Ch

Hay un tío frente a mí, en Pepe Botella, que se mete, cada medio minuto, una porción de maíces duros en su voraz bocaza. Lleva ya dos (que yo sepa) cervezacas sin dar las dos de la tarde, y navega y navega por páginas que desconozco. El ruido que produce cada vez que presiona su mandíbula inferior y superior para desintegrar los maíces y demás frutos secos que engulle, me provoca grandes instintos asesinos y violentos, que trato de aplacar no sé muy bien cómo. Al menos, tiene cara de majete y es educado cuando pide las cañas. Le perdonaré, de momento, la vida. Le llaman por teléfono. Habla en catalán. ¿Será El último hombre que hablaba catalán? Catalán o manchego, hace mucho ruido. Hablando por teléfono y comiendo maíces, lo que le convierte, le guste o no, en otro español estridente, aparatoso, en las antípodas del gran Houdini.

Bueno.

Yo quería hablar de cantautores. De Moustaki y de Leonard Cohen. El cantautor es un músico que alcanza su identidad pasados los treinta. Hay pocos cantautores quinceañeros, y si los hay, son malos, impostados. Me diréis que Bob Dylan empezó a cantautorear con veintipocós y yo diré que bien, pero vamos. El cantautor medio suele salir del armario de la canción pasados los treinta. Sobre músicos y biografías, no dejen de leer La nota rota, de Francisco Javier Irazoki.

Esta mañana, tocando la guitarra en vez de atender mis obligaciones, pensé en Moustaki y en Leonard Cohen. En Moustaki, por haber sido periodista ante que músico, y en Cohen por haber sido novelista antes que músico. ¿Y si me hiciera cantautor? ¿Y si, en realidad, fuera un cantautor a punto de romper el cascarón y no me hubiera dado cuenta? El sábado me aferré a unos micrófonos extremeños que desembocaban en el SingStar y me dijeron que no lo hacía mal. Bueno, pasa la circunstancia de que si hay una cosa que no sé hacer en la vida, y alguna vez lo he intentado, es componer una canción. En mi faceta de cantautor me tendría que quedar sólo con lo de cant-, y eso haciéndolo tirando a malillamente.

No obstante, jugueteo con la idea de verme dentro de dos años, sin casi haberme dado cuenta, en la sección de discos de la FNAC y actuando en el Libertad 8. Y todo ello sin quererlo realmente, porque el mundo del cantautor, del músico, es vecino de la depresión más honda, del alcoholismo más desgarrador y de la soledad más ruinosa.

Un tipo sentado a mi derecha dice que en octubre llega el apocalipsis y que el mundo se va a acabar.

Comentarios

  1. jajajajajajaja

    el de las maices podría ser yo jajajajaja

    Cuando estuvimos unos amigos en liverpool grabamos a unos chicos en una tienda tocando de manera brillante. Tendrían unos 12 años y pasaban el día de tienda en tienda de música tocando como que probaban los instrumentos.
    Seguro que alguno de ellos será famoso algún día. Y si no, feliz fijo.

    Dile a tu colega que el mundo se acaba en el 2012 jajajajaja

    saludics

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  2. "...desde que se fue Violeta
    enlutando la poesía,
    se ensañan con los poetas
    las faltas de ortografía".
    Siempre quise ser cantante (porque como cantautora también me quedaría en el cant-, aunque todo es cuestión de ponerse), joer, creo que ya cantaba antes de andar. Me mandaba mi madre a comprar cuando mi altura aún no llegaba al mostrador de aquellas tiendas con olor a bacalao, jabón de lagarto y papel de estraza, y se asomaba la tendera para darme el encargo, y me decía: cuatro pesetas y una canción de Emilio José. Y yo como Joselito, cantando el Marinero cantor jajajaaja... ¡Ay, tiempos aquellos!
    En fin, no tiene más que echarse la guitarra al hombro, una funda cochambrosa, cuanto más mejor, en donde el transeunte deje caer sus centimillos, y hacer suyo un rinconcito en alguna calle. ¡Recupere el romantiscimo perdido! Porque creo que la cuenta corriente de Sabina está muy lejos de esa honda depresión, del alcohilismo más desgarrador (más bien en él es vicio y placer, como el tabaco, aunque el siguiente infarto lo deje en el sitio) y de la soledad más ruinosa. Creo que tal esencia se ha perdido.

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  3. Hombre, la tocha judía de cantautor ya la tienes, ja, ja, ja! Ahora sólo falta ganar en graves y preparar el primer bolo.

    PD: si al de los maíces lo pillo en el cine me lo cargo sin miramientos

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  4. Por cierto, eso de "Tu solicitud será visible tras la aprobación" es muy poco 2.0. Le aconsejo la apertura de barreras, la transparencia, el intercambio de opiniones sin censura.

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  5. Mi primera canción será Mi solicitud, un homenaje sui generis a Ma solitude, de Moustaki. Versará sobre los préstamos a los jóvenes empresarios de la comunidad de Madrid.

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  6. Si quieres dedicarle un homenaje a Madrid, recuerda a Paolo:

    Genova, dicevo, è un'idea come un'altra...

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