenga usted una feliz noche, pero evite en ella la tragedia.

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