Eg

Estoy cansado y sin ideas, encefalograma plano, pero quiá, no quiero descansar, al séptimo día, así que seguiré, un día más, con la serie. Tengo unos minutos antes de las doce. Puede que me haga un descafeinado, ya me lo he hecho. Acabo de ver dos cadáveres, en la cocina, de cucarachas. En la encimera de casa de mis tíos, un cucarachicida que no permite jugar a Colombo de la dimensión insectil. Las recojo con un par de servilletas de cocina y me pregunto si no se estarán haciendo las muertas. Si de pronto saltarán sobre mi, con sus patitas nerviosas. 

Jodido pero contento, porque ha ganado nuestcho Osasunica. He visto dos partidos seguidos del equipo rojillo, y creo que no había visto tanto fútbol local en toda la temporada. Empiezo a conocer a la plantilla actual, cuando está a punto de terminar la liga. Camuñas, Kike Sola, Aranda, Nekouman, Ricardo, Pandiani, Flaño... Me sorprende ver todavía a dos dinosaurios del osasunismo, como son Josetxo y Puñal, dos jugadores que, y aquí queda claro que no tengo ni idea de fútbol, siempre me parecieron malos. Garrulillos. Me he fijado en dos jugadas a balón parado de Puñal y en las dos se le ha ido el balón excesivamente largo. Me cabrean estas imprecisiones. Los lanzadores de cuchillos, o puñales, jaja, nunca fallan. Si yo fuera entrenador les iba a cantar las cuarenta en el vestuario, por ser tan poco finos. Chutazo al marcador, partido de sanción. A la mierda.

Pero me gusta ver, con todo, a Puñal y a Josetxo sobre el terreno de juego. Es como si las esencias osasunistas estuvieran salvaguardadas. Quizá son realmente malos, pero se les conserva por eso, como memoria viva de aquella gesta inolvidable, san Enrique Martín al frente, de la temporada 96-97, con cuatro victorias seguidas y un empate de regalo, en Ipurúa, que nos evitó irnos al pozo de Segunda. Lo celebramos como una Champion's, pero en realidad solo festejábamos la permanencia... en Segunda. Los seguidores de esos clubes arrealistas como el Real Madrid jamás disfrutarán de nada parecido. Fue el año de mi COU y recuerdo a Pablo Orbaiz, que iba al colegio del Redín, ya por entonces en Osasuna, haciendo los exámenes de Selectividad. Aún está en activo. Hizo la clásica traicionada de irse al Athletic. 

Una vez me encontré con Patxi Puñal de copas. Un Patxi Puñal cuyo cromo tenían los hijos de X, acabo de ver, en su cuarto de juegos, pegado en el armario. Me gustaba verlo, de vez en cuando, en esa zona indefinida del armario, a la altura de las rodillas. Me lo encontré en el Casino Eslava, un sábado, y le hice la clásica pregunta que, por tan tópica, quizá no haya mucha gente que se atreva a hacer. "¿Qué se siente al marcar un gol?". La respuesta fue algo decepcionante. "Está bien, al principio, aunque luego es una cosa a la que te acostumbras". 

Acostumbrarse a ganar desvirtúa la victoria. El sábado perdió el Barça contra la Real, y no perdía en liga desde el 11 de septiembre. Se lo jodió así la posibilidad de batir un récord que nadie había superado desde 1980. Hay que perder, saber perder, y buscar también la derrota. Solo los perdedores quieren ganar siempre. 

Pero después de cuatro derrotas consecutivas, hoy hemos ganado, y salimos del descenso.

Oé.

Comentarios

  1. Buenas,
    muy buen post, describiste perfectamente una rutina. Por cierto gran partido entre el real y el barca.

    Muy buen blog también! fuerte beso y abrazo!!

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  2. Me ha gustado leer un post tuyo sobre Osasuna jejeje

    Te dejo un regalito:

    http://fotosnadalistas.blogspot.com/2011/05/la-ensaladera-del-naugrafo-digital.html

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