Sobre 'El don de Vorace'

De Félix Francisco Casanova. Crítica publicada en Ojos de Papel.

Comentarios

  1. Leía El don de Vorace y, a medida que avanzaba en sus páginas, me parecía estar delante de ese grabado de Goya: El sueño de la razón produce monstruos. Se me venía también El jardín de las delicias, de El Bosco. En un cúmulo de oníricas imágenes envueltas en un lenguaje exquisito, en una prosa poética que te desarma, impactante, demoledor cuando recuerdas que su autor sólo tiene deicisiete años. Todo en la obra es inquietante, incluyendo ese constante desprecio por la vida, esa manera impávida de tratar la muerte. Es inivitable para el lector no tener presente la muerte del autor, y entonces la novela parece convertirse en un macabro juego psicológico entre lector-personaje-autor. A mí sinceramente me parece soberbia, muy lejos de un niño haciendo piruetas con las palabras, más bien creo que es la obra de una mente prodigiosa con un estilo innato pulido, impecable.
    Dicen (lo leía en un blog de uno de sus amigos de juventud y que ahora no doy con él), quienes lo conocieron que cuando estaba alegre era el joven alegre, con un humor inteligente, amante de la música, pero que de pronto entraba en momentos de abatimiento e infinita tristeza que nadie podía explicarse. Él mismo se definía en este poema:

    "Debes saber que a veces
    soy como un entierro interminable,
    siempre triste y azul
    subiendo y bajando
    por la misma calle.

    Pero otras veces soy un río de risa
    corriéndome por toda la ribera,
    haciendo el amor a la mar,
    una felicidad contagiosa
    (...)"

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  2. Buena crítica.

    Me queda una duda. ¿Si esta novela hubiera sido escrita por una persona de 50 con tripa y cochazo en la puerta, tertuliano, me fascinaría igual? Difícil.

    Aunque, sinceramente, creo que alguien de 50 no podría escribirla porque las imágenes surrealista y la osadía poética se esfuma rápido y no suele llegar más allá de la treintena.

    Me sobran la mayoría de esos cultismos, y la segunda parte de la obra me resulta más floja, que quizá sea por la saturación de la que hablas. Al principio nos deslumbra, luego queremos saber qué nos deslumbra y por qué, y buscamos el truco, y lo encontramos claro, porque siempre lo hay. Es inevitable.

    ¿Es una novela? Creo que no. Más bien resulta un poema novelado o una novela lírica o algo así. Eso me gusta.

    El libro es muy, muy recomendable, y produce una fascinación por él mismo bastante más sin el riesgo de caer en ese áurea que el escritor trágico posee y por la que podíamos vernos sepultados.

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  3. Querido Eduardo. No sé cómo la editorial Demipage ha dejado fuera un texto cortito pero muy revelador que el mismo Félix Francisco Casanova preparó para la primera edición de su autor, y que resulta bastante revelador. Bueno, como tampoco he visto esta nueva edición nacional (que por cierto han quedado en enviarme un ejemplar promocional), creo que ha sido ignorada porque veo que ningún crítico hace referencia a ella, cuando -al menos a mí- pero parece tan reveladora de sus intenciones.
    Antonio Jiménez Paz

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  4. Bueno, visto colgado mi alegato me doy cuenta que me he expresado mal. Esa nota de Félix Francisco Casanova aparece en la contraportada de la primera edición del Don de Vorace, y resulta sumamente reveladora. ¿Por qué no aparece en la contraportada de la Edición de Demipage, si la primera edición de la novela salió estando el autor vivo con la nota incluida de su autoría? Tú qué tienes el libro de esta nueva edición nacional, Eduardo, ¿aparece esa nota? Precisamente me ha extrañado que ni incluso tú hagas mención de ella... En todo caso, aquí en Tenerife se presenta la novela los últimos días de de este mes de marzo. Ya tendré ocasión de verificar el asunto.
    Antonio JP

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  5. Estimado Antonio, en el libro que tengo, la última edición a cargo de Demipage, sólo aparecen dos notas. Una biográfica por parte de la editorial, y un textito de Fernando Aramburu. Ná más.
    saludos

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  6. Pues te aseguro que es la nota más reveladora de toda la novela. Pienso ahora en tu crítica sobre la novela, y pienso que a ti te hubiera dado un juego tremendo. Imagínate: cierras la novela tras su último "capítulo" y te encuentras con esa nota en la contraportada que el autor escribió expresamente para la primera edición de su novela, casi un "the end" que aclara muchísimo, muchísimo. Casi diría yo (ya fantaseando) que bien podría ser el "capítulo-cierre", precisamente el que revela todas las intenciones del contenido del libro expuesto por su propiio autor. Pequeño, pero rotundo y esclarecedor. NO entiendo cómo se lo han comido... ¿Quizá para no "destrozar" el excesivo adjetivamiento con que han presentado al personaje? Como tengo todo metido en un cajón tremendo, a ver si lo consigo y te lo envío. Creo que te va a gustar.
    Antonio JP

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