Asumir el otoño

Este domingo, por la tarde, me sobrevino una especial melancolía. Bajoncillo que le recorre a uno el espinazo, por darse cuenta de que quizá este domingo, 41 años después de que muriera Jimi Hendrix, es un domingo doble. Un domingo domingo, y un domingo de verano. Se acaba el verano, experimentamos un gran domingazo. 

Es una melancolía que, sin embargo, me ha puesto en cierta manera alegre. Por haber detectado su origen, su diagnóstico, y su tratamiento: asumir el otoño. Darse cuenta de que la fiesta ha terminado y que ese optimismo estival, con sus puntos negros también, ojo, no volverá hasta dentro de muchos meses. 

Tendemos a infravalorar el otoño, pero su componente negroide está ahí. No se inventan los psiquiatras aquello de la depresión estacional, ni las estadísticas de los suicidios, aunque esto sí que lo digo sin saber, nos engañan tampoco. Prohibido suicidarse en primavera, decía Alejandro Casona. 

Resulta que hay que asumir las cosas, y no vale, aunque pensamos que sí, pasar de puntillas sobre tal espinoso asunto. No hay una transición suave hacia el otoño, no entramos en él sin darnos cuenta, en plan pasaba por aquí. Hay que vivir un jodido domingo de bajón más o menos soportable y asistir a un funeral individual por la muerte del verano. Supongo que en varios lugares del mundo hay festividades al respecto, que si la vendimia, San Mateo y tal, pero lo cierto es que el cuerpo me pide algún festejo para sobrellevar este minitrance. Pero una fiesta tranquila, una fiesta zen, una fiesta sin festejos.

Me temo que así van las cosas, y creo que hay algo de cordura en esto. En tragar ciertos albondigones, que diría aquel, con la mayor entereza posible. Asumir el otoño, asumir que algunos ya no están, asumir que a esa persona le han diagnosticado alzheimer, asumir que hemos consumido otro verano, asumir que aquello terminó, asumir que habrá que lidiar en no sabemos cuántas plazas bien chungalís. Y toda esa aclimatación no es un proceso natural, carente de trauma, por desgracia nos deja un zarpazo de mala hostia. Pero hay que comérselo. Solo se me ocurre el naíf símil de cuando nos metemos en el agua, en el mar, en la piscina, y está fría, y nos jode, hasta que nos aclimatamos. Pues así, con todo.
 

Foto realizada con mi nuevo aparatejo

Comentarios

  1. pero... hoy es mi cumple!!!

    no puedo deprimirme hoy!

    han tratado de regalarme tu libro pero no lo tenian en la casa del libro de alicante. puedes creerlo?

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  2. creo que en Casa del LIbro llegará a partir del día 19... lunes.

    felicidades!

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  3. Estoy cansado de las estaciones, de la lluvia y del sol. Estoy cansado de la niebla y el viento. El mejor sitio es un coche con climatizador a 22ºC con suave brisa. Eterna suave brisa a 22ºC y una carretera recta con una ligera bajada.La radio puesta y el parabrisas asumiendo por ti la vida que es una autentica pocilga. No hay como mirar el cristal cuando terminas un viaje para dartecuenta. Horroroso. Asumir termina por no dejarte ver el horizonte.

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  4. El otoño es la estación de deshacerse de lo prescindible. El invierno es la carencia. La primavera, la alteración. En el verano llega la plenitud, aunque te asfixies. Y así.
    Saludo.

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  5. Periférica, gracias por esa calificación estacional. La recordaré.

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  6. Qué envidia me dais los que vivís en provincias con verano ;)

    Saludics Nau!!!

    PD: Espero verte el jueves en la gran presentación del libro

    Gorka

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