He acudido a la citada embajada como se acude a todos aquellos sitios en los que te van a pedir papeleos. Con pocas esperanzas de una pronta resolución y mi DNI español como única documentación. Una señora me ha atendido, amable y me ha preguntado si mi padre había hecho, en su día, el alta en la filiación francesa, o algo así. En su momento tuve pasaporte y hasta DNI francés, le he dicho, por toda respuesta. "Ser hijo de francés implica directamente ser francés", me ha contestado la funcionaria gala, cosa que hasta entonces ignoraba. "Vamos a ver", ha añadido, "porque si no es un trámite que hay que hacer con París y se demora muchísimo. ¿Cuál es su apellido? ¿Y su nombre?".
Acto seguido, ha tecleado mi nombre en mi ordenador, y ha asentido. Bueno, aquí le conocen como "Édouard". He hecho algún comentario sobre lo curioso es que nuestro nombre figure en todos los ordenadores, en todos los ficheros. Como si alguien velara, de algún modo pensemos que benévolo, sobre nosotros. Pero lo que me ha sorprendido realmente es cuando se ha dado media vuelta en busca de unos ficheros añejos, polvorientos, de los que ha sacado un libraco del que, en cuestión de segundos, ha dado con mi partida de nacimiento a efectos franceses, redactada en francés, como la que tiene un francés cualquiera.
En ningún momento pensé, antes de entrar en ese moderno y agradable edificio, que mi humilde y anónimo nombre, valga el oxímoron, pudieran estar, físicamente, en aquel lugar. Ahí, junto al Consejo General del Poder Judicial, junto al Tribunal Supremo, junto a todo aquel conglomerado judicial de tufillos cada vez menos bienolientes, se encontraba mi yo francés. A pocos metros del retrato presidente de la Repúblique, Nicolas Sarkozy, que a partir de ahora es también mi presidente.
Me han dado cita para el 7 de junio, para tramitar el DNI y pasaporte galos. En menos que canta un coq, tendré toda la documentación que acredita mi condición francesa. Podré pedir asilo (laboral) en aquel país y por qué no, empezar a plantearme la búsqueda de unas habichuelas más allá de este 20%.
Minutos después, camino de la Biblioteca Nacional, he sentido como una liberacion, una libération, un llenarse los pulmones de un aire nuevo, al saber que también hay una vida, una posibilidad, La posibilidad de una isla, al otro lado de los Pirineos.
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Para contrarrestar euforias, me dispongo a leer La agonía de Francia, del gran Manuel Chaves Nogales.
21 comentarios:
Todos tenemos nuestro puntico regional jejeje
El que diga que sólo somos europeos, no entiende el sentimiento de querer una "tierra".
Felicitacions Édouard!!!!
Pues mi sincera enhorabuena. Si usted no tiene inconveniente, le seguiré llamando Eduardo, o señor Laporte, o el siempre estimado.
Creo que si mi cincuenta por ciento fuese francés, o inglés, ejercería mi derecho a sentirme completa. Sin duda, es enriquecedor, siempre. El sentimiento de pertenencia va más allá de la tierra donde se ha nacido. Saltar fronteras, en el amplio sentido de la expresión, tanto física como figuradamente, es crecer, sin duda.
Me alegro por ti, y por todas esas posibles islas desde donde enviar cientos y cientos de postales, para cuando Madrid se te quede pequeño.
Eduardo, ¿debermos llamarte a partir de ahora (o dentro de unas semanas) Monsieur Laporte?
Jajjaja, el caso, César, es que muchos amigos me llaman así desde hace tiempo.. jajja.
Lo único que se me ocurre es poner aquí un poemilla que escribí hace casi un año. Sé que no es muy bueno, pero, de alguna manera, viene al caso.
"El color de una bandera"
Las lumbres, rojas.
La luz, blanca.
El cielo, azul.
El color de una bandera:
libertad,
igualdad
y fraternidad.
Las rosas, rojas.
La ropa, blanca.
La mirada, azul.
¿Por qué nos empeñamos, a veces, en ver las cosas de color de rosa?
Los seres humanos,
libres,
iguales
y hermanos.
Mis tres principios de vida.
Ela, sólo se me ocurre decir una cosa:
Chapeau.
Las banderas son trapos de colores , que decia Evaristo. Con la doble nacionalidad queda uno con más retales para hacerse el traje . También gasto, sigo harapiento. Ahora ,si te cambias de sexo , como Jan Morris , y te lanzas al ancho mundo en pos de aventuras cuenta con Sarkozy para el rescate en caso de que te secuestre el Dr. No.
Qué cabrón, qué afortunado, entonces Zapatero es sólo medio presidente... JAJAJA.
Chapo, chapo.... mmmm ¡gracias, Monsieur Laporte! :-)
Felicidades.
El escritor hispano-francés Eduardo Laporte... ummm, suena bien jejeje.
La verdad es que mola eso de la doble nacionalidad, da un toque de distinción. Si yo tuviera 2 nacionalidades, conociéndome, seguro que acababa haciendo el chorra con mis 2 DNI´S en cualquier noche de juerga...
Y lo que se tiene que ligar... aprovéchalo Édouard jejeje.
Por cierto, muy buena la foto!
alianza Nocilla-Nutella!!! la unión hace la fuerza! trés bien mon ami!!!!
bisous!
Da un toque de clase, qué cosa más tonta tiene la mente humana, ser eso de medio francés. Y digo tonta, porque es tonta, que franceses los habrá puercos como en todas partes.
Ahora bien, Edouard, que el Madrid no ganó 2-0 a la Juve, sino 1-0, con un golito de Mijatovic. Y yo no soy canario, pero como aparezca alguno por aquí, igual se ofende con lo de que el punto más al sur de España sea Tarifa...
Coño, Wesley, ya decia yo. Solo me acordaba del golazo de Mijatovic (lo tengo alojado en la mente) pero me sonaba algo lo del dos cero. Creo que por que era 20 de mayo (20 = 2 0) y la mente me ha jugado una mala jugada.
Procedo a corregirlo, gracias por el oportuno 'cosqui', JJAJAJ, y un abrazo
Ya sabes, siempre dispuestos a dar 'cosquis'. Cosquis, S.A. Cosquilandia. Cosquijote y Sancho Panza. El tío los cosquis... Dios, desvarío...
Monsieur, siempre lo dije, "monsieur Laporte".
Parece una historia rollo Amelie, pero de verdad. Me recuerda a mi abuelo, que tiene dos carnés de conducir, el español y el francés. Cuando le paran en la carretera siempre saca el carné del país vecino, para joder.
Salùt!
Que suerte la tuya Monsieur Nau! Ya me gustaría ser francesa, aunque sólo fuera un 25 %.
Lo curioso es que siendo hijo de francés nacido en España se puede tener doble nacionalidad, pero al contrario, hijo de español en Francia tienes que elegir una...
Gracias, Rosa. Pues sí que es curioso, y mis neuronas no plantean ahora mismo ninguna explicación a ese fenómeno.
bisous
¡Vaya! Que suerte la suya que puede ser francés propiamente y no solo afrancesado como el resto de los mortales (admiradores de la France). Enhorabuena, por tanto.
Su diálogo con la funcionaria registral me recordaba aquello de:
-Si no pasa náaaa, si es incluso mejor: pero que sepas que ser, eres.
-¿El qué?
-Francés
ostias, a mi me encantaría ser francés, joder. O aezkoano. La ostia qué envidia más malaaaaaa.
Jorge, esas hostias, siempre con hache, hostiahostia............
; )
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