Bolsas de bienestar

Recuerdo un curso que se celebró en San Lorenzo de El Escorial (que no El Escorial) sobre la felicidad. Entrevisté a un tipo experto en tales cuestiones que, huelga decir, tenía un aspecto risueño y saludable, malo habría sido lo contrario. Hace años asistí a una charla titulada 'El humor en el Quijote' y no hubo una sola oportunidad para la risa, lo cual me parece un fracaso en términos de conferencia (aunque esto es opinable y discutible a partes iguales).

Total, que el tío decía que la felicidad estaba sobrevalorada y que era un concepto demasiado amplio y casi inexistente como para darle crédito en términos cientificoides; el prefería hablar de bienestar. (El problema del término bienestar es que suena a sofá mullido, a pantalla de plasma en tele de alta definición y acciones al alza en el ibex 35, y tampoco es eso.)

Quizá la felicidad, el bienestar, cierta paz, tenga algo que ver con el viento. Una vez pregunté, de niño, que cómo surgía el viento, y me dijeron que había unas bolsas de calor, algo así, que al chocar entre sí, generaban esas corrientes de aire. Puede que con esos estados del alma pase algo parecido. No se trata de llegar más alto, más fuerte, más rápido, no pasa la cosa por ser un Usain Bolt de las finanzas, ni ser un tiburoniano Micheel Phelps de la res privada.

Tampoco en el éxito, lo que conocemos por éxito, fama, vanidad, dinero, sexo y putas en un hotel de Sudáfrica, se encuentra el secreto de la tarifa plana 24 horas del bienestar o felicidad. De pequeño, veía a los que yo consideraba exitosos, a los famosos, a los ricos, a los cantantes de la tele, y me preguntaba cómo podían estar serios, si lo tenían todo.

Hoy he pensado que, por suerte, todo es más sencillo, y más al alcance de todos. He pensado que quizá el tipo más feliz o más acumulador de bienestar se llamá Paco y trabaja en Arreglos y Reformas en general, y lee a Kant por las noches. Los tiempos de opresión, del lugarteniente joputa y el mujik, van remitiendo. Aunque sigue habiendo mucho esclavo, es posible trazarse una libertad, más o menos duradera.

Rumiaba esto, y me venía la imagen de una idea de felicidad, de bienestar, como bolsas de aire en las que, con un poco de pericia y capacidad para desoír siglos de estupideces en conserva, podemos estratégicamente colocarnos.

Comentarios

  1. Un breve paréntesis. Eso es lo que es. Lo bueno es que no sabes nunca cuándo se va a abrir uno de esos brevísimos episodios.

    Saludos, que me voy pa Madrid con el AVE

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  2. Es interesante eso que dices de 'colocarnos estratégicamente' para ser felices. Me parece que la felicidad tiene mucho de actitud personal, más que depender de capacidades y circunstancias, aunque todo influye.

    Y el sentido del humor y la hilaridad es parte de la felicidad del día a día.

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