2.4.10

Cw

Mientras apuraba un zumo de yogur, plátano y fresa que he tenido que pagar con tarjeta porque no sabía que no llevaba dinero en la cartera, en el Faborit de San Bernardo, he tomado una aliviadora, aliviante, decisión. "Hasta aquí puedo leer", he dicho, y he cerrado para siempre jamás, página 139 (de 325), Dublinesca, de Enrique Vila-Matas.

Poco a poco me he ido dando cuenta de que su lectura, que empecé esta semana con gran entusiasmo, se me iba haciendo cada vez más cuesta arriba, pero sin que yo reparara en ello. Como cuando alguien te habla y habla y habla y, cuando se va un rato a mear, piensas: "Joer, este tío me está poniendo la cabeza como un bombo". Lo siento, amigo Enrique, te aparco. Esa es la potestad, sublime potestad, del lector, la de decir hasta aquí hemos llegado y yo la he ejercido con orgullo esta tarde.

Estos días me he puesto a corregir una primera novela, que va sobre escritores y literatura del yo y así. La escribí con 24 años. Seguir con ese rollo pasados los 60 me parece quedarse corto en la evolución como escritor, suena duro, pero así lo pienso, y de pronto he empezado a ver a EVM como un intruso en el mundo de las letras. Un tipo que se cuela oblicuamente en el panorama literario, dispuesto a hacerse pasar por escritor y que, por arte de birlibirloque, una cita aquí otra allá, llega realmente a pasar por uno de ellos. Porque el asombro de EVM, o que muestra en la mayoría de los libros, es un asombro que ahora me resulta un tanto pueril. Toda esa mitomanía hacia los Joyce, Hemingway, Kafka, Walser, Pitol, Bernardo Atxaga en la isla de Bari, o Capri, que si Claudio Magris y El infinito viajar, y de pronto me parece que quizá todo no sea sino una gran esnobada catalana.

Que todo no es sino un artificio, una impostura, un personaje que crea páginas y páginas con una voz adoptada y hasta conquistada, pero que no es la suya. La suya verdadera verdadera. Algunos apuntes, muy dispersos, de esa voz suya vimos en Dietario voluble, escondida entre la cascada de citas ya inasumible. De repente descubro que no hay literatura en este libro, que todo es un gran refrito atomizado de citas de otros, que todo es un nihilismo burgués, que no hay una voz honesta, desnuda, real, humana, sino una gran sofisticación demasiado autoconsciente que acaba por resultar cansina.
La trama de la novela tampoco ayuda a que el lector quede fascinado. Se habla de un viaje, de un viaje cuyos motivos no pueden ser más difusos, a Dublín, pero éste viaje no es más que un preparativo a lo largo de las 139 páginas que he leído.

Me cae bien EVM y me parece exquisita y de un estilo gourmet su literatura, su ironía, el tono walseriano del que rara vez se desprende, pero hoy lo he visto como un producto agotado, al menos para mí. Eso sí, un producto perlado de rasgos de genialidad, pero como esa genialidad de su admirado Salvador Dalí, tan cocinada y consciente que a mí ya se me resiste. Antes de abandonar el libro he leído un pasaje que me ha gustado, en el que hablaba sobre la capacidad de las personas sabias para "monotonizar la existencia". Aquellas que son capaces de ver en cada accidente, si saben leerlo literariamente, dice, el carácter de maravilla. Todo como una manera de escapar del aburrimiento, del hastío, de la planicie.

Y esta tarde me invadió un insólito aburrimiento, un hastío, una planicie, un abotargamiento nuevo, mientras paseaba por la plaza de Oriente y el Palacio Real, con ese arrealismo de la Semana Santa de fondo para quienes la Semana Santa no es sino un gran guiñol al que no nos han invitado. Me metí luego en los Jardines de Sabatini, en los que nunca había estado, no sé si porque no los abren a menudo o qué, y descubrí una luz que se posaba sobre esos setos palaciegos que me recordaron al Monet de los nenúfares que vi el miércoles en el Thyssen. La luz descansaba en ellos como las pinceladas de un pintor, no parecía luz, sino pintura. Me alegré de ver que aún podía "monotonizar" algo y luego encontré también un raro alivio al cerrar ese libro demasiado conceptual, racional, cerebral, demasiado siglo XX.

Me fije en la gente, en apariencia feliz, sin libros bajo el sobaco, y pensé que quizá la literatura no era sino una gran manera de ponernos la cabeza como un bombo, algo que convendría tomar en pequeñas dosis o elegir con gran escrúpulo.

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16 comentarios :

  1. No seas tan dástrico Nau. Seguro que existe alguien a quien le guste.
    No creo que nadie pueda decidir qué es y qué no es literatura en nuestra sociedad COMERCIAL actual. Pasa parecido con el cine.

    Yo no leo mucho y quizás sería un blanco fácil de engañar. Pero lo que está claro es que leo "lo que me da la gana" ( a tí por ejemplo jeje).
    Eso es lo que me aporta la literatura: Libertad.

    Si un tío te mete una chapa, te cuesta decirle "cállate subnormal pesao!!!". Esto no pasa con un libro (porque el libro arde más fácil jajajaja)

    Bueno, llora patdaughter, voy a leerle algo jeje
    saludos majo

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  2. La metaliteratura no es literatura, es metaliteratura, Pat. Y a veces, tanta metameta, cansa.
    saludos

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  3. Aunque, tienes razón, la metaliteratura también es literatura.

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  4. ...ha dejado de llorar.

    No me ha dado tiempo a ponerte un ejemplo sobre entendidos.

    "Unos niños de 5 añicos pintaron un cuadro de colres que fue expuesto en un museo famoso (no me digas cual, yo de museos...). Muchos de los "entendidos" que lo veían decían maravillas de él. Que debía ser de algún famoso, cómo se había sentido el autor al pintarlo, incluso cuánto pagarían por él... (mucho por cierto)

    Y esos decían que sabían mucho. Quizás porque llevaban un moncóculo en el ojo????

    Me gusta más el rollo de disfrutar con la escritura. La frase que le pusiste a fer cuando iba dejar el blog: "Si es un lastre, si te cuesta, déjalo. Escribir es disfrutar" (no me acuerdo com era pero venía a decir algo así...)

    Perdona la chapa Nau majo, pero ahora con mi netbook nuevo puedo escribir en el salón mientras duerme la niña (sonrisa de malo y cara de chulo mirando a la pantalla ;) jeje)

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  5. no te pega ese tipo de blog jajajajaj

    me pasaré con más tiempo

    (me voy a dormir que a mi mujer no le hace mucha gracia lo de mi nuevo netbook...)

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  6. Yo estoy en la página 42 y llevo unas cuantas preguntándome si no me he equivocado de libro. Pensaba también en cómo de grande tenía que ser el cuaderno de notas para hacer una novela así, con tantas y tantas citas.

    Aceptemos entonces. Una obra engolada, pretenciosa. Se le ve demasiado el cartón. Creo que la voy a dejar también, y eso que la compré ilusionado como un mono. Mala suerte.

    Pat, si mal no recuerdo no era un museo donde ponían el cuadro de los críos sino mejor, en Arco, y con precio: 15000.

    Lo encontré: http://www.20minutos.es/noticia/203261/0/arco/cuadro/pintura/

    Como con el cuadro, que por estar donde está expuesto la gente se niega a aceptar que es malo, pasa con el libro de Vila-Matas, que la crítica lo pone de obra maestra, o más.

    ¿Se recordará alguna manifestación artística de las que nos ha tocado vivir dentro de 200 años? ¿El tiempo las borrará por inútiles?

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  7. Si Cont, a ese me refería. Cuánto listo en pintura!!!

    Nau, patdaughter es mi "moco" de once meses sip (creo que deberías leer más... http://patatapost.blogspot.com/ jeje)

    Siento no haber coordinado los comentarios pero es que mi conexión es lenta y los iba haciendo seguidos.

    Salu2 a ambos

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  8. Patatica, es que tu blog, a ver, no sé..., ejem, tiene esa plantilla tan digamos, incómoda de ver... Sin acritud y desde el cariño, faltaría más. Pero vamos, me pasaré... salu2

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  9. tienes razón. A mí también me parece. El problema es que no sé cambiar el formato. Y eso que poco a poco voy modificando cosillas... si puedes echarme una mano de diseño :(

    gracias por la crítica majo

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  10. He hecho cambios Nau. Espero opinión profesional. Gracias (http://patatapost.blogspot.com/)

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  11. Así que aquí es donde se gestó el cambio del Tau Baskonia por Caja Laboral Baskonia jajajaja (si no entiendes este comentario, métete en los comentarios del último post de Patata).

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  12. ¡Coño, don Eduardo! Se mete usted con los grandes. Así me gusta.
    ¡Patapum!

    PS.1 El único meta que me resulta aceptable -en literatura, en historia, en filosofía y en la vida en general- es el que viene seguido de un saca.
    PS.2 En materia culinaria me parece que no concuerdo tanto. ¿Será, también éste, un desencuentro generacional?

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  13. ¿Has leído a Walser? Un buen amigo me lo recomendó hace un tiempo y todavía no me he decidido. Me sugirió empezar por “El paseo". Ela.

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  14. Sí lo he leído, Ela. A mi vera tengo sus 'Microgramas', 'El ayudante' y 'Jakob Von Gunten'. Muy recomendable, sobre todo éste último. Caviar literario.

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