8.3.11

Internet sí que puede salvar la literatura

"Internet es la salvación del cine", dijo Álex de la Iglesia un 13 de febrero de 2011, en la gala de los Goya. Esta sentencia será revisada en las próximas décadas, para ver su grado de patinaje gurusístico o de acierto, más o menos casual. A día de hoy, a mí me parece una opinión más, valiente, eso sí, pero por la que es complicado poner la mano en el fuego.

El problema del cine y de la música pasa por que sus reproducciones son muy parecidas al producto original. Aunque puede ser más o menos coñazo bajarse una peli o verla on-line, por las pausas o la mala calidad, una copia del filme viene a ser lo mismo que, al menos, el DVD. Yo mismo tengo un disco duro con 300, que me cedió generosamente Bro y no veo razón para comprarme 300 deuvedés con los mismos títulos. En la música, parecido. Uno escucha las canciones, que llegan al oido, y normalmente da igual que estas vengan de eMule que de iTunes, grosso modo. Pero pasa en la música, y en la industria musical, que existe algo llamado 'conciertos en vivo', que genera ingresos. En el cine, esos 'conciertos en vivo' no son comparables a la experiencia de una proyección en una sala. Ver una película en el portátil o en un reproductor sobre la pared de tu casa puede ser incluso más cómodo (y barato) que salir fuera.

Con los libros, la cosa es bien distinta, porque existe todo un oficio que se llama edición, y que se pierde por completo en la cosa digital. Se ganan otras aplicaciones, recursos que pueden enriquecer la lectura, diccionarios, enlaces, pero se pierden otros aspectos, los físicos, del libro. Por mucho que insistan algunos, las cosas digitales seguirán siendo virtuales, por muy sofisticadas que sean y, si no, pensemos en el sexo. No hace falta un estudio empírico para demostrar que el número de coitos no ha sido inversamente proporcional al número de webs pornográficas o de  nuevos servicios de cibersexo que han ido surgiendo en la Red en los últimos años. ¿Internet, la salvación del sexo? No lo creo.

Sin embargo, sí creo que internet puede ser, si no la salvación de la literatura, un interesante complemento que haga que muchos potenciales lectores se interesen por los relatos escritos. Y así como internet actuó como catapulta promocional, a través de páginas como MySpace, para grupos incipientes que lograron hacerse un hueco y conectar con el público, que luego iba a sus conciertos, algo parecido puede ocurrir con la literatura. Plataformas como Bubok o iniciativas muy plausibles como la de Lorenzo Silva, de ofrecer sus títulos en Libranda por unos cuatro euros cada uno de los veinte ejemplares de su obra, pueden dar a las a la literatura. E incentivar por tanto el negocio en papel, que seguirá siendo el de referencia y el de prestigio (no creo en lo de "proceso inapelable" de desbancamiento del e-book al soporte papel, que predice Juan Varela) y aumentar la tasa lectora en un país con índices muy mejorables. El propio Lorenzo Silva recuerda que este año ha vendido más ejemplares de sus novelas, en soporte papel, que el anterior.

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PS: Tampoco se han vaciado los museos, ni las casas de subastas, ni las ferias de arte, porque Taschen publique las colecciones completas de Tiziano o Sorolla, ni porque en internet se puedan contemplar, o mejor dicho ver, la mayor parte de cuadros del mundo.

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