El cerebro del mundo

Internet es el cerebro del mundo. Esta idea, seguramente nada original, me ha venido a la mente en la confluencia de las calles Manzana y San Bernardo, hacia las once de la mañana. Como no tenía un dispositivo digital a mano, no he podido plasmarla en este cerebro que vamos haciendo entre todos, este almacén de pensamiento, que es internet. Me ha metido acto seguido en El Paraíso del Jamón, donde he leído una exquisita ¿novela? (maldita palabra obsoleta y limitada) de Menchu Gutiérrez, titulada 'El faro por dentro'. 

He seguido pensando en internet como una prolongación de nuestro pensamiento, porque todo lo que colgamos, leemos, interactuamos en internet está en las pantallas, pero en ningún otro sitio. Hay algo de abstracto, como el pensamiento de nuestro cerebro, en internet. También es efímero, ¿quién va a leer un post de hace cuatro años?, como pasa con el pensamiento cerebral, abstracto.

Por eso, pienso, se inventaron los libros, las esculturas, las pinturas rupestres. Para sacar de nuestra cabezota todas esas ideas, más o menos bellas, conmovedoras, complejas, y ponerlas bajo un soporte externo, que ayudara a clarificar esos mejunjes: negro sobre blanco, se dice de la escritura. 

Cuando escribimos, nos liberamos. Cuando leemos, hay algo de ingesta, de meter pa' dentro cosas que están fuera. Pero internet está dentro, porque internet es una traslación de nuestro cerebro, algo demasiado parecido. Por eso nos gusta tanto, porque es un cerebro sobre el que podemos juguetear y, además, de un modo compartido. 

Pero lo que ocurre dentro de internet, como lo que ocurre dentro de nuestro cerebro, no es del todo real. No es una experiencia, en sentido estricta. ¿Quien recuerda pensamientos que pensó? Vale, se pueden recordar sueños, pero esa es otra película. Normalmente, recordamos experiencias, cosas vividas, no pensamientos que un dia pensamos, en una mesa de El Paraíso del Jamón.

Creo por tanto que el libro electrónico, en cuanto que no deja de ser un apéndice cerebral con botoncitos, no matará nunca al libro tradicional. El de papel creo que sigue aportando una experiencia al lector (recuerdo perfectamente situaciones en las que me veo leyendo un libro, pero no puedo decir lo mismo de lecturas digitales). Esto será así, a no ser que un día decidamos renunciar, con dos faroles, a la cordura.

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PS: Este post no lo has leído, lo has pensado.

Comentarios

  1. Me has leído el pensamiento.

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  2. El problema es que hay lectores (?) que quizá no desean tanto esa experiencia como entretenerse con una historia de seguidores de una secta medieval que quieren matar al presidente de Alemania porque en su biblioteca tiene un manuscrito que desvela la verdad sobre el éxito de las canciones de Alejandro Sanz, contado por un cabalista del siglo XII, que se anticipó a los hechos y profetizó también que en los veranos haría calor y sería frecuente el frío en invierno.

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  3. JAJJAJA, vaya mejunje... Oye, hay tienes un filón. Te veo en TopBook con una de esas columnas salomónicas de libros..

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  4. Don Mario Moliner diría que ese "hay tienes un filón" en realidad es "ahí tienes un filón" y te remitiría a tu propio estado de muro, aunque en un tono no tan indulgente como el mío, ya sabes, en su línea.
    Probe, sí.
    ; )

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  5. Los náuGrafos digitales, ay (que no 'hay'), a veces también erramos.

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  6. como NO lector, puesto que no soy mucho de leer libros, no me incomoda la lectura virtual. ;)

    la falta en concreto es de 1º ciclo de EP... (se me ha roto un mito, Eduard)

    Me encanta tu CARrector ortográfico jajaja

    saludos Nau majo

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