Ruido

Vas con iPod en las orejas. Qué escucho últimamente? Un poco lo de siempre. Evoluciono, musicalmente, despacio. Ayer, antes de perder la conciencia, en la cama, escuchaba 'While my guitar gently weeps', en versión acústica de uno de las Anthologies. ¿Cuántas veces he escuchado esa canción? Muchas. Pero aún no la he desgastado, no me he aburrido de ella, le encuentro matices. Creo que actúo así un poco con todo. Lo contrario sería instalarse en una voracidad descontrolada y prefiero apostar por lo contrario, la contención, el volver una y otra vez sobre lo mismo. El descubrir con cuentagotas, y que cada descubrimiento sea un pequeño motivo de celebración.

Vas con el iPod, Fleet Foxes, The Origin of Rock' n Roll, en tres cedés, Mark Knopfler, Albert Pla, Franco Battiato, Beatles, Cream, Bob Dylan, Dominique A, Enrique Morente, Jorge Drexler, Ron Sexsmith, The Jayhawks, The Who, etc.

La calle, los coches, la megafonía bajo tierra, el abrir y cerrarse de las puertas, el traqueteo del tren, las conversaciones de la gente, aunque en el metro apenas se habla. Joder, de pronto te cuesta escuchar canción alguna, y te aprietas los auriculares color fucsia para escuchar algo de esa canción, que te llega como si estuvieras fuera del recinto del concierto. Como si esa música no fuera contigo.

Es el mismo iPod con el que te acuestas cada noche, musical compañía, y entonces, en la calma del momento, parece como si el propio Harrison estuviera ahí, redivivo y coleando, haciendo llorar a su guitarra solo para ti. Vamos acumulando ruidos, sonidos, zumbidos, chirridos, portazos, gemidos, bramidos, barritos de elefante, sin darnos cuenta. Antipática adición de ruido informativo que no hace sino alejarnos de esa sublimacíón cotidiana a la que aspiramos.

Te preguntas entonces cúanto ruido de ese tipo hemos ido acumulando. Contaminación acústica, y de otros tipos, que hemos asimilado sin darnos cuenta, y que nos impide ver, oír, apreciar con nitidez nada. Que alejan cualquier atisbo de pureza que en otro tiempo hubo. Y dan ganas de dar a un inexistente botón de Reset, para ver si ese ruido desaparece. Te has vuelto de pronto un aprensivo, un hipocondríaco de algo que parece más grave que un dolor de cabeza transitorio. Un tinitus del alma en el que quizá no habías reparado hasta ahora.

Comentarios

  1. Gran suerte la tuya de tal variedad de música diaria.
    El 60 % de la música que escucho son lloros de mellizas ;)

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  2. Precioso llanto de guitarra y precioso tema.
    Una vez más una lee y parece que le han robado las palabras, o el sentir.
    No suelo escuchar música cuando paseo por la calle. Voy a tener que empezar a practicar esa forma de amena abstracción (tras una clase intensiva de cómo funcionan esos cacharros).
    Ese último parráfo es tan precioso o más que ese llanto de guitarra.

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  3. conocerlo o no emociona, gracias.

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  4. De vez en cuando, me someto a curas de silencio. Y tengo más o menos comprobado que a partir de dos horas o como mucho tres diarias de escuchar música ya no aprecio nada de lo que escucho. Así que mejor no dañarse los oídos.

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  5. ¿ Un iPod ? Yo tambieén tengo un amigo imaginario que habita en mi bóveda craneal y es canela fina .
    Mi loquero lo llama esquizoide como a mí. Igual lo llamo eSquizo para ir con los tiempos.
    Yo sólo esc ucho música ambiente cuando viajo en ascesor . ¿ Es un subidón ? piedad , no me lapideís.
    Ah , y el constante girar de los engranajes cósmicos.
    Yo como crudo , el ipod los cocina .
    Naúgrafo , cada día mejor , el de mañana , por hoy marevolcadoderisa . Tengo que hablar con mi c amello , esto no es serio . se vuelve a Trípoli y a mí no sé que me ha dado.
    Van D ramé , Antropoide hasta la fecha.

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