15 de agosto de 2001

Estaría bien hacer un diario al revés. Ir escribiendo hacia atrás, cada entrada, un día anterior, y así hasta el recuerdo más borroso que tenemos. El mío es un vaso de los de chato con café con leche, en el cuarto de jugar, que tomaba una de las chicas. Ya de niño lo atesoraba como mi recuerdo más antiguo, y a veces volvía a él para que no se esfumara de la memoria. Me recuerdo a mí mismo, muchas veces, recordándolo.

Hoy, 15 de agosto, día señalado en el calendario sentimental, me he acordado de otro 15 de agosto, de hace ya diez años. También en Madrid, se puede decir que llevo diez años en esta ciudad, con interrupciones más o menos amplias, si se quiere. Entonces trabajaba de becario precario, 15.000 pelas al mes, para Morena Films, sita en la calle Fernando VI. Me pusieron en el puesto de recepcionista. Mis principales funciones, claro, eran atender ese teléfono, encuadernar guiones y pegar direcciones en sobres. Una vez ayudé en la organización de un estreno, 'Gente pez', en los Capitol, y guiaba a los famosos por tal o cual entrada. Tuvo su punto excitante. Le dije a Diana Palazón que se parecía a Àngels Barceló. 

Aquel 15 de agosto era festivo, pero yo había quedado con un tipo. Tampoco tenía mucho mejor que hacer, en ese día algo muerto, de negación de una tristeza acechante. Era un argentino de estos muy habladores, Morcillo creo que se apellidaba, y por lo visto me tomó por un tipo importante en la productora. Le atendí con amabilidad y se pensó que yo tenía influencia en aquel cotarrillo audiovisual. Quería adaptar al cine un libro de Jesús Ferrero, 'Juanelo o el hombre nuevo', que yo me leí obedientemente antes de nuestra cita en el café Gijón. 

Nos tomamos creo que dos cañas, acodados en la barra, y el tío hablaba y hablaba, y yo no sé muy bien qué quería de mí, y por qué había accedido a quedar con el becario más precario de la escena cinematográfica madrileña. ¿Crees que a Juan Gordon le interesará?, me preguntaba. Y yo qué sabía, ¿por qué no se dirigía a él directamente? Estuve a punto de desmayarme, de la chapa que me estaba soltando, del calor, y de la nostalgia por la fecha. Esos cumpleaños que ya no podemos celebrar, porque ya no está el cumpleañero.

Me despedí de él cómo pude, y volví andando a aquel piso que me alquilaron a buen precio, 50.000 calas, infestado de ropas de señorona, que nunca sentí como mío, calle Hermosilla. En aquel Madrid aún no tenía amigos. Sí muchos compañeros, pero nadie con quien realmente mostrarme un poco yo. Atardecía con unos de esos cielos pictóricos que mitigan el hastío de los días festivos en la gran ciudad, esa soledad andreshurtadiana que, diez años después, aún no se ha disipado.


Comentarios

  1. Agosto también en un mes señalado en mi calendario particular, concretamente el 24 de agosto, un día que, haga el tiempo que haga, siempre será terriblemente caluroso.
    A veces son cumpleaños que ya no se celebran, y en todos los casos fechas que señalan de ausencias.

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  2. Bonita e inspiradora canción.

    Ya pasó el día 15... pero te quiero acompañar con un regalo, un poema que escribí hace un tiempo... espero no te torre como el argentino (¿un argentino puede torrar?).

    Creo que en parte va con el blog:

    Náufragos

    Parte I

    Somos naufragos, a la deriva.
    Vamos caminado por valles oscuros y fríos,
    interminables llanuras en niebla
    y bosques sombríos.
    Todos los dias.

    Somos seres que pisan fuerte
    y dejan huella,
    que hieren a la naturaleza,
    que la destrozan.

    Somos hombres y mujeres
    que se relacionan,
    se arañan,
    se ahogan.

    Somos naufragos,
    somos hombres y mujeres.
    Podremos dominar la Tierra,
    y cien Tierras más,
    siempre a la deriva.

    Pero yo creo en el amor.
    Un poco de amor de vez en cuando,
    un brillo de sol,
    saber que detrás de las sombras
    hay luz perpetua, nieves persistentes,
    que brillan con el sol,
    seres que aprendieron
    a compartirse por completo
    y a caminar juntos.

    Parte II

    El peor de nuestros escondites

    Somos amantes,
    aparentes naufragos,
    a la deriva
    porque estamos ciegos
    a nosotros mismos.
    Nuestro corazón es tan puro
    tan amante
    que ante nuestra perversión,
    oscuridad
    y suciedad,
    se oculta dolorido,
    se vuelve invisible,
    transparente;
    se escurre de nuestras manos.

    Pero no puede huir definitivamente
    porque nuestro corazón
    es nosotros.
    Huimos entonces
    con el cadáver
    en nuestras rojas manos,
    asesinas.
    Entre pecho y espalda
    va el muerto,
    y nos volvemos locos
    y caemos en el olvido
    y naufraga nuestra vida
    y somos una pena.

    Pero, somos.
    Aunque lastimosamente,
    somos.
    Amor.
    Somos.
    Corazón.
    Somos.

    El poema es para ti, así que prefiero que no lo publiques, pero si lo haces, tampoco me importa.

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  3. Te echaba de menos.
    Esos aniversarios, al menos nosotros los vivimos, los saboreamos. Al menos eso.

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  4. Qué bonito!!!! Qué nostálgico!!!

    El 15 de agosto, ¿es arrealista? ;)

    Un beso
    S.

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  5. Gracias por los comentarios, especialmente a Estela por el poema adjunto.

    Sí, Sofía, definitivamente esos días festivos, vagamente católicos, tiene algo de arrealista. Qué se celebra? Una arrealidad.

    abrazos

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  6. Por cierto, un día como hoy también nació Bahia Bakari, única superviviente del Airbus A310 que se estrelló en el océano Índico el 30 de junio de 2009

    ;P

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  7. No sé qué pensar de ese presunto parecido entre Diana Palazón y Angels Barceló...

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