Los hijos de Weyler

Estuve hace días con Andrés Sorel tomando unas cañas a propósito de su nueva y recomendable novela ("lo mejor que he escrito"), Las guerras de Artemisa, que publica con mimo El Olivo Azul. Hablamos del general Valeriano Weyler, un tipo cruento de necesidad, prototipo del malo español, bajito y sin escrúpulos, que se manchó las manos de mucha sangre cubana y, cómo era torpe y excesivo, también española.

La novela, que según su autor, es "circular", cosa que además es cierta, acaba con un capítulo titulado 'Los hijos de Weyler'. Son los que, según Sorel, descendientes de aquellos altos mandos que dieron alas a la reconcentración de prisioneros cubanos, dieron alas a la rebelión del 18 de julio del 36. Falangistas y demás personajes de tipo fascista que impusieron por la fuerza una prórroga de casi cuarenta años al sustento de su cotarrito y sus rancios privilegios. Le pregunté si quedaban "hijos de Weyler" hoy día, y al decirlo pensaba, no sé, en un Eduardo García Serrano de la vida, por ejemplo. Me dijo Sorel que no, que Felipe González fue listo y los 'compró', los colocó en banca, les dio altos cargos en puestos de administración, y apaciguó así una sed de antiguo régimen que sólo coleó en tipos como Tejero o Milans del Bosch.

Este fin de semana, ojeando un libro sobre Luis XIV, leo que el rey sol prescindió de la nobleza y la aristocracia para formar gobierno, y que se reunió de ministros procedentes de la alta burguesía. A los de sangre azul los domesticó a base de titulos y regalos varios, asegurándose así una primacía vitalicia en el poder.

Comentarios

  1. De hecho, el palacio (o castillo) de Versalles tenía esa finalidad: una pequeña ciudad llena de placeres en donde residían sus cortesanos, desde la nobleza hasta altos mandos del ejército, de tal forma que tenerlos agasajados bajo las enaguas de la realeza era una garantía de fidelidad y de no sublevación. Eso te lo cuenta el audioguía cuando vas recorriendo las salas del palacio: aquí bailoteaban, aquí comían, aquí tal.

    No obstante, si bastase con supuesta la "compra" que FG llevó de tales hijos de Caín para erradicar el ansia de poder, me daría por contenta... Pero ellos siempre quieren más.

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  2. Lo de la reconcentración se ha seguido practicando. Tienes ejemplos en el gueto de Varsovia en la II Guerra Mundial, en la Angola o el Mozambique portugués de los años 70 o, más recientemente, en Gaza y Cisjordania.

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  3. El Patio, cuánto sabes (va sin segundas).

    Estafetakoa, es cierto. También en Vietnam, me dijo Sorel, fue practicado este sistema con ahínco, insipirado, por lo visto, en el triste experimento cubano.

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  4. A Weyler le copiaron los ingleses con ahínco en la guerra de los boers y poco después los alemanes en Namibia practicaron para el Holocausto siguiendo el camino flanqueado de alambre de espino abierto por Weyler.La de Weyler fue una idea muy exitosa . Otra idea en la que fuimos pioneros fue en el bombardeo aéreo con gas tóxico sobre población civil , en el Rif. Exterminad a los salvajes e Historia de los bombardeos de Sven Lindqvist son libros muy instructivos. Las peroratas " constitucionalistas " del tipo cuando perseguía mambises o carlistas son muy familiares.

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