Proyectos

Tomando unas cañas en una taberna que tiene su encanto precisamente por no haberlo querido tener nunca (para ir a mear hay que pasar por debajo de la barra y acceder a una rebotica o rebodega color marrón de suciedad pura, impregnada ya a los materiales), hablamos de la crisis. Hablamos también de un concepto que siempre se me ha escapado, el las recalificaciones, que no descalificaciones. Se habla de recalificar, de terrenos, de ayuntamientos, y mí todo eso me suena a chino. Supongo que sé de qué estamos hablando, pero de un modo correoso.

Uno de los allí presentes, Tolosarra, comentó que la crisis actual está privando, o va a privar, a los jóvenes, a la gente, a los españoles, de poder llevar a cabo sus proyectos personales, vitales. Que la lucha por la supervivencia va a obligar a orillar esas ilusiones, esa motivación para levantarse un día sí y otro también. Le pregunté que cuál era su proyecto pero no recibí una respuesta firme. Pero me gustó oírselo y constatar que, de alguna manera, la gente está en esto, en la vida, no sólo por cobrar una nómina y emborracharse los sábados.

Más tarde, pensé si, en sinceridad, el personal cuenta, maneja, trabaja, gestiona esos proyectos personales, vitales. Y, ¿de qué tipo de proyectos estamos hablando? ¿De amueblar la casa con los mejores muebles de Ikea? ¿De trabajar mucho para ganar más dinero para tener más tiempo y luego no saber qué hacer con ese tiempo ni con ese dinero así que seguir trabajando para ganar más dinero porque nunca se sabe? Hay algunos, como Fabián, que lo dejan todo y se montan a lomos de una moto para dar la vuelta al mundo durante dos años.

Ya digo, ¿existen esos proyectos o son fuegos de artificio? Me atrevería a decir que no, que ni siquiera se plantean tal y como está el mercado, el estado de cosas. A eso lo llamo yo alienación en estado puro. Situarse en los antípodas de aquello en lo que insistía Thoreau, de no confundir los medios con el fin. Hay también como una gran inconsciencia, un no querer asumir ese no-proyecto, la imposibilidad siquiera de diseñarlo, eso que decía creo que Lorca de traza el mapa de tus sueños y dedícate a conseguirlo paso a paso.

Se van pagando las hipotecas, con denuedo, con esfuerzos a veces titánicos, y los días pasan, los años también, y se corre el riesgo de ir engordando un descomunal pavo de la frustración. Un pavo de la frustración al que se arrincona hoy con excursiones al raso y bien de porros, pero que aparecerá en el momento menos pensado, con toda su fiereza y su aliento podrido de gusanos chuscos y rencor mal digerido.

No hay tiempo que perder.

- -

El fin último del hombre (y la mujer), decía Castilla del Pino, es crear.

Comentarios

  1. Me resulta un post animante... Respecto al fin del hombre, precisamente venía pensando en eso a raíz del libro que estoy leyendo "¡Eh, Petrel!".

    Por sus capacidades, diría que el fin del ser humano es amar, ¿y ser amado? pero resulta tan complicado, que una se desorienta.

    ResponderEliminar
  2. Yo tambíen habia pensado ese matiz respecto al comentario de Castilla del Pino..

    ResponderEliminar
  3. Alguna vez y en determinados momentos, no sabría precisar, sobre todo cuando se tienen veinte años, o dieciocho, o veintidos, le inavade a una la sensación de eternidad.
    En cierto modo, crear, o amar, genera ese sentimiento de eternidad, de elevar el espíritu por encima de la finitud de los días, de los años. Sentir que la vida se te escapa es envejecer más deprisa, pero nadie está libre de esos momentos a medida que pasan los años, es inevitable. Crear, sentirse creador... sin duda no se puede perder más tiempo.

    ResponderEliminar
  4. El arte es sólo uno de los dominios de la creación, entiéndase.

    ResponderEliminar
  5. Ea, estimado, partimos del amplio concepto del verbo CREAR, el arte, en todas sus manifestaciones es una ínfima parte.
    Te habíamos entendido.

    ResponderEliminar
  6. jajajajja, no había pinchado el enlace de la taberna. Coño, si parece que estoy en casa de mi madre: la radio del año la polca, igual a la de mi abuela, subida en una estantería, tan anacrónica ella, ¡e idéntica cortina que la de MI PATIO (de de mi madre, claro, pero el patio de mi casa, coño, el patio de mi casa).

    ResponderEliminar
  7. Crear es algo muy amplio y por eso es animante. Crear amor lo veo más difícil porque siempre está mezclado de muchos otros intereses; seguramente, lo mejor es quedarse con lo bueno de las personas, las cosas y de una misma y el resto ir sobrellevándolo para no bloquear nuestra capacidad creadora.

    ResponderEliminar
  8. Qué bueno Nau majo!!!

    Me recuerda al post de fer sobre las ilusiones. ¿Qué sería de nosotros sin las ilusiones, sin los planes esos que provocan un cosquilleo en nuestro interior?

    Que bonito es encontrar el sentido de tu vida. Por ejemplo, TU NUNCA TENDRÍAS QUE DEJAR DE ESCRIBIR para ser feliz in eternum. (Entiendo dejar como algo definitivo y no temporal eh??)

    Saludics majos

    ResponderEliminar
  9. Escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo. ¿De quién será esta tontería?

    ¿Cómo era eso de Lennon? La vida es eso que pasa mientras estáshaciendo planes.

    ResponderEliminar
  10. "Life is what happens to you while your busy making other plans".
    La vida es lo que te sucede mientras estas ocupado haciendo otros planes.

    ResponderEliminar
  11. Qué bien hablas inglés de pronto, Patio..

    ResponderEliminar
  12. El anónimo era yo, sin más. JAJA. Que se me habría ido la olla, supongo.

    ResponderEliminar
  13. El google lo habla por mí, y encima me lo traduce. Yo era de francés, la egue y i pronunciada con la boquita cerrada como la U se me da fenomenal, non plu, plué, nuit... ya digo, el acento que ni que hubiese nacido allí jajaajja.
    Pero todo se andará, que tiemble Aznar cuando yo me "arremangue" con el inglés.

    ResponderEliminar
  14. Querido Edu:

    Eso de la taberna cuyo encanto reside justamente en el hecho de no haberlo querido tener nunca me ha parecido muy acertado y me ha recordado un pasaje memorable de nuestro admirado Baroja, de esos que te hacen reír y después, reflexionar varias veces.

    El tema es diferente, pero la solución barojiana es la misma. En un pasaje de "Camino de perfección" (1902), célebre novela barojiana, Baroja describe la relación de casados entre el protagonista, Fernando Ossorio y el personaje de la Dolores, dos peronajes aparentemente incompatibles pero a los que, sin embargo, el destino une en una curiosa simbiosis:

    "Y llevaban los dos una vida sencillísima. Por las mañanas iban a pasear al monte; ella, ligera, trepaba como un niño entre los peñascales; él la seguía, y, al abrazarla, notaba en sus ropas y en su cuerpo el olor de las hierbas del campo. No era una felicidad la suya sofocante; no era una pasión llena de inquietudes y de zozobras. Se entendían, quizá no porque no trataron nunca de entenderse".

    Pío Baroja, "Camino de perfección".

    No me negarás que la ironía barojiana no es sublime y a la vez, crudemente realista: una pareja que encuentra la felicidad en la pura convivencia inconsciente, sin hacer preguntas al otro cónyuge (¿para qué?), sin tratar de entenderlo... Cuántos divorcios no se habrían ahorrado algunos...

    Un abrazo y buen fin de semana.

    ResponderEliminar
  15. Querido Paco,

    Tienes el arte de entresacar, del marasmo barojiano, las citas más pertinentes. Como aquella de cuando don Pío le hace la corte a una costurera, creo, por la pza mayor, y de pronto ella le pregunta, ante la incansable y acelerada verborrea del escritor si es "catedrático". La erudición, aprendió entonces Baroja, no era un recurso de seducción muy potente, para su desdicha.

    Imprimí tu texto sobre el suicido anómico de Andrés Hurtado; te comentaré en cuanto le eche el ojo.

    abrazos

    PD: Me gustó 'Camino de perfección'. Creo recordar qeu el amigo Ossorio acaba en Yecla, Murcia, con aquella mujer, más o menos en cierta paz. Antes, aquel peregrinar áspero y español por Toledo, por los caminos castellanos..

    ResponderEliminar
  16. Muy cierto todo ello. Efectivamente los proyectos van más allá de una crisis y, por eso, las crisis no pueden ser el desinfle de los proyectos. Pero por desgracia (subrayado estaría si pudiera) el fin de mucha gente es precisamente el medio.

    Erich Fromm te diría que el fin del hombre es amar, y que crear en el fondo no es más que una faceta del amor. ¿O era al revés?

    ResponderEliminar
  17. Querido Naufrago,

    Llego a tu blog de rebote, porque uno de los divagantes que naufraga en nuestro di-vlog (somos dos) me habla de las coincidencias intercosmoblogosferiles: hoy estamos hablando de lo mismo.

    Me ha encantado tu entrada. La mia es una mera cronica, mi vision de un libro q lei hace poco ("Fight Club" de Chuck Palaniuk). Tb habla de muebles de Ikea q nos poseen, necesidad de vivir el momento, de atrevernos a soniar... de todo eso.

    Hugs

    di

    ResponderEliminar
  18. Querido Naufrago,

    Llego a tu blog de rebote, porque uno de los divagantes que naufraga en nuestro di-vlog (somos dos) me habla de las coincidencias intercosmoblogosferiles: hoy estamos hablando de lo mismo.

    Me ha encantado tu entrada. La mia es una mera cronica, mi vision de un libro q lei hace poco ("Fight Club" de Chuck Palaniuk). Tb habla de muebles de Ikea q nos poseen, necesidad de vivir el momento, de atrevernos a soniar... de todo eso.

    Hugs

    di

    ResponderEliminar

Publicar un comentario en la entrada

Entradas populares