Ck

18 de marzo de 2010. ¿Puede haber un día más anodino, en la historia mundial de los días anodinos, en el Día Mundial de los Días Anodinos, que éste? Pase usted de largo, día simplón. Esta mañana pensaba, mientras ayudaba a un amigo a cargar unas maletas, antes de pincharme con el cactus que le regaló su ex novia, en esos días de primavera, gloriosos, redondos, luminosos, sobre los que nadie escribe. Pasan, se acaban, y se hunden en la colección de cosas que nadie recuerda. Todos hemos vivido varios de esos, y apenas nos queda un leve recuerdo. Belleza y felicidades pasajeras de las que no hay notarios, pero que suceden, sí, existen, pasan y los vemos ya como algo milagroso y quizá un engaño de la razón. Les esperamos, pues.

Pensaba también, en por qué me está costando más que otras veces esta nueva serie del Macropost. Normalmente, me embarco en el blog-río cuando hay desorden mental, disociación fragmentaria, pero cosas que contar, que apetece sacar a pasear. Así pensé que me encontraba, cuando de pronto me encontré como con una maraña de vacío, un tope mental del que no extraía apenas nada, a lo sumo algo de ese agüilla pegajosa que tienen los cactus en su interior.

Me preocupé, como me pasa cada cierto tiempo, y pensé en que había llegado mi momento de Sansón pelado. Que algo o alguien me había secado por dentro y que ya no era el que fui que, pese a todo, creo que más o menos me gustaba (aunque no conviene gustarse demasiado y vivir en el inmovilismo identitario). Luego me despreocupé al recordar que estabamos en marzo, mes de las mudanzas estacionarias, y que yo mismo estaba embarcado en una mudanza, de tipo doméstico. (Y la mente, en esos trances, se agosta en su faceta digamos creativa, que es todo menos práctica en el mundo animal, porque hacer una mudanza tiene algo de cosa animal, primitiva, atávica, cromañónica.)

El cuerpo, con sus reglas casi matemáticas, sabe mucho más que nosotros. Es más listo que nosotros, aunque hoy le oí decir a Punset que el cerebro es más un apaño de andar por casa que la máquina más compleja y perfecta del universo.

No me gustan estos meses bisagra, estos meses mudanza, no me gusta septiembre, no me gusta marzo. Prefiero tener a mi cerebro apaño ya asentado, sobre una Pello mental más o menos fija, aunque sea en la estabilidad de la inestabilidad, que a veces es gozosamente estable y estimulante, otras un lastre que arrastramos ya desde hace demasiados años. Marzo, acaba ya, cabrón.

Comentarios

  1. JAJAJAJA... Hace un rato exclamaba yo: ¡Estoy hasta los cojones de este invierno cabrón!
    Jajajaaja Me sucede con septiembre, y con febrero, odio el mes de febrero, tan exclusivo, tan corto, tan diferente, tan en medio de nada, sin una puta fiesta, y cuando se le antoja te arrea un 29 y entonces te descoloca el calendario, el muy cabrón... Marzo es casi tan anodino, pero cuando regala las primeras tardes de primavera, los primeros rayos de sol que calientan, es como una cancioncilla que se tararea por lo bajini, se alegra el alma. Y ese último sábado de cambio de hora... No me diga que eso no merece tenerle en consideración (no tengo ganas de pensar si se adelanta o se atrasa, me hago unos líos que no hay manera de aclararme de una vez para otra), a partir de ese sábado más luz, más tarde, mas vida... No sé, además su nombre, marzo, es tan corto, tan preciso.

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  2. Acabas de agraviar a los meses marzo. La coordinadora de meses nacidos y muertos en marzo te va a poner de chupa de dómine. Ojito que te la cargas. Jajajaja.

    Las mudanzas son un coñazo mental. Un tener que acostumbrarse a los interruptores de las paredes y a los caprichosos ruidos de las puertas de los armarios. Tardamos un poco en hacerlas nuestras, en ese trance que parece que va a ser eterno.

    Yo hoy he salido a la calle con mi habitual despiste, con el abrigo cerrado hasta arriba y me ha sorprendido la buena temperatura que hacía, agradable, casi como de hamaca. ¿En qué panel Intergubernamental hay que firmar para que el mundo se mueva todo el año entre los 15 y 20 grados?

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  3. Joder, los idus de marzo!!!
    Se me habían pasado, con lo poéticos que son.

    Ahora que veo ck. Estos días he oído una novedad. Toda la vida de dios el equipo de fútbol de Moscú ha sido, y así se decía, el CSKA (ce-ese-ka). Pues bien, ahora se han empeñado en llamarlo "Cheska" de Moscú.

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  4. Yo me mantendré fiel a la primigenea dicción, vaya que sí. Ceéseká y no se hable más. Hombreeee

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  5. Si un momento del año que me gusta es el de cambio de hora. Hagamos un monumento a tan magno momento.

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