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La crisis es buena. También puede serlo. Nos enseña, está enseñando, a más de cuatro millones de parados, a lidiar con el tiempo. A gestionar ese espacio extraño que hay entre cursos de formación, envío de currículos y espera. Algún lector habitual de este blog ya sabe de lo que hablo.

Me gustó mucho una escena de Scarface, en la que Tony Montana/Al Pacino cena con Michelle Pfeiffer y su socio Manolo, Manny. Están cenando como sucios y nuevos ricos que son en un lujoso restaurante. Tienen todo lo que el dinero permite alcanzar, los mejores vinos, los mejores puros, los mejores trajes, coches, etc. Para qué me desvivo, para qué coño me dejo los huevos cada día, jugándome el puto pellejo. ¿Qué mierda de vida es esta? ¿Esto es lo que hemos conseguido, esta es la mierda de vida qué queremos? Frases similares salen de un Tony Montana fuera de sí. Parece que empieza a asumir que el dinero que consigue con sus grandes operaciones le dan más dinero, pero con ese dinero sólo puede conseguir más dinero, y nada más. En realidad, toda esa escena es una buena metáfora del manido "el dinero no da la felicidad". Cuando uno cree que el dinero va a darle la felicidad, hay excitación por embarcarse en tal o cual proyecto. Son los 'golpes' que se preparan a conciencia y, mientras se van diseñando, llevando a cabo, hay excitación, la vida tiene sentido. Luego se descubre que sólo dejan dinero y un gran montón de vacío y entonces empiezan los problemas.

Siempre me llamó la atención, de pequeño, que los mafiosos, los ricos, los poderosos, de las películas, nunca parecían pasárselo bien. Estaban serios, preocupados, al borde del infarto. Siempre estaban trabajando y daba la sensación de que, todo el esfuerzo cosechado para lograr ese estatus, no había servido de nada. Ese concepto del trabajo como imagen del burro y la zanahoria. Hay muchos Tony Montanas, a pequeña escala, que operan dentro de la legalidad, a nuestro alrededor. Esos bigardos rusos que vemos en las terrazas españolas, por ejemplo.

No encuentro ahora el librito de Stevenson, En defensa de los ociosos. Venía a decir algo así como que, si alguien es ocioso, y es feliz con ello, aunque un ser improductivo, hay que respetarle, dejarle volar en paz. La felicidad que transmite es la mayor contribución a la sociedad que puede hacer, y es grande aportación. Los Tonys Montanas, en los ámbitos que se muevan, no hacen sino descojonar, destruir, infectar, inocular mierda. La crisis, que no es buena, porque nos impide disfrutar del más excelso ocio, ha sido generada por hideputas sin escrúpulos como el personaje de Al Pacino, que no deben tener si no nuestro más sentido desprecio.

Comentarios

  1. A mí los ociosos felices improductivos me parecen muy respetables, siempre que no soliciten luego una no contributiva, claro... porque en tal caso, yo, abejita obrera que felizmente ha contribuido a la riqueza del panal y ha tenido que renunciar a felices momentos de ociosidad por el bien común, me iba a sentir bastante cabreada con su canto de ociosas cigarras.
    Porque mire usted, resulta que la buena vida nos gusta a to quisqui (que dicen en mi pueblo), pero la peutea crisis ha hecho de Isabelita, empresaria pastelera de toda la vida, tenga que cerrar su negocio y todavía le faltan tres años para la jubilición (reza ella para que no sean cinco, pero me temo que ni Dios la va a escuchar). Isabelita es soltera, sin padres a cargo que al menos la remuneren con ley de dependencia. Autónoma, ni un puto mes de paro (dios igual aquí la escucha, pero demasiado tarde). Ha contribuido treinta años a la seguridad social, por tanto y una mierda lo de la no contributiva... Isabelita, durante estos tres años, o se mete a puta o las va a pasar como tal.
    Por tanto, en esta crisis quien merece todos mis respetos y mi solidaridad son esos a quienes de verdad les ha pillado el toro, cuya ociosidad ahora es impuesta, sin un euro que echar al bolsillo porque no pertenecen a ese grupo de ociosos felices y con "derechos", a esas sangrantes sanguijuelas sociales que se han acostumbrado a la tumbona y la sombra del árbol y que a mí me parecen tan hideputas como los tony montana que nos han llevado a la crisis.

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  2. Woody Allen (creo) decía en una de sus películas que el dinero no da la felicidad, lo que da es una cosa tan,tan,tan parecida a la felicidad que sólo un experto podría ser capaz de diferenciarla.

    Si dispusiera de dinero sabría en qué invertirlo para ser feliz. No tengo la menor duda.

    En cuanto a lo de la crisis, yo he conocido a unos cuantos pardillos que son, en realidad, lo tontos que la han generado. En una estafa el timador gana porque le hace creer al timado que es en realidad quien está timando. Es por eso por lo que los timadores me caen mejor que los timados.

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  3. Entiendo que el primer párrafo es -como se dice- un guiño a terceras personas.Incluso así, qué entrada tan deliciosa. Ayer por la noche ¡leía con delectación el librito de Stevenson! No habla de la cigarra y la hormiga como parece decir El Patio. Habla muy especialmente del aprendizaje que se adquiere con el ocio y de las tonterías a las que se accede con la educación tradicional. Los pequeños paisajes que describe, transitados apenas por el vago circunstancial -el chico que hace novillos- y quien le sirve para entablar la conversación, son exquisitos.

    Saludos,

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  4. Passy, no sé de qué habla Stevensonn en su libro (me lo apunto), yo hablaba de la crisis, de una política social insostenible y de los injustamente "parados" y por tal, ociosos por obligación y una ociosidad desesperante.
    A mí me encanta el paseante ocioso, y el del banco, y el que mira a las musarañas, de hecho yo soy una paseante ociosa casi a diario. Y al ocio y las horas de ociosidad debemos más de un descubrimiento, y muchísimas obras de arte, de eso no me cabe la menor duda.

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  5. Patio: pasarás un ratillo delicioso.
    Saludos,

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  6. jaja! Muy bueno contenedor. Hace un tiempo veía una serie (The hustle, en español, la movida) sobre timadores profesionales. Los timadores aquí eran los buenos, una especie de robinjudes. Decían algo parecido a lo que tu dices. Algo assí como "a una persona honrada no se le puede timar".

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  7. Ser ocioso es más fácil si eres artista. Desarrollo:

    Al final lo que uno quiere es sentirse realizado mediante sus obras, ya sean para uno mismo o para los demás. Así pues el artista puede quedarse en casa escribiendo, o pintando o componiendo y sentirse realizado. Sin embargo el médico o el bombero o el contable (sí sí, también los contables) se realizan con su trabajo y muchos, si no la mayoría, no podrían vivir sin él.

    Es decir, un dibujante puede recrearse en la playa con un papel y un lápiz pero un médico no puede operar de apendicitis a los bañistas.

    Así que mi conclusión es, aprendamos a vivir ociosamente. Promovamos las aficiones.

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  8. En efecto, Molusco:
    Lo que debe hacer un médico es operar de apendicitis en la clínica. ¡Y escribir sus novelas en la playa! Porque vivir lo que se dice vivir, no consiste sólo en alimentarse.

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