Triste país

Estados Unidos tiene mucho de país triste, de triste país, de nación con barras y estrellas que genera tipos como el asesino de Lennon o como el presunto asesino de la congresista Gifford, cuyo nombre omitiré, porque dar pávulo a estos miserables es como darles cuerda. No sé quién dijo que el terrorismo sigue sobreviviendo porque sale en televisión (veremos por cierto si este lunes acaba, por siempre, en nuestro país). Son dosis de gloria inmerecida para estos tipos que acusan el fracaso, ese fracaso yanqui de no ser admitido en el ejército, como le pasó a éste, o no ligar con la guapa de la clase, a limpio tiro y que se jodan.

EEUU tiene mucho de inversión en ciencia, tecnología, I+D+i, mucha gran universidad, cráneos privilegiados, atracción de más cráneos privilegiados, grandes deportistas, grandes cineastas, grandes músicos, grandes escritores, grandes edificios, grandes lagos y montañas, pero quizá resulta que detrás de esos brillos todo sea una puta mierda. Como nos parecía una puta mierda la URSS pese a sus conquistas espaciales o sus rutilantes palmarés(es) de los JJOO. 

Leo en las opiniones de Juan Mal-herido una recensión o lo que sea, sobre El mundo interior del capital, de Peter Sloterdijk, el siguiente párrafo jugoso que procedo a reproducir, copia que te copia:

"El fraude psicopolítico de balance, que soporta enteramente el sistema, pretende, en primer lugar, hacer invisible la cifra gigantesca de los perdedores que hubieron de quedar rezagados en el salón de juego de la pursuit of happyness. No obstante, los datos están tan a la vista que incluso para los admiradores del sistema americano no es fácil ignorarlos. Hay en Estados Unidos más pobres sin esperanza que habitantes tiene Irak, hay más consumidores crónicos de psicofármacos que en ningún otro país de la Tierra, hay más seres humanos con sobrepeso grave que en todo el resto de los países del mundo, hay políticamente más grupos no representados y más gente que no vota que en cualquier Estado democrático, hay proporcionalmente diez veces más presos en Estados Unidos que en Europa y entre seis y ocho veces más que en la mayoría del resto de naciones del mundo".

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Peter Sloterdijk (Karlsruhe, 1947), filósofo y catedrático alemán

Comentarios

  1. En su cine hay mucho del espíritu de este país: o grandes mansiones o cutres apartamentos. Parece que no existe el ciudadano medio. Resumiento un poco ese sueño americano que genera locos armados hasta los dientes, tal vez la idea del historiador estadounidense James Truslow Adams, que expresó por primera vez en 1931 sobre el triunfo personal en esta tierra de igualdad de oportunidades (wikipedia), además de una mentira, se ha convertido en un objetivo al que Jennifer Hochschild alude en su libro 'Enfrentarse al sueño estadounidense: raza, clase y el alma de la nación': un éxito absoluto que te situe muy por encima de la posición en la que se empezó. Un éxito competitivo, que conlleva el triunfo sobre alguien que estuvo por encima de ti, por tanto mi éxito conlleva tu fracaso. Y por último, un éxito relativo, que se traduce en términos comparativos con ser mejor que (un vecino, otra clase social, incluso un personaje ficticio, tan amamtes ellos de sus héroes tan prepotentes como irreales). Wikipedia.
    American Beauty es un claro ejemplo de esto último y también de las consecuencias de la frustración personal y de la derrota social.
    La grandeza de un país no se mide por la ambición de sus sueños, sino por sus logros sociales que se traducen en justicia, derechos y calidad de vida.
    Y desgraciadamente, en EEUU, los sueños compartidos siempre han tenido el mismo final.

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