Ciudades verticales, ciudades horizontales

No me quedan neuronas activas. Duermo poco y mal. Acabo de escribir un artículo sobre las bondades de las baterías para los coches eléctricos compuestas por fostato de hierro-litio. Presentan menos riesgos que las que incluyen óxido de mangeneso litio. Como lo oyes. Estoy torrao, pero aún así, porque yo lo valgo, voy a intentar un post.

Este va sobre ciudades, horizontales algunas, verticales otras. En cuanto a su disposición en el mapa, y en la Tierra, me refiero. El otro día, me fijé en un mapamundi cuya escala era 1: 28.000.000. Un centrímetro en ese mapita, equivalía a 28 millones de centímetros, que mi cerebro me impide calcular, en este momento, tras varias horas despierto y en activo, cuántos kilómetros supone.

Creo que prefiero, me dan mejor feng-shui territorial, las ciudades horizontales, apaisadas. Se adaptan mejor, precisamente, a esa manera que tenemos de ver la vida, que es un poco como una película, un paisaje, de un modo panorámico. Ups, pero luego están los libros, que son más verticales. Ciudades libro, Madrid; ciudades película, París.

Creo que me gustan, ya digo, las ciudades película. Estos días en París, me he sentido muy bien en esa disposición horizontaliforme. Londres es también así, Berlín igual, Pamplona no llega a horizontal ni vertical, es como una cosa redonduela.

Madrid acaba en el angosto paso de las Torres Kyo, modernas columnas de Hércules hacia lo desconocido, y también acaba, por el sur, por donde el Matadero de Legazpi, donde ayer consumimos no pocas birras cortesía de Mahou, que celebraba la apertura de ese simpático recinto hostelero/cultureta.

En una ciudad vertical, ciudad libro, uno parece como que se escurre todo el rato, que se va cayendo hacia abajo, dirección infierno. Quizá por eso me planteo cada vez con más firmeza abandonar este coñazo de Madrid, y cambiarlo por París, ciudad dura, pero al menos apaisada. Tengo más vocación de pez en uno de esos acuarios de salón de peli de James Bond, que de mico trepador por las volutas de un tronco cualquiera. No soy ningún trepa, sino más bien un observador y, por eso, me temo, las ciudades película puede que sean mejor escenario.

Y como que se está más a gusto en cualquiera de sus lados.


Comentarios

  1. Además de poner puntos después de las interrogaciones, soy tan obtusa que no entiendo donde está la horizontalidad de París.
    Y como soy más simplona, yo marco mi preferencia arquitectónica en los conceptos alto/bajo. Me gustan las ciudades cuyos edificios y calles permiten a los rayos de sol llegar a culaquier parte.
    Y por mi dimensión "happy flowers", me encataría vivir en una ciudad que hubiera sido construida integramente por Gaudí.

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  2. Hola Liber, la horizontalidad de París la ves al coger un simple mapa. Los mapas de París son apaisados, se leen de derecha a izquierda, mientras que los de Madrid, como aquel que daban en El Cortes Inglés, son verticales, alargados de arriba hacia abajo.

    Olvidé comentar el aspecto río. Me gustan las ciudades con río, porque se generan rincones interesantes. Se rompe también el dominio del asfalto, con ese paréntesis líquido.

    El único río, el secarral del Manzanares no cuenta, de Madrid, es la Castellana. Un río de ladrillo y especulación.

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  3. A mí me ha gustado el concepto de 'redonduela'.
    Por cierto, ¿cómo sería Ciudad Real? ¿Horizontal, apaisada o aplanada?

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  4. Bueno, siempre puedes girar el mapa... Si mueves el norte a la derecha y el sur a la izquierda, te queda apaisado...

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  5. Los mapas de las ciudades de provincias, del tamaño de una vomitona en el suelo, suelen ser todos 'redonduelos'.

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  6. has leido "Angosta", de H.A.Faciolince?

    Creo que te encantaría.

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  7. No he tenido el gusto, pero lo apunto. gracias

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  8. El mapa de París se lee en espiral y de dentro a fuera, en sentido contrario a las agujas del reloj. Pruébalo.
    Saludos,

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  9. Buen matiz, Miguel. De hecho, los arrondisements, como bien sabes, se originan del centro hacia la periferia, de modo espiralil. Así, si vives en el sixième, pues vives más cerca del centro de los que viven en el quinzième.

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