20.7.10

Libros, Amazon, libros digitales..., el debate continúa, cluetrain... etc.

Leo que la venta de libros digitales para Kindle (el e-book de Amazon) supera a la de libros en papel en dicha plataforma comercial, Amazon. Lo primero que se me ocurre, mientras trato de encajar el dato, es pensar que bueno, tiene su lógica que en las tiendas digitales se compren cosas digitales. Y que en las tiendas analógicas se compren cosas analógicas, por eso tiene algo de absurdo que en la Feria del Libro de Madrid se instalen dispositivos para que el personal se descargara libros a sus terminales USB. Nadie coge un metro, se achicharra de calor, y lucha contra el gentío para hacer una descarga que puede hacer en su casa, de las mil maneras que hay, o a través de Libranda. Pero bueno, pues si a alguien le apetecía, no está de más el servicio, y tal.

Son 143 digitales por cada 100 libros arbóreos. ¿Significa esto que ya nadie vaya a leer en papel? Yo creo que significa que el descenso de precio del dispositivo Kindle, de 259 a 189 dólares, ha generado una población poseedora de e-books ávida de descargar literatura digital. Pero lo que no tenemos aún claro es cuánto representa ese tráfico de descargas en materia de consumo, y en materia de facturación. Encuentro estas declaraciones del presidente de la Federación del Gremio de Editores de España, Antonio María Ávila, de hace dos meses:

"La facturación del libro electrónico en Estados Unidos, que es el mercado más fuerte, es del 1% dentro del sector editorial. En España es aún peor, ya que existen unas 20 variedades de lectores de ebooks y ni siquiera se comercializan todos en nuestro país".
(...)
"Ya hay pruebas empíricas de que no se compran ebooks. No hay demanda. Es cierto que, tal y como dice el informe, el sector ha avanzado un 48% en el último año, pero el 48% sobre un 1% no es nada".

Ya no sé que creer, porque luego leo otro artículo, de parecida fecha, esto:

"La industria de las publicaciones digitales experimentó el mejor comportamiento del mercado de contenidos digitales, pasando de ser la que peor resultado obtuvo en 2008 a convertirse en el subsector que más creció en 2009, un 31,8% hasta alcanzar los 286 millones de euros de facturación".

La facturación de libros tradicionales en 2009 fue de 3.250 millones de euros.

Ante estas señales, los correligionarios de la pandigitalización empiezan a dar saltitos de una euforia que yo me guardaría de moderar. Leo en Microsiervos una cita a los cambios de época estilo cluetrain y extraigo dos conclusiones.

1) Hay una gran avidez, no sabemos si efímera o duradera, por proveerse de material digital para nuestros nuevos juguetitos: iPads, Kindles y demás.

2) Las librerías deberían apuntarse a Libranda, y ser también librerías en la Red. Es otra vía de ingresos compatible con la de ser librero de toda la vida. Actualícense. Creo que existe una gran demanda de leer El asedio, pongamos, en los nuevos cacharritos. Y las editoriales que aún no estén, que se pongan las pilas.

3) No estoy de acuerdo en que todos los mensajes, como dicen en Microsiervos, apuntaran a un cambio de tendencia radical. Ha habido mucha confusión y estamos ante un proceso lento, cuyos resultados es difícil precisar y llegan equívocos. Lo que parece indiscutible es que el personal, en mayor o menor medida, consume literatura digital. Y ese es un nicho, como otro cualquier, que hay que tener en cuenta.

3b) La medición de los consumos es complicada. Porque muchas de las descargas de libros digitales es gratuita y apenas queda registrada, mientras que de los libros en papel siempre hay un rastro.

4) El libro de papel seguirá conservando su posición preponderante una buena temporada, asi que, caballeros, tampoco nos flipemos antes de tiempo, ni nos chupemos las pollas todavía, como dice el señor Lobo en Pulp Fiction.

41 comentarios :

  1. Creo que moriré antes de ver semejante herejía en todo su explendor (espero que tarde todavía medio siglo, tengo que cruzar el Atlántico a nado). Me da igual si soy como aquel necio que no quiso ver en la coca-cola el negocio del siglo. Me niego leer un libro en un cacharro de esos. me niego a que un libro se convierta en algo tan, tan... ggrrrrr, no pienso darles el placer de facturar ni un céntimo a mi costa.

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  2. Corríjeme ese eSplendor... menos mal que don Mario hiverna en verano.

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  3. ¡pero coño!, si lo he puesto con "B"... ha sido un lapsos al pensar en el inVierno, palabra de honor.

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  4. Lo mejor de todo esto, de verdad, lo alucinante es que somos espectadores de un nuevo cambio de ¿paradigma?
    Ya veremos hacia dónde desemboca el río.

    He de reconocer que el cambio de PC a Mac me ha hecho más lector de pantalla. No sé el porqué, de verdad.

    Para nosotros, los lectores más cultos de España (risas), mientras no editen en ebook con cierta asiduidad las editoriales que menean la cultura en España, no seremos asiduos a artilugios de este estilo.

    En fin, es un debate interesante.

    Yo, lo que pregunto es, si de verdan leen o sólo hablan del tema. ¿Cuántos libros leen los que se dotan de esas máquinas? Porque para seguir leyendo un libro al mes, les sale más económico el libro tradicional, de papel y tinta.

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  5. Blumm, lo expuesto en tu último párrafo es lo más inteligente que he leído hasta ahora al respecto.

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  6. Lo mismo digo. Ese último párrafo es para enmarcar.

    Y hablando de libros, me acabo de comprar Firmin, en su versión de bolsilla, cutrela, simpática, con dibujos. Leer Firmin en e-book es una pequeñita aberración.

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  7. Mientras el mundo editorial español perdía el tiempo prohibiendo el acceso el año pasado a la Feria del Libro de Madrid al libro-e y a su soporte los lectores-e (este año se dieron por vencidos) y discutiendo si eran galgos o podencos, éstos los han alcanzado y están a punto de devorarlos.

    Me refiero a los lectores ávidos que quieren leer en este formato. Se pusieron a escanear todo libro que compraban, un trabajo tan arduo como el de los monjes copistas del medioevo, y lo han cargado en la red. Prácticamente puedes encontrar cualquier cosa que se busque gratis. Al parecer esta práctica además es legal, ya ha habido alguna sentencia en este sentido, donde se equipara al préstamo de un libro que hace un comprador a sus amigos. Siempre que sea sin ánimo de lucro, y así es, pues la descarga es gratuita.

    Y mientras Libranda, con sus editoriales y libreros, sin comenzar a funcionar. Por lo que a mi respecta, ya he encontrado a mis proveedores de libros gratuitos. He empezado a formar mi biblioteca en el iPad con la Trilogía de Nueva York, Invisible, La reina del Sur, Botchan, En el camino, Los hombre que no amaban a las mujeres y alguno más. Suficiente para mis lecturas de verano.

    El iPad está amortizado... y gracias a la inoperancia de Libranda, que ha hecho que me busque la vida por mi cuenta.

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  8. Voy a ponerlo en el twitter a ver si me tiran piedras. Y el Facebook, por si en vez de piedras caen brevas.

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  9. Libros electrónicos y Libranda

    La avidez de esos lectores me recuerda a esas señoras con cara ansiosa y desencajada en las puertas de los comercios el primer día de rebajas.

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  10. Firmin ya corretea feliz entre mis libros del iPad.

    Y ha venido sin necesidad de ponerle un poco de queso como cebo.

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  11. ¿Qué le pasa a El patio para que proyecte su desazón en los demás?

    Yo me imagino a esos ávidos lectores, como lectores de uno o dos libros mensuales, que se toman la molestia de escanear un libro, para hacer partícipe del placer de su lectura a los demás.

    Y ya en plan gratuito me los puedo imaginar altos, guapos, bien vestidos, muy educados, cultos, con sentido del humor y buenas personas. Puestos a imaginar.

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  12. Totalmente de acuerdo con el último párrafo, señor Julius.

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  13. Libranda ya ha empezado a comercializar los libros de las editoriales asociadas a través de los libreros que se han unido al proyecto.

    En su sitio en Internet informan sobre los lectores-e compatibles. No se encuentra entre ellos el iPad.

    Puesto al habla con Libranda, me comunican que Apple tiene su propio DRM (sistema de protección) y que pronto se encontrará todo el catálogo de Libranda en el BookStore de Apple.

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  14. El tema daría para un skecth de Tip y Coll.

    Comparemos lo que me cuetsa a mi ponerme a leer Firmin y lo uqe le cuesta a Julius:

    A mí: abrir el libro.

    A Julio: sacar el iPad de la funda, encenderlo, esperar que se encienda, ir a la carpeta con los libros, seleccionar libro, posicionarse en la página (que supongo que lo hará solo). ah, y encontrar un ángulo en que la luz sea correcta, sin demasiada incidencia solar.

    Me quedo con mi librajo de bolsillo, by the moment.

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  15. Leído el artículo de doña Patio, como autor de contenidos literarios, actual y potencial, bienvenida sea Libranda and company. Si van a dar más difusión, más ingresos, y pueden luego incentivar tb la compra en papel, estupendo.

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  16. Estimado náugrado, a ti primero te ha costado pagarlo. El señor Julius puede descargarlo gratis y almacenarlo en esa "lámpara maravillosa" que al frotarla escupe el libro que uno quiera. No sé cómo funciona el cacharro, disculpen mi estulticia, también por lo que voy a decir, pero no quiero libros gratis, me satisface pagar el esfuerzo de pasar la hoja de papel.

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  17. Bueno, entendí que Julius lo había adquirido en Libranda, que no es sino una libreria on-line (de pago).

    Pero, ¿qué son 6,95 euros por un libro como Firmin?

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  18. "Prácticamente puedes encontrar cualquier cosa que se busque gratis", "Por lo que a mi respecta, ya he encontrado a mis proveedores de libros gratuitos", expuso el señor Julius. Esto está muy bien en época de crisis, oiga, pero no sé si pensará lo mismo el autor del libro.
    Y eso digo yo, ¡qué son 6 y pico euros?, eso no lo vale ni una pizza mediana que te la has comido en un abrir y cerrar de ojos y sigues teniendo hambre. El asedio vale 21, pero la satisfacción que a mí me produce ir pasando páginas y tener al señor Reverte como marcapáginas (viene de regalito dentro del libro una foto guay del feo picio, que diría cont), eso no me lo paga nadie con todo el oro del mundo.

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  19. De leer un libro en iPad, ese podría ser El Asedio.

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  20. Y quizá ensayos y cosas que no haria especial ilusión comprar, pero q me puede apetecer leer.

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  21. Ves, esta postura ya no la entiendo, o lees o no lees en iPad, pero El asedio sí y tal o cual no, eso ya se escapa a la poca lógica de nuestras razones. La mía es visceral: me niego a que un libro, tal y como lo concibo, se convierta en una pantalla que para mí es como el muro de Berlín entre autor/obra y yo, la lectora. Una barrera fría e inquebrantable. Cada libro es abrazado, desentrañado, traído, llevado, ocupa un espacio físico y emocional, un tiempo, etc, etc... Soy así de sentimental, qué le voy a hacer. No me gusta verlos encarcelados.
    No obstante, quien apueste por tal consumo y almacenamiento tiene mis respetos.
    No defiendo una postura, doy una opinión. Mientras siga existiendo el libro en formato papel, una servidora seguirá manoseando libros en formato papel.

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  22. No me provoques, doña Patio. Ya sabes q soy fiel defensor del papel, pero tampoco soy un talibán del mismo. Mi postura en todo este tema ha sido la siguiente:

    -Los libros en papel no desaparecerán
    -El libro en papel es un invento casi perfecto, con muchas propiedades que se pierden en la pantalla (subrayar a lápiz, ver cuánto te queda -físicamente- para acabar)
    -Leer un libro es una experiencia real, o al menos menos virtual que la digital.
    -Ataco las idas de olla de quienes dicen que el e-book acabará con el negocio editorial tal y como lo conocemos.

    Dicho esto, no niego que el e-book pueda ser interesantes para leer libros que quizá no nos atrevemos a comprar, como también leemos en el ordenador, como estás haciendo ahora mismo, esta palabra y esta otra, y tan ricamente.

    No obstante, las cosas que no quiero o no puedo comprar (como un ensayo sobre el suicidio anómico de Andrés Hurtado) prefiero IMPRIMIRLAS antes de que meterme semejtante tocho entre pecho y espalda.

    Cuando hago una entrevista a alguien y necesito tener sus declaraciones a mano, o resctar los importante, suelo imprimir también el texto, antes que nada. Lo impreso me parece más preciso. Y precioso.

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  23. Os hago una recomendacion, leedla en iPad, papel u holograma, como más os gusto. Suena un poco tristón para el verano, pero bueno. Ahi va, sacado de Wiki:

    Ester "Etty" Hillesum (Hilversum, 15 de enero de 1914 - Auschwitz, Polonia, 30 de noviembre de 1943), fue una joven judía holandesa que mantuvo un diario durante la segunda guerra mundial.

    Etty escribió un diario entre los años 1941 y 1943 que testimonia su propio fin en un campo de concentración (Auschwitz). Se parece al diario de Anne Frank, pero escrito por una mujer de 27 años.

    El libro tuvo gran resonancia en Holanda y es considerado un documento de gran valor. Ha sido traducido a varios idiomas.

    - -

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  24. Posiblemente seré el seguidor de este blog de más edad. Tengo a la opinión en tanta estima como los filósofos griegos, para los que ésta era lo contrario al conocimiento. Por eso creo que no he dado mi opinión sobre qué prefiero si el libro tradicional o el libro-e.

    Nací en una casa atestada de libros, mi padre era escritor y periodista, y la mía estallen a de ellos.

    Nunca me ha gustado fotocopiar libros ni ahora piratearlos. Pero creo que lo que ahora se hace con los libros-e, si la descarga es gratuita, equivale a pedir prestado un libro de papel para leerlo.

    El iPad, o cualquier otro lector de libros-e, no es un libro sino una librería más o menos llena de libros libres de polvo. ¡Qué de polvo acumulan los libros!

    Si el Náugrafo y yo quisiéramos consultar Firmin y él lo tuviera que encontrar en su librería y abrirlo por una determinada página, yo le ganaba seguro. Aunque éste no es el tema más importante.

    Con el iPad en un libro-e se puede realzar una palabra, una frase o un párrafo como quien usa un subrayador y enviarlo por correo-e a quien se desee, con la ventaja que, si se quiere, se puede quitar el subrayado.

    Se pueden escribir notas al margen. Si se está leyendo un libro en inglés y se selecciona una palabra se tiene la opción de consultar un magnífico diccionario (se acuerdan de lo pesado que es hacer esto con un libro tradicional).

    En la parte inferior de la página aparece el número de esta, el número total de páginas del libro y , por si le diera pereza hacer la resta, cuántas páginas le quedan para acabar el libro.

    Se lo que ha pasado en el mundo de la música desde la gramola de manivela y sus discos anteriores al vinilo, los tocadiscos y sus vinilos de 45 y 33 rpm, los magnetófonos con casetes, los CD y sus lectores, que paracían algo definitivo. En Pamplona cerraron las principales tiendas de discos. ¿Qué va a pasar con el mundo editorial de libros? Esperar y ver. De nada me sirven las opinines ni las profecías. Si acaso, los estudios serios de mercados.

    P.S.: El iPhone y el iPad, más que un móvil y un lector de libros-e respectivamente, son ordenadores (tablet PC).

    Escrito y enviado desde mi iPad.

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  25. Interesantes apuntes.

    Hace un rato me he acordado de Julius (extraño nombre latino que mutando, mutatis mutandi) en un CAfé y Té de Gran Vía, donde me he merendado unas 80 páginas de Firmin. En un momento dado, he notado que mis manos ensamblaban perfectamente con el librillo, la mano izquierda en concreto, cómo si hubieran sido ergonómicamente diseñadas para tal edición de bolsillo.

    He pensado en que, si en vez de aquel amable amasijo de papel tuviera un frío y aséptico iPad, al final acabaría con algún tipo de agujetas, y esa sensación agobiante de no saber dónde colocar los apendices, cómo cuando en el autobús falta el apoyador de codos. Una vez más, he celebrado secretamente las bondades de este invento tan básico como prácticamente perfecto (sí, con algunas limitaciones como no poder enviar historias por e-mail, ni comprobar tal palabras; no me importa demasiado, no suelo consultar mucho las notas a pie de página, y menos aún las que colocan al final de los libros. Despistan que da gusto.)

    La comparación música/libros, aunque es tentadora, no sirve en absoluto para el debate libros/e-books. Uno puede escuchar la música en un iPod, bajada de internet, y tendrá LA MISMA E IDÉNTICA SENSACIÓN DE QUE SI LO HICIERA EN OTROS FORMATOS. No sucede, en ningún modo, algo parecido al leer libros en los dos formatos citados, papel o digital.

    Por eso, el destino de las librerías no será tan funesto como el de aquellos Liverpool, Fonos, Frudisk Diskak, y demás. Creo que aún sobrevivo Trokadiscos, en la c/ Jarauta, verdadera dinosauria de la música. Y vende vinilos, jaja, que ya es provocar.

    saludos de papel

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  26. Microsiervos se suma al debate y aporta datos interesantes:

    http://www.microsiervos.com/archivo/libros/he-comprado-catalogo-entero-libranda-por-13-con-99-euros.html

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  27. No pensaba continuar en este debate para que El Patio no me acuse de querer quedar siempre, como el aceite, encima de todos. Pero como aquí en el campo las lluvias y el frío nos mantienen encerrados en casa voy a comentar tu último comentario.

    No todos los libros son ergonómicos. Hay libros de tapas duras, como La casa desolada de Dickens, que tengo aquí al lado es difícilmente trasportable, y cuando lo lees en la cama parece como si te hubieras enterrado en vida y te hubieras echado encima una gruesa losa.

    La mayoría de los libros de bolsillo son odiosos por su pésima edición. Su letra es ilegible, sus líneas apretadas, sus márgenes estrechos y su encuadernación, al no estar cosidos, impide una correcta apertura. Al cabo de uno o dos años el encolado se vuelve duro y quebradizo y al abrirlos sus hojas tienen la tendencia a desprenderse como hojas de otoño. Cuántos libros he tenido que reconstruir a lo largo de mi vida.

    En cuanto a la comparación música/libros creo que se comenten algunos fallos. Hay que distinguir cuidadosamente entre continente y contenido.

    En el libro el continente son unas tapas duras o de cartulina y su interior hojas de papel de mayor o menor calidad. En el iPad tiene una cubierta de piel que se abre como un libro. En ambos formatos su contenido, el texto, que es lo que importa y no las sensaciones táctiles, es exactamente el mismo.

    No ocurre lo mismo con la música. los continentes pueden ser distintos, gramola en ricas maderas, tocadiscos de plástico, cadenas HI-FI, magnetófonos en sus distintas versiones, lectores de CD y por último los lectores de MP3.
    Pero es que precisamente en la música el contenido cambia. La misma obra musical no suena lo mismo en cada uno de los formatos. No suena lo mismo un disco de piedra de una gramola, que un vinilo, ni este a una cinta magnetofónica con su ligero crepitar de fondo, ni a un CD, ni éste a un archivo MP3 en el que se ha conseguido reducir su peso (Mb de memoria) a base de complicados algoritmos matemáticos. El archivo audio de un CD suele tener unas 70 Mb mientras uno MP3 sólo tiene unas 7 Mb. Por bueno que sea el algoritmo, ¿cuántos matices se habrán perdido?

    Esto no quita nada para que el nostálgico del LP de vinilo diga que nada lo supera y gaste su dinero en Trokadiscos y en Ferias especializadas comprando sus amados y añorados LPs.

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  28. Julius, el primer comentario entró perfecto, tal cual, sin amputajes por parte de Blogguer.

    Diré en primer lugar que, bien, puede que no todos los libros sean ergónomicos, precisamente, ahí estoy dispuesto a ceder. La portabilidad de libro deja un tanto que desear; me recuerdo con el tochazo de los 'Relatos autobiográficos' de Bernhard y resulta que pesa y es bastante coñazo cargar con ellos.

    Dicho esto, cuando por fin coges un libro, un libro normal, y lo colocas en las manos, sobre una mesa de una cafetería cualquiera, se puede llegar a conseguir un ensamblaje, un ayuntamiento, muy gozoso.

    Sobre las distintas características del contenido sonoro. Es cierto que hay diferencias. No es lo mismo la gramola que el iPod shuffle que me han regalado cno mi nuevo móvil (salí ganando con la pérdida), es cierto. Pero que los árboles no nos impidan ver el bosque: el asunto de la música no es comparable al de los libros.

    Pondré un ejemplo visual y acabo. Imaginemos a un tipo al que cogemos por azar, el señor Javier Goñi. Lo sentamos en una silla y le ponemos a escuchar un disco de REM cualquier en unos auriculares, que vienen de un iPod mismo. La música de ese iPod ha sido DESCARGADA DE LA RED. Escucha una canción, y luego le ponemos la misma canción DE UN DISCO COMPRADO EN LA FNAC.

    Sus sensaciones serán prácticamente las mismas. Si no te convence, te diré que en vez de descargado HA SIDO COPIADO, de otro cd previamente comprado.

    Ahora ponemos al señor Javier Goñi con un iPad en las manos, y una novela de Pedro Juan Gutiérrez, 'Animal Tropical'. Le dejamos que la lea un rato. Minutos después, le damos una edicion de bolsillo de Anagrama, en Compactos, de 'Animal Tropical'.

    LAS SENSACIONES, MEJORES O PEORES, SON DISTINTAS.

    El debate música/literatura no es similar. Si hubiera un botón en la impresora, que nos diera LIBROS PRACTICAMENTE IDÉNTICOS A LOS QUE COMPRAMOS EN LAS LIBRERÍAS, ESTÁN CERRARÍAS AL CABO DE TRES MESES.

    En fin, creo que es algo perugrolloide.

    saludos cordiales

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  29. Uff, qué susto, pensé que habia perdido el comentario.

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  30. por cierto, ¿cuánto cuesta un iPad? Esta mañana discutía con compañeros sobre su precio, y yo decía que menos de 300 euros y ellos que 800....

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  31. Otro asunto/desventaja que no se ha comentado es la PERDIBILIDAD del objeto en sí, que en el caso del iPad es muy grande.

    Perder tu iPad puede ser una tragedia griega. Perder la versíon de bolsillo de Firmin no supone un trauma.

    Es como aquel anuncio de coches en que salia la voz de Cortázar diciendo que cuando te regalan algo tb te están creando una dependencia, una preocupacíon nueva.

    Cuanto más libres, like a bird on a wire, mejor.

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  32. Esta parece que vaya a ser la historia interminable, pero está saliendo el sol y todo acabará y volveremos, por fin, a terminar de cosechar.

    Cuando salió el MP3 los nostálgicos como tú, y en parte tú mismo, utilizaron los mismos argumentos. Que se perdía el envoltorio, la artística carátula, la información que acompañaba al CD, y los de oído más fino, no yo, y otras personas interesadas, como artistas y comerciantes que se temían lo peor, aseguraron que el sonido era peor.

    En mi primer comentario a este post escribía, en la misma línea que Microsiervos, lo tarde y mal que lo está haciendo Libranda. Por su culpa nos hemos visto obligados a entrar en las redes P2P y descargar gratuitamente el libro que deseamos. Difícil será que ahora pasemos por caja teniéndolo gratis a nuestro alcance. Libranda es algo que tenía que haber empezado a funcionar hace cinco años. Libranda es la repetición del avispado hombre de negocios español que rechazó la comercialización en España de la Coca-Cola porque aquí no se venderían ni dos garrafones de aquel brebaje.

    Es decir, yo hablo del negocio editorial y tú me contestas con tus sensaciones táctiles, no intelectuales, que percibes al leer un libro.

    Y qué me dices del ridículo que ha hecho Herralde, al afirmar que no pasaría por el libro-e y ahora lo vemos como socio fundador de Libranda.

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  33. Sobre los contenidos intelectuales poco hay que decir, que no hayamos dicho ya. Leer en pantalla, para mí, es algo que siempre tiene un plus, un filtro, una capa de virtualidad que no tiene la palabra impresa. Creo que ya lo dije antes, sobre mi necesidad d imprimir las cosas que realmente me importan, para que sean como más reales.

    Es muy interesante en este punto el libro de Alberto Olmos 'Algunas buenas ideas que el mundo se va a perder'. Es una recopilación de textos de blogs. Es asombroso lo que cambia el mensaje (aquello del medio es el mensaje) en ese soporte de papel. Lo que está editado está SELECCIONADO, sale del marasmo y del pandemonium de las pantallas, es algo valioso (y opino que así seguira siendo en el futuro. Lo impreso será lo aristocrático, en el mejor sentido de la palabra, si es que lo tiene, y lo digital lo vulgar, en el peor sentido de la palabra, si se me permite).

    Y Julius, el debate va por donde va, solo faltaría que tuvieramos que ceñirnos a un turno rigídisimo de fidelidad al tema dado, vamos.

    Y debatamos para enriquecernos, para sacar punta tambien a nuestros propios argumentos, para darles forma, no tanto para imponer ideas que desde el otro lado suenan a monolíticas e inmutables, con cierta pátina de superioridad intelectual que no es aconsejable en el sano debate.

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  34. Y me canso de repetir que lo mio no es una cuestion de nostalgia o no nostalgia, ni de ser moderno o de no ser moderno, sino de razones que creo objetivas. Si es preciso copipego los argumentos a favor y en contra del libro de digital de Roman Gubern en su reciente 'La metamorfosis de la lectura', libro que recomiendo por cierto y que es bastante sensato sobre todo esta pequeña revolución que estamos viviendo.

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  35. De gustibus non est disputando.

    No se debe discutir sobre gustos.

    http://citas-latinas.blogspot.com/2008/11/de-gustibus-non-est-disputandum.html

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  36. Eres terquete.. Julius. No son gustos, que también, pero tambien un deseo de desentrañar una tendencia, y un deseo de poner freno a teorías en mi opinión excesivamente audaces, como las que critiqué en su dia en el post QUE NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO.

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  37. Voy a meter baza aunque probablemente no añada nada nuevo.

    Para mí, música y libros no son comparables al 100% así que no me meteré con ese tema. No me molesto (de momento).

    Tampoco me voy a poner a decir que prefiero, o cuál es mejor objetivamente, porque ya se ha dicho todo.

    Pero si hay algo que siempre queda sin explicar. Qué es 'eso' que hace a los libros de papel tan atractivos y que incluso a mí me hacen preferirlos. O periódicos, o libros de texto.

    El libro, como el CD (o cualquier otro formato físico) siempre satisfará más al amante de dicho autor o cantante, y por eso se siguen vendiendo CDs, al igual que en un futuro (profecía mía) predominará el libro digital, pero aquél que haya disfrutado mucho con un libro tendrá la posibilidad de tenerlo en papel. ¿Por qué? Porque es mejor. Y punto. ¿O acaso no imprimimos todo aquello que nos ha gustado especialmente?

    Yo sin ir más lejos acabo de imprimir mi blog (vía una web que ya os diré si os interesa) porque no es lo mismo. NO ES LO MISMO.

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  38. Muy interesante tu aportación, Molusco, en la que estoy practicamente de acuerdo, da gusto leerte.

    Para que vean mis contertulios que soy hombre abierto al cambio, o al menos a la matización de mis opiniones, no descarto eso que dices de que el libro electronico acabe superando, al menos en número de descargas -en términos de negocio no lo tengo tan claro- al del papel.

    Es tan fácil, y tan tentador, descargarte un librito que de aquí a diez años raro será aquel que no tenga 200 títulos en cualquier dispositivo, los lea o no.

    Y lo que parece que será cierto es lo que comentas, que el libro en papel prevalecerá como un elemento de calidad, de prestigio, de distinción incluso, y de otra forma de consumo, distinta a la omnipresente pantalla que seguirá teniendo su tirón.

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  39. Otro tema que no se ha debatido lo suficiente (le pregunté a Julius por el precio del cacharro, que él ya posee, pero no sé si vio la pregunta) es la cuestión del precio del iPad:

    Precio iPad modelos Wifi

    Precio iPad Wifi 16 GB: 479 euros

    Precio iPad Wifi 32 GB: 579 euros

    Precio iPad Wifi 64 GB: 679 euros



    Precio iPad modelos 3G

    Precio iPad 3G 16 GB: 579 euros

    Precio iPad 3G 32 GB: 679 euros

    Precio iPad 3G 64 GB: 779 euros


    Los e-books no son tampoco especialmente barato entre los 160 y 300 euros, aprox. Se habrán vendido muchos iPads, pero la cosa no tomará tintes realmente populares (como la revolución del móvil) hasta que su precio baje enormemente. Asi que no comparemos iPads con Coca-cola, please.

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  40. Los comentarios a blogs deberían tener la opción de privatizar, lo digo para que no parezca algo personal ajeno al autor del blog y al tema.
    Por alusión.
    Estimado (empieza usted a serlo, oiga, me cae bien) Julius, no es una acusación, es una apreciación. Pero más que quedar usted como el aceite (que queda por encima por su densidad y que además, como todo aceite natuaral, es también balsámico), es que -OPINO- (porque NO conozco personalmente) usted es perseverante y obstinado. En lenguaje coloquial, terco. Pero los hombres que abandonan sus principios y no luchan ni defienden lo que creen no hicieron nunca historia.
    Mire, no sé si es fácil entender mi postura, pero si ya me aturde cargar el móvil una vez por semana y la batería de la cámara digital cuando salgo a hacer unas fotos, no se imagina el caos para una capacidad mental como la mía, en cuanto a nuevas tecnologías se refiere, el uso y dependencia de tanto aparatajo que no tengo ningún interés en conocer.
    No sé si estaré equivocada, pero mis hijas, en edad adolescente una y la otra en puertas, no tienen móvil, no saben lo que es el messenger, no tienen ni la más remota idea de lo que es jugar con una nintendo ni una play, y e aseguro que son más espabiladas que el resto de niños empanaos todo el día en una maquinita. Terminarán haciendo uso de ello, pero cuando realmente sea necesario.
    Entiendo su fascinación por el nuevo aparato, leyendo lo expuesto lo imagino a usted alto, guapo, bien vestido, inteligente y como un niño con zapatos nuevos.
    Pero esto sólo es una opinión. Si el debate fuese la diabetes y su salud, posiblemente expondría en base a conocimiento, independientemente de mi opinión, que también cuenta, como la pública, que es capaz de cambiar gobiernos.
    Reciba usted un cordial saludo.
    Estimado náuGrafo, perdona por la extensión y el comentario.

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