Ca

Pensaba descansar de blog unos cuantos días, semanas, incluso. Un descanso terapeútico, necesario, merecido. Pero aquí estoy. Tengo una hora libre en Pamplona, ya he tomado un café (sin cafeína), me he leído un periódico local que ha sido como leer nada, así que he caído, he recaído. ¿Qué hacer, si no? Y no sé, amigos, si lo del blog es vicio o virtud, si hago bien, o hago mal. Oh, qué difícil, a veces, distinguir entre el bien y el mal. ¿Vicio o virtud?

¿El vicio de la virtud?

Ayer noche, antes de caer dormido, pensé en algo parecido. En una entrevista que me dio bastante pereza hacer, porque el libro de la autora, policíaco y con tintes sociales, parecía haber escrito por el mismísimo Matías Gali. Me daba perezuela, pero recordé, para animarme, que de todo se saca siempre algo. Y la autora me habló del vicio de la virtud, de las pobres gentes de ese país pobre que se negaban a que les tocaron los huevos y que si vivían en la calle era porque la calle era su casa y que les dejaran en paz y que ni programas asistenciales ni mandagas en adobo. Tenían el vicio de la virtud, según ella. (Concepto quizá discutible, porque lo del clochardismo por sistema, no sé, virtuoso virtuoso no me parece, pero güeno.)

Pensé, antes de caer dormido, en la posibilidad de un tipo enganchado, yonki total, de la virtud, de los nobles ideales, del altruismo en grado sumo. Alguien como el tipo del que se habla en El mal de Portnoy de Roth, pero sin la parte oscura, depravada, viciosilla, perversa. Un tipo de una candidez tal que no fuera de este mundo, y que no pudiera vivir en este mundo, pues le engañarían más que un chino, intentarían anularlo con toda clase de malas artes, pues ese tipo de personas ejemplares generan suspicacias mil.

Alguien más parecido a un perro, noble, bienpensado, dispuesto a darlo todo por el amo, que a un ser humano. No, algo más extremo. Un tipo enganchando a hacer el bien, a ayudar a los demás, a suministrarse vía oral buenas acciones, gestas humildes y pequeñas, destinadas a cosas nítidamente buenas, si es que las hay, a todas horas, todos los días del año.

Creo que ese tipo, sin alguna vez existió, se extinguió silenciosamente. La naturaleza le dio el certificado de inutilidad total y se lo tragó.

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Vaya divagación más macanuda. Bienvenidos, oh, pacientes lectores, una vez más, al Macropost.

Comentarios

  1. Puestos a imaginar al tal virtuoso, imaginemos ese mundo perfecto

    (A ver si ha salido bien la puesta en práctica del enlace)
    Pero sinceramente, el ser humano resulta más atractivo cuando de vez en cuando muestra sus debilidades. Esa es su mayor virtud, su imperfección o su vulnerabilidad.

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  2. Me ha gustado la referencia a Roth. ¿Qué tal por Pamplona?

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  3. Me acaban de llamar esnob por citar a Roth y no al Quijote, jaja. Por Pamplona bien, viajes fugaces y a priori anodinas que en el fondo dejan un poso profundo. saludos

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  4. La puesta en práctica de la teoría ha salido bien, ha fallado el enlace que no era otro que la canción de Lennon, "Imagine".
    Una gran virtud ésa, la de citar a quien uno considere oportuno (sin menosprecio de nuestra obra universal, claro está). Otro gallo nos cantaría si dejásemos de llevar siempre por delante a Rafael Amargo (asociación de ideas al hilo de la prensa de hoy).

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  5. No tienes palabra Náugrafo. No sabes decir que no... jeje

    Bienvenido de nuevo!!!!

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  6. Poco importa si es vicio o virtud o una mezcla de ambas. Egoístamente preferimos que sigas un poco blogalcoholic.

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