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No estoy de humor para escribir, pero no hacerlo me pondrá de peor humor, así que vamos allá. Voy a escribir sobre Joaquín Soler Serrano, pero sin leer antes el post de César en Divergencias. Lo haré luego, no me quiero condicionar. Porque tampoco quiero escribir tanto sobre él, que lo que hizo lo hizo bien, quizá algo engolado, como eran un poco esas entrevistas de antaño, con el que si maestro por aquí, que si usted es un ejemplo por allá, taltatal. Quizá su mérito principal fue reunir, creo que de 1976 a 1982, he leído por ahí, a personajes de la talla de Salvador Dalí, Josep Pla, Camilo José Cela, Borges, Onetti y muchos más. Personajes que están casi más en la historia de sus diversas artes que en los medios de comunicación. Es como si de pronto, viéramos una entrevista con Leonardo da Vinci, con Aristóteles, con Erasmo de Rotterdam.

Algo de consiguió, o le consiguieron, que no sé, a Soler Serrano en su programa A fondo. Recuerdo ahora al viejillo Pla diciendo que de "a fondo" nada que él, y todos, citando a André Gide, no nos movíamos más allá de la epidermis. Me llama la atención la escasa repercusión que la noticia ha tenido en los medios. Una necrológica en El País y nada, ahora mismo, en la edición digital de El Mundo. Me apena que haya muerto, no sólo por la muerte en sí, que siempre tiene algo de triste, sino que este hombre tenía una buena entrevista, una entrevista que alguien debería haber colgado en YouTube, porque Joaquín Soler Serrano ha sido una de las primeras estrellas mediáticas del YouTube.

Como dijo un día Miguel Sánchez-Ostiz, "internet es una jolgoriosa manera de perder el tiempo". Jolgoriosa, porque uno se despista con asuntos bien interesantes, como las entrevistas del difunto periodista. Gracias a él, esos polvorientos archivos audiovisuales han recobrado la vida, y las frases de Dalí, Pla y Onetti han gozado de una difusión que ni Dalí, Pla y Onetti, como tampoco el propio Soler Serrano, imaginarían jamás. Y aquí llega la busilis de este post, que no quiere ser tanto una elegía al periodista muerto, sino una humilde reflexión sobre las acciones del hombre. Quería haber escrito sobre este punto desde hace tiempo, y ahora que ha fallecido Soler Serrano, lo juzgo más oportuno. Quería haber escrito un post titulado No lo sabían, y quería haber hablado sobre esos Dalí, Pla y Onetti que no sabían cuánto iban a pasar a la posteridad aquellas declaraciones suyas, en una anodina tarde de los años setenta. Tampoco sabía Leonard Cohen que la lágrima que nace de su ojo izquierdo, año 1967, cuando canta The Stranger Song iba a ser vista una y mil veces por gentes varias, algunos presentes en esta isla digital.

Nadie en aquellos tiempos, ni siquiera el visionario Bob Dylan que renace una y otra vez a golpe de Play en YouTube tenía ni idea.

O quizá sí.

Porque a veces me da por pensar que no hay nada gratuito, y que hay ciertas señales, ciertos mensajes, que nos invitan a seguir hacia adelante, a terminar esa canción con la fuerza necesaria, a pintar ese cuadro hasta el último detalle, a concluir el Macropost hasta la última letra. A querer a los demás aunque quizá sea en saco roto. Quizá lo mismo pensaba Leonard Cohen cuando cantaba The Stranger Song, que aquella canción era efímera, flor de un día, llanto de ángel. Y resultó justo lo contrario, y gozó un día de un lugar inamovible, eterno de alguna manera, como los músicos de Woodstock y sus canciones eternas.. ¿Por qué no pensar que todo en lo que hemos invertido algo de nosotros, una entrevista en A fondo si eres Cela, una relación intensa si eres un tío más normal, renacerá algún día, quizá bajo otra forma, y nos recordará que nada es efímero, gratuito, baldío, si se hizo con amor?

Comentarios

  1. Cierto, para escribir hay que estar de humor, bueno o malo, pero hay que estar.
    Pero a pesar de ese no humor, ese último párrafo es estupendo:

    "Porque a veces me da por pensar que no hay nada gratuito, y que hay ciertas señales, ciertos mensajes, que nos invitan a seguir hacia adelante, a terminar esa canción con la fuerza necesaria, a pintar ese cuadro hasta el último detalle, a concluir el Macropost hasta la última letra. A querer a los demás aunque quizá sea en saco roto. Quizá lo mismo pensaba Leonard Cohen cuando cantaba The Stranger Song, que aquella canción era efímera, flor de un día, llanto de ángel. Y resultó justo lo contrario, y gozó un día de un lugar inamovible, eterno de alguna manera, como los músicos de Woodstock y sus canciones eternas.. ¿Por qué no pensar que todo en lo que hemos invertido algo de nosotros, una entrevista en A fondo si eres Cela, una relación intensa si eres un tío más normal, renacerá algún día, quizá bajo otra forma, y nos recordará que nada es efímero, gratuito, baldío, si se hizo con amor?".
    Lo suscribo entero.

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  2. Siempre que "invertimos" dando algo de nosotros mismos, ganamos... no hay verdad financiera mas perfecta que esa.

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