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Fue una verdadera rueda de prensa, porque todos los compañeros rodeábamos, en la sala grande de Siruela, a Etgar Keret (Tel-Aviv, 1967). Es este escritor uno de los más imitados en Israel. Todo el mundo quiere escribir como él, ahora: ha hecho algo tan revolucionario como escribir tal y como habla, recoger el lenguaje coloquial de la gente, y ponerla en negro sobre blanco. Ese es su mérito. También tener una imaginación portentosa y un marcado sentido del humor, cosa bastante rara, ha insistido, en los autores de Israel, no tanto en la comunidad judía. Dice cosas Keret como "los polvos con ella estaban muy bien". Es como un Pàmies judío, aunque más gamberro. Talento.

En efecto, me ha parecido joven pese a sus 43 años. Ha contado cosas interesantes. Sus padres fueron supervivientes de la Segunda Guerra Mundial. Estuvieron en el gueto de Varsovia. El padre se refugió en un agujero, durante 600 días, y cuando las tropas soviéticas lo liberaron, a él y otros, apenas pudo levantarse porque tenía los músculos casi inútiles. Una de las cosas buenas de la guerra: la inmersión lingüística. Sabe seis idiomas, fruto de ese ir de aquí para allá de los conflictos. Con la paz, pasó una temporada en Reino Unido, encargado de la gestión del tema judío. Luego en Nápoles, en medio tratos con la mafia, donde fue feliz, entre putas y borrachos, y gente que no le quería gasear. Keret hijo, como tantos judíos, solo habla hebreo e inglés. Son las únicas lenguas que le interesa al país, oficialmente, y el inglés en plan concesión. 

Hemos hablado bastante de lenguas. He aprendido. Porque, de nuevo, he descubierto que tenía una gran laguna (lagun on, en euskera), que hoy he tapado de un modo sonrojante. Lo repetiré una y mil veces: no tenemos ni puta idea de nada. Por suerte, esta enfermedad crónica tiene tratamiento. ¿Causantes? Pues mire usted, el sistema educativo que nos metieron entre pecho y espalda. Un ladrillo encorsetado que parecía estar diseñado por algún alma terrorífica dispuesta a acabar con la curiosidad en el mundo. Algunos, logramos escapar de esa terrible serpiente, pero hubo muchas víctimas por el camino. Cierro filípica.

No sabía, o no tenía del todo presente, que el hebreo era una lengua, como ha dicho Keret (y esto me lo apunto para el artículo) que estuvo 2.000 años en el congelador, y hace ciento y pico la metieron en el microondas. Acojonante asunto. Como el mosquito de 'Jurassic Park', una lengua metida en ámbar, que sobrevivió en libros y documentos, pero no en el boca-oreja. A finales del XIX, leo en Wikipedia, cobró forma la idea de recuperarla, con vista a la futura creación del Estado de Israel. No, sí la historia del judaísmo tiene su tela. 

¿Qué pasa entonces? Pues que es un idioma como sacado de una vitrina, un ánfora griega, que se pretende usar como vitrocerámica, por seguir con el símil: no hay palabras suficientes, y las estructuras son arcaicas. Como si nos pusiéramos a hablar el latín de los romanos, de los romanos de cuando el Imperio Romano. Keret, conscientemente o no, contribuye, en sus aparentemente frescos relatos, a fijar un lenguaje moderno que es de hace dos días. Un lenguaje metido en una carcasa casi fósil pero que adopta a gran velocidad neologismos de todas partes. El conservadurismo de esa lengua mueble convive con el cosmopolitismo más contemporáneo, como una lengua adhesiva que guardara para sí todo aquello de lo que carece. Esa dualidad, ha dicho, refleja a la perfección la identidad actual de Israel. Como la que encarnan sus hermanos: uno es el fundador del partido de la marihuana isrealí, comprometido activista de izquierdas, que vive en Tailandia, en un árbol, y la otra, su hermana, es una religiosa ultraortodoxa que ni sabe que es un peta. Israel, today.

Ha habido un momento de lectura. El último relato de 'Un hombre sin cabeza', titulado 'Segunda oportunidad'. Hemos leído todos juntos, mientras Keret lo hacía, en hebreo, en voz alta. Al segundo párrafo he pasado de la lectura y he quedado fascinando ante esa inaudita sonoridad hebrea. Era adictivo escuchar aquellos fonemas tan cargados de historia, a pesar de la elipsis, supervivientes de siglos, que me retrotraían a tiempos de Jesucristo y a cosas sagradas. Había algo sagrado en ese hablar, y una sonoridad elegante, a pesar de lo áspero y las muchas jjoasjdfajsj. También decía mucho algo que sonaba como mamunia, y que es oportunidad. Quizá lo hayan pillado del árabe.

La carcasa de un sonido. Hoy me he quedado más con la funda de las palabras, he leído, por citar lo de ayer, por encima de las palabras. Me he sorprendido a mi mismo al encontrar belleza, rastros de humanidad recuperada, por el empeño de unos hombres, en todas esas hermosas joajfasjasjjfasjsjajs.

Comentarios

  1. Me recuerda un libro de esos de "niños" llamado "El mar sigue esperando" de Carlos Murciano, en el que Nestor, el muchacho protagonista, coleccionaba "palabras que llenaban la boca como si fuesen caramelos, como albórbola o lapislázuli". Ah, los libros de la infancia. Le podrías dedicar varios post, Edu. El Pampinoplas, Los muchachos de la calle Pal, Azules contra grises, El pequeño fantasma, Jim boton, Momo, El pájaro verde... Por cierto, sigues con un nivelón que es muy de agradecer. H.

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  2. ¿Por que será tan fascinante oír o leer ciertas lenguas aunque no las entiendas? A mí, por ejemplo, me produce bastante satisfacción leer poemas en euskera o en latín. No entiendo ni papa, pero me encanta la musicalidad, o el ritmo, no se...

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  3. Landa el Valin, La historia interminable bicolor, El pequeño Nicolás, Senda, Goleta, Fragata, Los hijos del vidriero, Un agujero en la alambrada, Vania el forzudo, El camino, El zoo de Pitus, Marcelino pan y vino,Fray Perico y su borrico... Gracias por darme la cereza de la que han salido estas otras...

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  4. Esta es una emisora finlandesa en la que podrás leer y escuchar noticias, como la muerte de bin Laden, en latín.

    http://yle.fi/radio1/tiede/nuntii_latini/

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  5. Genial el último párrafo!!!

    Añado a la lista de "Anónimo H", "el ladrón de palabras". Una obra de teatro que hacemos en el cole. Quizás algún día te toque verla jeje

    Saludics

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  6. ¡Juer...! ¡Pues es verdad lo de la emisora en latín! Hay que ver la de cosas raras que hay por el mundo... Eso de "Osama bin Laden mortuus est" no tiene desperdicio.

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