De

He estado unos días como improductivo bloguilmente, con pocos pensamientos o muchos a la vez. Creo que dijo Umberto Eco que leerse mil libros, para informarse sobre un tema en concreto, es como leer ninguno. Quizá fue que me fumé medio porro, por mi nostalgia por la nicotina, que no es otra cosa, y me produjo ese centrifugado mental que te deja el coco inválido para la hilazón de ideas más o menos compartibles. Las drogas son un buen atajo hacia la mediocridad.

Ahora, en el campo, en Urbiola, parece que se destensa un poco esa madeja y se disipan y ordenan, algo, las ideas. Hace poco se me ocurrió una cita de estas como sentenciosas, sobre el hecho literario. La apunté por ahí, creo que decia:
La literatura es el arte de disponer la información.

Vista así me parece un poco pobre, creo que le falta algo. Pero a veces hay arte en una página del periódico, en unos disturbios callejeros, en una celebración festiva callejera. Ordenar, dosificar, colocar, presentar y manipular con arte esa información es elevarla a categoría de literatura, pintura, cine. Un poco de selección y cierta voluntad, aunque sea meramente estética, y ya lo tenemos. No es más. El periódico tiene unas servidumbres, la de proveer de la mayor cantidad de información posible. A veces es un error. A veces tanta información es como no tener ninguna.

Hace poco acudí a una visita guiada a Matadero, en Madrid, ese proyecto de ciudad del arte que me parece harto (y potencialmente) interesante. El responsable de relaciones públicas nos explicó, nada más llegar, en qué consistían todas las instalaciones, las construidas y las por construir, con gran profusión de datos, metros cuadrados, detalles técnicos y precisiones varias. Olvidamos las cosas. Es así de sencillo. De esa charla que duró media hora, retuve algunos datos, pero olvidé el 98%. Y así con todo. Es una pena, pero el cerebro funciona así, de mal, de bien, no sé, pero es un coladero en el que tan sólo cierta arenilla supera finalmente las cribas diarias.

Quizá el arte, consciente de esa limitación, busque un lenguaje menos perecedero, más cercano a la experiencia, al impacto, a entrar por otros recovecos. Hay algo de triste, por otra parte, en esa incapacidad nuestra para la retención. Vale, a veces retenemos datos más o menos inútiles, pero no es menos cierto que perdemos, se nos escapan, un otro montón de cosas.

Toda la educación escolar. Ese torrente de datos que aprendíamos de niños, como robots, sin apelar jamás a las sensaciones, sin entender realmente qué significaba el muro de Berlín, el comunismo, la esclavitud rusa del XIX. Ningún método educativo sirve de nada si no hay un apoyo, un complemento, que aluda a las pasiones, en el mejor sentido del término. La razón no sirve de nada, hay un entendimiento mayor que tiene que ver con lo mágico, lo misterioso, lo que nos trasciende. Y en los manuales de texto, en los ensayos, no suele haber mucho de eso. Sí en los cuadros, las películas, los libros. Hace poco hice un reportaje sobre un libro que escribieron a pachas el historiador JP Fusi y el historiador del arte Calvo Serraller. Lo titulé "La historia sin el arte no sirve de nada". Era un extraño remedo de aquel eslógan de neumáticos que decía "La potencia sin control no sirve de nada".

Quería escribir sobre Muñoz Molina, sobre Savater, sobre cierta estupidez que sobreviene con los años, sobre la manía que voy cogiendo a la expresión "sentido común", sobre la abolición taurina, sobre la necesidad de las sociedades de avanzar, sobre lo bueno que es avanzar hacia el no-maltrato animal, sobre aquella cita de Kundera que me pasó El Patio que decía que una sociedad se define a sí mismo en el modo en que trata a los animales.

Al final he salido por ahí. Pero qué bien se siente uno, como destensado, cuando logra colgar y compartir estas cuatro ideas, quizá desordenadas, estériles, para que las recoja quien quiera.

Adjunto foto de las vistas desde la terraza, hecha con el ordenador.

Comentarios

  1. Saludos desde Badajoz.
    Enhorabuena por su página. Un placer leerte.
    Si aún te queda tiempo, la mía:
    http://lamiradaperpleja.blogspot.com

    Nos leemos.
    Ramón Besonías

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  2. Pues no sé, pero a mí la frase de Kundera me suena muy naïf... Yo diría que una sociedad se define a sí misma en el modo en que trata al ser humano, no a los animales. Es que no puedo evitarlo, me sale la vena humanista...

    En cuanto a la sentencia, fría sí que queda, un poquejo... Es que la palabra arte con "disponer la información" en la misma frase.. como que no sé. Parece más bien que lo que estás definiendo es la retórica (noble arte, ojo), que sería como una parte dentro de ese arte mayor que es la literatura.

    Digo.

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  3. Hay en esta sentencia que propones un problema de contradiccion porque la literatura acostumbra a nutrirse de la ficcion mientras que la informacion lo hace, o deberia hacerlo, del hecho cierto.

    Verdad e invencion se combinan a conveniencia del autor haciendo confluir ambas posibilidades como otros preparan sus perfiles de facebook. No creo que sea cosa de la epoca, aunque parece que hoy se insiste mas y se busca con la mixtura un genero nuevo que nos permita superar definitivamente la novela de tendero.

    añadanse por favor los acentos, aun imaginariamente.

    p.d. ¿Como hallandote en la campiña de la Tierra Media estas dandole a la tecla? Anda: sal por ahi a orearte un poco. Ve a ver los rastrojos amarillos y a recoger unos higos que enseguida llega el invierno y eso en Madrid son palabras mayores.

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  4. A ver si aquí rulan los comentarios que por mi humilde morada blooger le ha dado por estar unable 503, o algo así.

    "...la falta algo". ¿Eso es un laísmo o yo ya soy un neuras, leísta hasta la médula?

    Llevo dos días de resaca, y sí las drogas son el atajo a la mediocridad. Las legales también...

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  5. "La literatura es el arte de disponer la información"
    Así leído parece faltarle algo, pero ciertamente arte es saber filtrar, seleccionar, colocar y describir (decir, contar, comunicar) tal cosa y no otra, de esta manera y no de otra, con esta imagen que ilustra y no con otra, con un punto aquí y no con una coma. Enfatizar y resaltar, ignorar o despreciar en función de lo que se desea expresar. Pero el fin último de la Literatura (de todo Arte) creo que está la manera o capacidad de generar emociones. La literatura nunca puede dejar indiferencia.
    Hay cerebros que son auténticos coladeros, son como una mirada autista con respecto al arte en cualquiera de sus manifestaciones. No son receptivos ante nada de lo que acontece delante de sus ojos, ni oídos etc, etc... Es esa masa insensible que no repara ni en lo cotidiano ni en lo extraordinario. Son el NO sabe/No contesta de toda encuesta. En definitiva, los hay, aludiendo a Irazoki, que son capaces de vivir sin una puñetera mirada de asombro, jamás... Esos seguro que no han reparado en el grueso de esta foto, mucho menos en el horizonte.
    Y no es que uno tenga que ir anonadado a cada paso que da, ni encontrando arte bajo la suela del zapato, pero de ahí a no encontrarle "la emoción" a nada, siempre habrá un vivificante punto intermedio.

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  6. Gracias, amigos!

    Y cambio el lacerante laísmo ya mismo, y toma rima intenna.

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