28.11.10

Un consejo: no hagas caso de los consejos

Por tanto, olvida el título que acabas de leer. Lleva a cabo esta misión imposible:

¡Desobedéceme!
Me pasó un buen amigo un par de artículos de Pérez-Reverte, que es un tipo con el cual cada vez sintocino menos, si es que alguna vez he sintocinado. Sí, sintocino. Ni vezolidad. Eran dos artículos, titulados Cartas a un joven escritor I y Cartas a un joven escritor II. A quien le interese, que las busque. Son 500 posts en menos de dos años, en esta última fase en Blogger y, coño, como que esa laborcita linqueadora, levemente turrante, más cuando ya son muchas horas de vuelo y pantalla, que la hagan otros. Ea.

Había algunas cosas interesantuelas en los consejos de Reverte, pero me quedé con uno que decía "no pidas consejos". Paradójicamente, él los da, con lo que invalida un poco su discurso. Como Sánchez-Dragós en un libro integrado por casi 300 consejos de un código de conducta en que uno de ellos era: "No hagas caso a nadie, no sigas nunca los consejos de los demás".
Decía Jodorowsky que, en un momento dado, un hombre tiene que transmitir lo que sabe. Eso salva en parte, ese toniquete un poco de autoayuda literaria que se permite Pérez-Reverte, en sus lecciones. Pero a donde quería llegar yo es a este párrafo, con el que discrepo abiertamente:

Escribe cuando tengas algo que contar. Tu juventud, tus estudios, tus amores tempranos, los conflictos con tus padres, no importan a nadie. Todos pasamos por ello alguna vez. Sabemos de qué va. Practica con eso, pero déjalo ahí.
No estoy de acuerdo. Ni yo, ni Émile Zola. Escuché el otro día, en la exposición del Thyssen sobre Jardines impresionistas, una cita del ilustre escritor francés, que decía algo así: "El sentido del arte moderno, hoy, (finales del XIX), es filtrar la realidad a través del temperamento de un hombre".

Cada vez estoy más en contra de las historias, sí, así como suena, y más a favor de los temperamentos del hombre, a través de los cuales se filtran las historias, para mí accesorias. Es el hombre en la guerra civil, y no la guerra civil y luego el hombre. Pienso en Turner, el pintor, quizá uno de los pioneros en introducirse, su mirada, su yo, su subjetividad, en el lienzo. Quizá ahí, y luego con Goya, empezó el arte moderno. Luego uno ve los cuadros de Cézanne, meros paisajes, y ve más que meros paisajes.

Y en la juventud, los estudios, los amores tempranos, yo creo encontrar todo el material literario que necesito. Como lector, como autor. En la vida, vaya. Más que en ciertos novelones tan llenos de hitos y acontecimientos como vacíos del misterio que es, no sé, ser joven, estudiar o tener un primer amor.

¡No hagas caso de los consejos!

¡Desobedéceme!

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Paisaje en Auvers (Paul Cézanne)

26.11.10

Microrrelatos participantes en el I Concurso Austero de Microrrelato (2/2)

Conducía por una gran recta, con árboles a derecha e izquierda. Iba a la presentación del último libro de Auster, en Nueva York. Llegó una curva y, entonces, me dejé llevar; no era yo quien conducía el coche, era el propio vehículo quien siguió recto, quien voló sobre el terraplén, quien chocó bruscamente contra los árboles. Así perdí la vida.

Fue ella quien cavó mi tumba, quien lloró mi marcha, justo en el momento en que había comenzado a recuperarla, tras la guerra, tras el dolor, tras el sufrimiento.

Pero ahora, desde la tumba, soy sincero. Reconozco que fui yo quien dejó ir el coche, quien aprovechó aquella curva para, cobardemente, no enderezar el rumbo, no enfrentarme a mis miedos, no amarla a ella.

(Ela Marcos)

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Jim Nashe observaba cómo la casa en la que había vivido durante treinta años estaba siendo destrozada. Los obreros golpeaban una y otra vez haciendo martillear su cabeza. Era una casa demasiado grande y, total, él era un viudo sin hijos y no tenía suficiente dinero para mantenerla debidamente… mejor derribar tabiques, crear dos pisos y vender uno. Ya tenía hasta posible comprador. Pronto podría emprender un largo viaje en lugar de sentarse a esperar a la muerte. Se reencontraría con su hermano en Minneapolis y con aquel bar ahumado de Nueva York; seguiría las huellas de Chaplin. Planes, planes...

Pero con cada golpe se deprimía pensando que nada de eso le importaba demasiado. Había llegado su Waterloo. De pronto sonó el teléfono. Lo dejó sonar; los obreros no se daban cuenta. Se acercó al aparato y vió en su pantalla que era ella. ¡Ella, después de tantos años!

(Lidia Woolford)

--

Después de quince días encerrado, J decidió salir a pasear. Sin ningún objetivo, sólo seguir hacia delante, por el mero placer de continuar. Se sentía como en una novela de Paul Auster. Sabía que, si seguía caminando, encontraría lo que no sabía que buscaba.

(Jorge Vera)

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Noticias

Es difícil olvidar aquel instante.
Estaba ensimismado en las noticias del día.
Cuando el señor que iba en el tren sentado a mi lado quiso dar vuelta la página del diario, se lo impedí poniendo suavemente mi mano sobre la suya.
Mientras esto ocurría alcancé a leer:

"Hablar verdaderamente con alguien es abrazarlo, y en cuanto cruzamos las primeras palabras tuve la sensación de que habíamos empezado a hacer el amor".

Mirándome, el señor dobló la página.
A pesar de mi actitud quedé molesto porque sólo alcancé a leer el nombre de quien había dicho aquella frase: "Paul..."

(Hugo Domínguez, Montevideo, Uruguay)

25.11.10

Microrrelatos participantes en el I Concurso Austero de Microrrelato (1/2)

Agua de Auster

Despertó en el suelo, con tranquilidad. Antes había despertado también y no sabía si ese antes fue tarde o temprano, porque en aquél momento estaba  la habitación a oscuras.
Ya era de día; eso aclaró un poco su mente.  Quería un vaso de agua fría y se conformó inmediatamente con la canilla que sobresalía con aspecto desagradable de la pared. Oía las cañerías traer agua con fuerza entonces recién ahí pensó en el baño principal, pegado a la habitación de los dos, con ese ventiluz alto que da a la cara posterior del patio de invierno.
Subió, se baño y corrió al auto donde él la esperaba para irse juntos.

(Gaspar Petrini)

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Empecé a seguir a Sophie, Maria para otros, por su culpa. Hace poco leí una frase que encaja perfectamente con lo que quiero decir: si una cosa no te lleva a otra, olvídala. Tengo una teoría sobre Auster que he comentado pocas veces (sólo obtengo silencios incómodos después de lanzarla). La teoría es la siguiente: todo forma parte de una misma y enorme historia y cada uno de sus libros es sólo un capítulo de ésta. Prueba de ello, es la aparición de algunos personajes como Quinn, David Zimmer o Anna Blume en distintas novelas. Y una cosa te lleva a otra...

(Jordi Via)

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Everybody’s gotta learn sometime

Resultaba insoportable.

Tenía que comprar el desayuno –huevos, leche, beicon- y la cena completa –dos botellas de vino-. Y la anciana no dejaba de hablar.

-¿Sabe qué le pasó a la señora Auster?- preguntaba la mujer a aquel pakistaní que, sin entender una palabra, metía en bolsas de papel reciclado el apio, los calabacines, las judías, que ella sacaba con exasperante lentitud del cesto de plástico.
-Ya volveré cuando esta vieja no esté contando su vida- gruñó. Salió del Deli dejando tras de sí un silencio ofensivo.

Aquel recuerdo le atormentó en el geriátrico. Respiraba con dificultad y no era recordaba cuándo había recibido su última visita.

(Javier Dale)

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Descubrí a Paul Auster en un lugar inconfesable, esos sitios donde hay que describirse de forma ingeniosa para llamar la atención entre muchos, a través de un tipo sin foto que intentó utilizar una frase de la música del azar y fue rechazada, seguramente por fatalista.

Y eso precisamente, me llamó la atención, no poder saber cuál era la frase.

Compré el libro y como si se tratara de superar una prueba, lo leí de un tirón buscando frases censurables.
Y nos conocimos en un momento inoportuno. O adecuado para que me desquiciara y acabara enviándole un mensaje desesperado: Voy a esperar a que vuelvas a aparecer, porque soy libre de hacer el imbécil.

Más tarde y en la misma línea de imbecilidad, me las apañé para que mi terapeuta leyera el libro y poder analizar en las sesiones con reticencias, cuánto había intervenido el azar y cuánto la voluntad novelesca de querer ser Fiona.

(Claudia)

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24.11.10

Fallo del I Concurso austeriano (y austero) de microrrelato

Después de no pocas deliberaciones, el jurado unipersonal de este humilde pero ambicioso certamen, ha decidido que el vencedor de la primera edición, que se llevará un ejemplar, recién salido de la editorial, de Sunset Park, sea Susana Armengol, por Grietas.

Se han recibido un total de nueve relatos cortos, de muy estimable calidad, procedentes de todas partes de España, pero también de Uruguay, por lo que podemos afirmar sin complejo alguno que el concurso austero ha adquirido una dimensión internacional.

Gracias a todos por participar y, especialmente, a Aitor Alonso por la difusión que hizo del concurso en su blog monográfico sobre Paul Auster.
Si ninguno de los participantes me indica lo contrario, los microrrelatos se publicarán, próximamente, en este blog.

¡Hasta la próxima edición (porque habrá más, dadas las buenas sensaciones de esta primera convocatoria)!

el náuGrafo

- -

Grietas 
(por Susana Armengol)

Auster era un ansioso. ¿Por qué lo dices? ¿Comía mucho? Sí, a cada rato le pillabas sacando un tupper del cajón de su escritorio y, agachado detrás del ordenador para que el resto de la oficina no le viera, se llenaba la boca con trozos de una carne encebollada, liberando un olor a grasa quemada repugnante. ¿Y siempre comía lo mismo? Esa última semana sí. Después, lo detuvieron. Desde que la policía nos comentó lo del cuerpo de su compañera de piso, una tal Iris, repartido entre el baño y la nevera, no hemos vuelto a ser los mismos carnívoros.

--

23.11.10

Recordatorio del concurso austeriano (y austero)

-Extensión: Máximo de 100 palabras (600 caracteres) (Si es un poco más, no pasa nada)

-Temática: libre, pero no tanto. Deberá incluirse la palabra Auster y se valorará una cierta intertextualidad hacia la obra de Paul Auster (Nueva Jersey, 1947), así como el recurso a ciertas atmósferas presentes en su novela.

-Plazo de entrega: hasta las 23.59 horas martes 23 de noviembre, fecha en que llega a las librerías la última novela de Auster, Sunset Park (Anagrama)

-Premio: la última novela de Paul Auster, Sunset Park, que edita Anagrama, y que será enviada, a portes pagados, al domicilio del autor vencedor del certamen.

-Jurado: Eduardo Laporte (el náuGrafo)


-Envío de originales, con el lema 'Concurso austero' en el Asunto a: eduardolaporte@hotmail.com

-El ganador se dará a conocer el 24 de noviembre, a las 15horas, hora española, en este blog.

*Los envíos anónimos no serán tenidos en cuenta

21.11.10

Casanova e Irazoki (2/2)

El otro poema que selecciona Irazoki de entre toda su selección se titula Eres un buen momento para morirme y su fecha de publicación es el 14 de diciembre de 1975, justo un mes antes de que muriera en la bañera, a causa de un escape de gas, según la versión oficial. Otras fuentes, en cambio, encajan con asombro que días antes de su muerte, el melómano Félix Francisco Casanova le encomendara a su hermano el cuidado de su preciada colección de discos.

Eres un buen momento para morirme 
(a María José)
 
Amaneciendo y anocheciendo
a un mismo tiempo,
cariño, ¿no es ésta la forma
en que te gustaría vivir?
En mi cabeza hay un álbum
de fotos amarillentas
y lo voy completando con mis ojos,
con los más leves ruidos,
atrapando olores en el aire
y en cada sueño que sueño.
¿Sabes una cosa, pequeña?
La última página de mi álbum
tiene tu boca lluviosa mordiéndome un labio,
un disco de rock’n’roll
y calcetines de colores.
Mis ojos han sido rápidos,
te he hecho el amor con la ropa puesta
a través de una
larga pajita dorada
mientras cruzabas la calle
con el cabello ardiendo.
Pero ahora son tus pies
quienes dan mis pasos,
¡así que no te equivoques
pues me caería!
Te bebo en cada vaso de agua
que sacia mi sed,
mis palabras son claras como niños pequeños
o espesas como semen empapando cortinas,
pero hoy tengo que inventar
un nuevo idioma
para conversar con tus tiernos maullidos eléctricos
y los gritos de euforia
de la gente que vive en tu cabeza.
Debes saber que a veces
soy como un entierro interminable,
siempre triste y azul
subiendo y bajando
por la misma calle.
Pero otras veces soy un río de risa
corriéndome por toda la ribera,
haciendo el amor a la mar,
una felicidad contagiosa,
un revólver de amor, nena,
y voy a disparar justo a tu corazón
¡bang, bang!
¿te di?
Quiero arrollarte, enrollarte y arrullarte,
montaña de aguardiente
y tarde rojiza.
Eres un buen momento para morirme.



(FFC, 14/12/1975)

20.11.10

Casanova e Irazoki (1/2)

Le pregunto a Irazoki que seleccione, antología de la antología, dos poemas de Félix Francisco Casanova (Canarias, 1956-1976), de la reunión de versos que ha llevado a cabo para Demipage, en Cuarenta contra el agua. El primero que elige es éste:

A veces, cuando la noche me aprisiona 

A veces, cuando la noche me aprisiona 
suelo sentarme frente a una cabina telefónica 
y contemplo las bocas que hablan 
para lejanos oídos. 
Y cuando el hielo de la soledad 
me ha desvenado, los barrenderos moros 
canturrean tristemente 
y las estrellas ocupan su lugar, yo acaricio el teléfono 
y le susurro sin usar monedas. 

(enero de 1975)

18.11.10

Encuentro

Escribo este post a toda pastilla, pero espero transmitir algo de las gratas sensaciones que me dejó el rato del miércoles noche en compañía del valenciano Francisco, Paco, Fuster.

Conocí a Paco de una manera extraña, real, que luego se forjó con el apoyo virtual, blogs y nuestra mutua participación en Ojos de Papel, donde nos enorgullece compartir cartel con Justo Serna, referencia intelectual y personal para ambos. Paco está inmerso en una tesis sobre El árbol de la ciencia, de Pío Baroja, cuyo centenario de publicación se celebrará el año que viene. Hace poco leí un ensayo suyo sobre el "suicidio anómico de Andrés Hurtado", que me encantó. Trataré más tarde de buscar enlace al respecto.

Hablaba de cómo conocí a Francisco Fuster: una tarde de otoño de 2007 un grupo de periodistas íbamos al teatro, en Gran Vía. Nos sobraba una entrada y nos daba pena tirarla, así que paramos al primer peatón que nos salió al paso y le invitamos a acompañarnos. Fuster, que estaba en Madrid con unas pintas de Josep Pla que no se las podía quitar, con su marcadísimo acento valensiá, aceptó de buena gana la propuesta, y la cena posterior en un Vips de la zona. Luego coincidimos en las plazas virtuales, de un modo casual, y comprobamos, tácitamente, que había unas profundas convergencias entre nosotros.
Fuster fue uno de los primeros en hablar de Barack Obama cuando a éste no lo conocía nadie, y publicó un currado artículo en Claves. Ayer me regaló la recopilación de sus artículos sobre la cosa obamiama, que acaba de sacar en Ediciones Idea: América para los no americanos (lecturas sobre los Estados Unidos de Barack Obama. Le correspondí con mi mucho más futil postales del náufrago digital, que va por cierto por la décima edición, y se está traduciendo al norcoreano.


Cenamos en Public, y le rescaté antes de que las putas de donde la placa a José Martí, en la calle Desengaño, le acosaran nada barojianamente. Porque Fuster me contó sus proyectos sobre Pío, y me dejó claro que no responde al perfil de ratón de biblioteca. Ha conseguido juntar, en un mismo congreso, a Antonio Muñoz Molina, Justo Serna, Luis Mateo Díez, Juan Pablo Fusi y dos especialistas más cuyo nombre no recuerdo. En ese seminario, que nace con la excusa de lo del centenario de El árbol.., sí se contará con Miguel Sánchez-Ostiz, no como en aquel no nato y funesto congreso pamplonés, que dictará la conferencia inaugural. Será en la UIM de Valencia, el próximo noviembre.

Mientras me contaba sus cosas, el logro que supone haber logrado financiación para ese proyecto, y esos nombres de tanto prestigio, me fijé en la solapilla de su libro sobre Obama: descubrí, abrumado, que mi amigo Fuster era cinco años más joven que yo, y entonces le admiré un poco más.

17.11.10

Concurso austeriano (y austero)

El náuGrafo digital convoca un concurso austeriano de literatura hiperbreve, de acuerdo a las siguientes bases:


-Extensión: Máximo de 100 palabras (600 caracteres) (Si es un poco más, no pasa nada)

-Temática: libre, pero no tanto. Deberá incluirse la palabra Auster y se valorará una cierta intertextualidad hacia la obra de Paul Auster (Nueva Jersey, 1947), así como el recurso a ciertas atmósferas presentes en su novela.

-Plazo de entrega: hasta las 23.59 horas martes 23 de noviembre, fecha en que llega a las librerías la última novela de Auster, Sunset Park (Anagrama)

-Premio: la última novela de Paul Auster, Sunset Park, que edita Anagrama, y que será enviada, a portes pagados, al domicilio del autor vencedor del certamen.

-Jurado: Eduardo Laporte (el náuGrafo)


-Envío de originales, con el lema 'Concurso austero' en el Asunto a: eduardolaporte@hotmail.com

-El ganador se dará a conocer el 24 de noviembre, en este blog.

*Los envíos anónimos no serán tenidos en cuenta

15.11.10

Los hijos de Weyler

Estuve hace días con Andrés Sorel tomando unas cañas a propósito de su nueva y recomendable novela ("lo mejor que he escrito"), Las guerras de Artemisa, que publica con mimo El Olivo Azul. Hablamos del general Valeriano Weyler, un tipo cruento de necesidad, prototipo del malo español, bajito y sin escrúpulos, que se manchó las manos de mucha sangre cubana y, cómo era torpe y excesivo, también española.

La novela, que según su autor, es "circular", cosa que además es cierta, acaba con un capítulo titulado 'Los hijos de Weyler'. Son los que, según Sorel, descendientes de aquellos altos mandos que dieron alas a la reconcentración de prisioneros cubanos, dieron alas a la rebelión del 18 de julio del 36. Falangistas y demás personajes de tipo fascista que impusieron por la fuerza una prórroga de casi cuarenta años al sustento de su cotarrito y sus rancios privilegios. Le pregunté si quedaban "hijos de Weyler" hoy día, y al decirlo pensaba, no sé, en un Eduardo García Serrano de la vida, por ejemplo. Me dijo Sorel que no, que Felipe González fue listo y los 'compró', los colocó en banca, les dio altos cargos en puestos de administración, y apaciguó así una sed de antiguo régimen que sólo coleó en tipos como Tejero o Milans del Bosch.

Este fin de semana, ojeando un libro sobre Luis XIV, leo que el rey sol prescindió de la nobleza y la aristocracia para formar gobierno, y que se reunió de ministros procedentes de la alta burguesía. A los de sangre azul los domesticó a base de titulos y regalos varios, asegurándose así una primacía vitalicia en el poder.

11.11.10

La noticia de la no-noticia

Escucho en la SER que a Àngels Barceló y otros dos compañeros, enviados a El Alaiún, no podrán cumplir su cometido. La noticia aparece ahora en El País No podrán cumplir con su cometido, porque las autoridades les han invitado a abandonar el hotel, cuyas tarifas han tenido que abonar en el momento de salir, antes de ser conducidos a las dependencias policiales para ser interrogados. Lo ha contado la propia Àngels, que en todo momento ha destacado que el trato ha sido amable, aunque no deja de tener algo intimidatorio el hecho de que la poli marroquí te interrogue, por muy estrella de la radio que uno sea. Supongo que ese tipo de experiencias te devuelve a la condición de periodista raso, si que es alguna vez se abandonó.

No podrán contar la noticia, pero en el hecho de contarnos que no pueden contar la noticia, nos están contando quizá más. Que Marruecos es un país que vive un siglo por detrás de Europa en cuanto a desarrollo democrático, y que se pasa los derechos humanos por el minarete mayor de Constantinopla, como demostraron el martes con el violento desalojo del campo de protesta 'Gdeim Izik'.

En la no-noticia de Barceló y sus compañeros se refleja más el patetismo de este reinado anacrónico y lamentable, que en la posible crónica nunca escuchada o leída.

4.11.10

La muerte de los García

Ando leyendo un libro muy instructivo sobre la selección natural, Darwin y la supervivencia en general. Sin darme cuenta, era un lamarquista trasnochado y poco menos que creía aún en aquello de que la función hace el órgano. Si bien aceptaba el rollo de la selección natural, porque Darwin parece un tipo solvente, sobre todo si se compara con los postulados que al respecto ofrece la Iglesia, no había llegado a asimilarla, a socializarla, como dicen algunos. En ello ando.

Por eso, al leer en RTVE.es la noticia de que los apellidos, en España, dejarán de colocarse a la descendencia por vía paternal, es decir, trasladando al hijo el apellido del padre, he pensado en Darwin. He pensado en que la selección natural, que siempre prima aquello que favorece la procreación y la garantía de la descendencia, como pasa con los pavos reales con colas atractivas, que se procrean más que los que no tienen tanto abalorio, digo, que la selección natural en los apellidos apostará por el exotismo. Porque tienen más empaque los apellidos como Tomeo, Modiano o Herralde (miro a mi biblioteca) que los García, Pérez y Sósez.

Primera idea que me sugiere esta no menor noticia, propia de un Consejo de ministros del Partido de las Pequeñas Cosas. Y una segunda reflexión: ¿Cómo seguir a partir de ahora el rastro genealógico familiar?

Y digo yo (gran coletilla), ¿no es un poco gilipollez, y perdón por el perezrrevertismo, esta medida? ¿Había necesidad de crearla? ¿Es trasnochado y machista regirse por el sistema de herencia paternofilial de los apellidos? ¿Deberían eliminarse todos los apellidos y adoptar nombres únicos e universales, a la manera de una matrícula, con un código más sofisticado y preciso?

Federico García Lorca se llamaría ahora Federico Lorca García.

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