Humo de Nobel

Vengo de entrevistar a Herta Müller, premio Nobel 2009, que presenta Todo lo que tengo lo llevo conmigo, sobre el drama de los rumanos alemanes internos en campos de trabajo tras la Segunda Guerra Mundial, por capricho de Stalin.

En el jardín de un hotel de cinco estrellas, bajo un sol escamoteado por un gran toldo, hemos hablado, traductora mediante. Una brisa ligeramente ahumada me ha llegado hasta las napias cuando he presionado el Rec, ese Rec que siempre se pone rojo, y mal día será el que le dé por desobedecer. Era un humo de Nobel, no de la conocida marca de cigarrillos, no me fijé cuál era, seguro que la clásica marca alemana de toda la vida, sino de premio Nobel. Un humo que se ha colado hasta mis papilas gustativas y que ahora, porque yo soy muy sensible al humo ajeno, noto que se resiste a abandonar las profundidades de mi boca, regalándome una extraña ligazón metaliteraria.

Comentarios

  1. Ah, ¿pero fuma esta señora? Entonces me cae mejor, hasta incluso plantearme comprar su libro. Supongo que hoy, que ha habido una huelga de metro stalinista en Madrid, se habrá sentido como en casa. País... o cosa.

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  2. uff, esos detalles son algo maravilloso que tienes... felicidades por no querer soltar ese humo!

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