"El mundo me da asco"

A veces uno se encuentra con frases, sentencias, que le azotan un poco la conciencia adormecida. "El mundo me da asco. La mayor parte de la miseria se podría evitar", dijo el escritor sueco Henning Mankell hace un par de días. Mankell iba a bordo de una de las embarcaciones que, cargadas de ayuda humanitaria, valga el pleonasmo, iba destino Gaza con intención de birlar y burlar bloqueos inhumanos. "Cuando se habla de solidaridad, hay que ser consciente de que el destino pasa por la acción. Con acciones nosotros mostramos que estamos dispuestos a apoyar lo que creemos importante", dijo.

A mí esto que comenta Mankell, del que no he leído nada porque no me atrae mucho la novela negra aunque sus libros me tientan, me parece bastante interesante.

Me entero de que Mankell divide su tiempo entre su Suecia natal y Mozambique, donde dirige el Teatro Nacional Avenida de Maputo. Sabe de lo que habla, no es un solidario de boquilla.

Ayer vimos la proyección de Luces escondidas, de los cineastas David Aguilar y Pello Gutiérrez, sobre el trabajo infantil en Guatemala. Un proyecto educativo, La Cambalacha, lleva a cabo en plena selva el utópico ejercicio de cambiar trabajo por arte, y devolver a esos niños a su condición de niños. Porque jugar, cuando se es niño, a mí me parece todo menos un juego. Supone el desarrollo de una serie de habilidades, dar salida a unas potencialidades, dar forma a unas futuras virtudes, que acarreando leña a la espalda durante horas difícilmente puede aflorar. Tampoco se potencia ninguna virtud escamoteando horas de la escuela por esas tareas fundamentales para la precaria supervivencia familiar.

¿Quién tiene la culpa de todo eso? Unos estados corrompidos por la miseria, incapaces de hacer frente a diversos círculos viciosos. ¿Cómo se podría evitar esa miseria? Me temo que la pregunta me queda demasiado grande, pero supongo que actuando por la base. Evitando, para empezar, posiciones enrocadas como las del gobierno israelí, con su pertinaz y asfixiante bloqueo a Gaza que, ciertamente, da bastante asco.

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Firmas contra el bloqueo y para la investigación del ataque a la flotilla, aquí.

Comentarios

  1. La palabra solidaridad está más sobada que la masa de una pizza, dice Armendariz (Juan Gracia) en una entrevista en www.diariovasco.com. Todo se ha vuelto solidario, hasta un bolígrafo.
    Me estomaga Israel y su prepotencia.
    Me da asco el clima constante de preguerra, la amenaza constante sobre nuestras cabezas, sobre los seres humanos que tan sólo desean vivir en paz, que les dejen de cuentos, de historias, de coranes, de deseos de Alá, de muro de las lamentaciones, de amenazas nucleares, de supremacía de poderes o de civilizaciones, de uranios, de hostias ya. Existe un interés en que latinoamérica no levante cabeza, oriente es un abispero, y el continente africano un enjambre de razas y culturas sin posible alianza, sumidos en absurdas crencias y en la más completa involución.
    El mundo entero es un polvorín y hay más de uno dispuesto a prender mecha.
    ¿Y quién tiene la culpa de todo esto, de la miseria material y humana? Pues qui lo sa... Sólo le pido a Dios (en la voz de Mercedes sosa, que clama mejor), o a este asco de mundo, que nada me sea indiferente, que, como poco, la queja, la denuncia de la injusticia, que los brazos cruzados tienen forma de nudo y los nudos siempre son una mordaza.

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  2. Ese 'abispero' me ha picado en el ojo izquiedo. Avispero, avispero, amiga Patio.

    Oveja, abeja, avispa, repita cuando tenga un rato.

    Buenas tardes,
    Mario

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  3. Estimado don Mario, espero que no le haya picado tanto esa "B" como el tema de las injusticias que nos atañe.

    No hace falta que repita, ésta me la sé, ha sido cuestión de cercanía de teclas y no volver a echar un vistazo al comentario, y mire que con esta manera de ventanita de nuestro querido náugrafo hay que dar veinte veces a publicar, pero hoy ando con prisas.

    Tenga usted un feliz día, y un poquito de suero fisiológico en ese ojo izquierdo.

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  4. A mí Oriente Próximo, Gaza, Cisjordania, Israel, moros, cristianos, sarracenos, beduinos y todos los meapilas de las distintas religiones que sólo se empeñan en darse, literalmente, de hostias, me la trae perfectamente al pairo.

    Perdone mi vehemencia y mi lenguaje, señora.

    Buenas tardes,
    Mario

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  5. ¡Faltaría más!, nada que perdonar, no sólo está usted en su derecho de que se la traiga al pairo, sino que hace bien. Tales preocupaciones por lo que pase al otro lado del mundo sólo le pueden acarrear a uno (o a una) una úlcera de estómago. Cuídese, cuídese.

    Muy buenos días.

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  6. Yo es que soy proisraelí, desde pequeñito. La guerra de los seis días y la del Yom Kipur son parte de mi mitología personal, de mi educación sentimental o bélica o algo así. Siempre me han gustado las batallitas, y cuando los que ganan son bastante menos que los que pierden, ya es el colmo del placer de mi parte épica. Qué le voy a hacer, soy un sentimental.

    Sobre esa parte del mundo me gusta leer el blog de Enric González (su libro de Nueva York me moló bastante, por cierto), que aunque es propalestino (bastante menos que al principio de la deportación a Israel por su periódico El País, todo hay que decirlo), da una visión del asunto distinta a lo que te encuentras por los demás sitios, o al menos más sugerente, menos tosca, muchísimo menos maniquea y punto. Y qué viene escribe el cabrón de él, joder. Creo que lo tienes por ahí a la derecha, en la lista de blogs.

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  7. Yo no soy propalestina ni proisraelí; lo que más desearía es que hubiera paz allí y paz y desarrollo en América Latina y África.

    Un libro que me hizo comprender mejor la historia de Israel en el siglo XX es "Una historia de amor y oscuridad", de Amos Oz, muy muy bien escrito, bastante triste (es la historia real de la familia del autor; su padre y su madre no se llevaban muy bien mal). Es bastante más novela que libro de historia, advierto.

    Sobre la relación árabe-isrelí leí hace años un folleto escrito por una periodista, más bien propalestino, del que hasta me hice esquemas, pero no recuerdo ni el nombre de la perodista, ni del folleto. :-(

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  8. Contenedor, perdona mi insensibilidad, asentimentalismo e incultura, pero ¿qué romanticismo ves a la guerra de los seis días?

    Y, quizá fueran menos, pero los israelíes siempre han sido muy superiores a los palestinos, ¿no?

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  9. Que Egipto, Siria, Jordania e Iraq te ataquen en varios frentes y no consigan derrotarte, siendo como eres un país enano de seis millones escasos de habitantes, sino que al final les conquistes tú terreno, llegando a 100km de El Cairo y porque se frenaron, por ejemplo, o a escasos 80 de Damasco, es una gesta comparable a que los trescientos de Leónidas hubieran conseguido frenar a los miles de Jerjes en las Termópilas o a la victoria griega en Salamina, con muchísimos menos barcos que los que tenían los persas.

    Esas cosas a mí, que soy muy básico, me crean una empatía muy grande.

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  10. Lo de las Termópilas o Salamina suena a pura gesta, es verdad, pero ¿cómo sería realmente?

    Me estoy leyendo ahora el libro de "Una historia de la guerra civil que no va a gustar a nadie". El autor procura no ir ni con unos ni con otro, pero sí cuestiona varias acciones militares de los nacionales, los rebeldes, como dice él, diciendo que no son lógicas militarmente, pero sí para la estrategia de poder de Franco.

    Lo que quiero decir es que las cosas no siempre son lo que parecen, especialmente en relación con la historia. Eso no quita que haya habido heroísmos, y muchos, en la misma guerra civil: mi abuelo se pasó de un bando a otro con la complicidad de un hombre del bando contrario, cuyo hijo (entonces no nacido) acabó trabajando con mi madre (tampoco nacida); no es un heroísmo, pero sí bonito ¿no?

    Por cierto, vi en la Fnac el libro de los requetés y traté de descubrir a tu abuelo, pero imposible,jeje.

    Pd Seguramente los isrelís son muy buenos en la guerra, aunque no me negarás que también están mejor equipados que otros.

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  11. Como mínimo aquí todo el mundo escribe lo que quiere... sin que le mienten a uno la madre.

    Ves, hay cosas que no dan asco.

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  12. Mejor equipados ahora quizás, pero no tanto hace cuarenta años. Lo que tienen es la determinación del que sabe que como pierda una sola guerra termina o tirado al mar o con la piel arrancada a mordiscos. Supongo que eso ayuda, amén de haber tenido unos generales bastante más competentes que el resto de países.

    En las Termópilas, por ejemplo, después de aguantar siete días de choques, los griegos perdieron porque un jodido traidor se chivó al maldito persa revelando un camino por el que acceder a la retaguardia del ejército de Leónidas para aniquilarlo. Estimaciones modernas hablan de unos 5000-10000 griegos contra 200.000 persas. Ahí queda eso.

    En cuanto a la Guerra Civil, pongamos por ejemplo el caso del alcázar de Toledo, que no sé si fue heroica su defensa, pero que desde luego, el hecho de fusilar al hijo del general Morscardó para que lo rindiera tampoco parece digno de ese nombre.

    Y más episodios. Pavía, por ejemplo, donde un soldadillo de Hernani, Juan de Urbieta, vascongado de los Tercios, apresó a todo un rey de Francia, Francisco I, poniéndote la espada en la gola, llevándoselo a Madrid como prisionero durante una buena temporada. Qué placer, oh!! Esto al náuGrafo no le hará mucha gracia. JAJA.

    Blas de Lezo, otro vasco, tiene también unas cuantas gestas de las que quitarse el cráneo.

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