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En el cruce de la calle de los Reyes con San Bernardo me he topado con un cartel de una empresa llamada Victoria Milan (punto com), especializada en canas al aire. Creo que es lo último en ciberrelaciones. Hace poco vi que había otra, Second Love, nombre ingenioso porque hace un tácito guiño a lo de Second Life, y a Secret Life. Puede que Victoria Milan haga un guiño a Victoria's Secret, quién sabe. Y lo de Milan, Italia, a pasiones latinas. No hay nada gratuito en esas decisiones brandinguísticas.

He cruzado la calle y no he pensado en mucho. He pensado en si en el Dia venderían las pizzas Dr. Oetker que quería comprar, para el partido de esta noche, el clásico que llaman, que veré en casa, con unos amigos.

Luego he pensado en que vivimos tiempos raros. No sé si mejores o peores. Yo creo que bastante mejores. Ayer comentábamos, Bro y yo, en la cocina, que tenemos suerte. Hemos vivido, ya, mucho. Nuestra generación anterior tuvo que conformarse con lo que le tocó. Muchos se casaron sólo por follar, por salir de casa. Franco me robó la juventud, dice mi tío Ivlivs. Bueno, no toda la culpa va a ser de Franco. ¿Franco se metía en tu cama si te acostabas con Lupita Vinuesa? El problema es que el contexto no invitaba a la acción, y vale que se hacían excursiones a San Sebastián, a Isaba, incluso a Francia, lo más osados algún viaje a Londres, pero asuntos como ligar seguían siendo más milagro que pecado, sobre todo en latitudes nortiles impregnadas de opusianismo. 

La web de Victoria Milan se ofrece como un remedio para la rutina matrimonial, cosa que daría para infinitos debates. ¿Una cana al aire puede ayudar a engrasar un matrimonio estancado? Quizá sí, qué demonios. Es arriesgado, pero tampoco es fácil, en tiempos de estímulos constantes, apostar por una sola persona. Apostar, hoy, por una sola carta, ya sea por una ciudad, un trabajo, un coche, una mujer, o un perro, tiene algo anacrónico. Como comprarse un video VHS. En los últimos once años, sólo conservo una cosa: mi guitarra. (Iba a poner también que la familia, pero esa viene dada [aunque también hay quien renuncia], y ha habido varios adioses.)

Me he alegrado por no estar casado, anyway. Y preferir un poco "la ensalada a Beethoven y Sinatra, y a Vivaldi, uvas pasas, que me dan más calorías". El ciento volando, mientras se pueda, como apunta con lucidez mi hermano, Bro, en su libro sobre Australia. 

Enfilada la calle Pez, he llegado al Dia. He tenido suerte, estaban, ahí, esperando, las pizzas Dr. Oetker. He pillado cuatro. Luego cervezas, vino y alguna cosas más que me ha hecho pensar en que aquello iba a pesar demasiado, y estos barrios malasañeros son cools pero andan cortos de supermercados, no como en otros más cutres pero prácticos como Delicias. No había servicio a domicilio y he pensado muy seriamente en decirle a uno de los negros de la puerta que me ayudara a llevar el cargamento a casa. No era plan de llevar 20 kilos a cuestas durante cosa de un kilómetro. Pero, ¿qué tipo de aberración era esa? Pagar a un negro como porteador. ¿Estaba aflorando en mí una suerte de pulsión colonialista, explotadora? Joder, le pagaría cinco euros, más de lo que gana abriendo la puerta a las viejas de cartera artrítica. 

Para mí consuelo, no había pobre oficial en la puerta, así que he cargado con mi mercancía a solas, libre de conflictos de conciencia, como los que tampoco se me presentan al no requerir los servicios de Victoria Milan.



Comentarios

  1. Me ha gustado mucho el post!
    Por cierto, yo también compro esa marca de pizza y en la calle San Bernardo yo solía ir al supermercado Rotterdam.
    Que disfrutes el partido!

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  2. Gracias!!!

    Alguna vez compré allí.. Un supermercado algo extraño, por cierto.

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  3. Joer, con lo bien que me había quedado mi comentario y no sé donde ha ido a parar. En fin, resumiendo, decía que es precisamente hoy donde se da el caldo de cultivo más propicio para la cana al aire. La cuestión es si es eso lo que uno quiere, simplemente una cana al aire (cosa que mejor no se entere la pareja, porque no estamos educados para soportar ese tipo de agravios. No nos han educado para amar sino para poseer) o de lo que se trata es de si es posible o no amar a más de una persona al mismo tiempo, es decir, que ese sentimiento no tenga exclusividad ni espiritual ni física. Eso ya nada tiene que ver con la frivolidad de un polvo facilitado por una página de contactos... Hay que reseñar también que, según el sexo, la cana al aire no tiene las mismas connotaciones y razones.
    Groucho Marx era muy sabio con respecto a eso, anticipándose cual profeta,vino a hablar de los posibles desengaños de citarse con "cualquiera".

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  4. La vida es una apuesta constante, amigo; desde que suena el despertador para ir al trabajo cada mañana, uno debe decidir si apagarlo y seguir durmiendo o levantarse y unirse al rebaño. Lo demás no es vivir, o al menos, no de una forma madura. Apostar por algo nos va definiendo, pienso. Incluso apostar por esas canas al aire ;)

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  5. Me ha gustado mucho cómo está escrito el artículo. Un tema interesante, en cualquier caso, y muy espinoso dependiendo con quién lo hables.

    Un saludos

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