Hable usted de la crisis

Hay quienes, con la crisis, se han hecho de oro. Ahí tenemos al amigo Leopoldo Abadía que, con su La hora de los sensatos, vuelve a los números unos de libros de no ficción más vendidos, tras La crisis ninja. También al Banco Santander parece irle muy bien, con la crisis. Luego está el resto, los damnificados, y los que siguen con su vida, más o menos inalterada. Pero todos, en algún momento dado, hablaron, hablan o hablarán de la crisis.

Llevamos cosa de dos años en que, en un momento dado, sin que nadie lo remedie, el tema crisis aflora. No es que me moleste, es un lugar común, en el mejor sentido de la palabra, una pista búlgara, una tabla de salvación conversacional que, oye, ahí está. ¿De qué hablaremos cuando acabe la crisis? ¿De qué hablarían los medios de comunicación vascos si no hubiera política, ni terrorismo, como parodiaban los de Vaya semanita? No es que me incomode, ya digo, pero noto que no es mi mejor skill, me veo algo fuera de lugar cuando aparece el tema. Sólo sé que no sé nada, o muy poco, sólo sé que es muy fácil opinar, sólo sé que, en el fondo, nadie sabe nada. Quizá el Financial Times.

Así como todos somos entrenadores de fútbol y escritores, que decía Container, y en cada barra de bar se acoda ahora un neo Alan Greenspan. Sí, amigos, los hay vehementes y capaces de pontificar tras el mostrador con moluscos varios como si estuvieran en un desayuno del foro Siglo XXI. A mí, ya digo, me falta esa picaresca española o algo, y no me atrevo a diagnosticar con tal convencimiento la solución a nuestros males. (Morcilla: aquí todos nos quejamos y hasta somos muy de izquierdas; luego se propone algo, quizá impopular, quizá áspero, como lo de la jubilación a los 67 años y ZP es un hijodeputa y que se jubile su puta madre [aprox.] y así miles de grupos en FB auspiciados no precisamente por liberales.)

A este tío no le preocupa la crisis.

Decía, y este post pretendía ser gracioso, que ha llegado la hora, y el PPC está poniéndose manos a la obra, de gestionar y desarrollar las capacidades orales al respecto, porque no se puede ser tibio, relativista ni cosas peores en ese sentido. Si no sabes hablar de la crisis, ¡APRENDE! ¿Cómo? Gracias al Curso Acelerado de Técnicas de Discusión de Barra Macroeconómicas. Pongamos diez sesiones impartidas por diversos charlatantes de los media, algún gurú de provincias y los más destacados filósofos de barra de la piel de toro. Imaginaos: la posibilidad de triunfar en bodas, cócteles, comidas de trabajo, cenas de empresa, desayunos informales, conversaciones de ascensor. No se puede, amigos, transitar por la vida, por esta vida en crisis, sin un dominio básico de la conversación crisística. Es hora de ponerse las pilas, ¡ea!

El PPC, sección formación, estudia estructurar estas sesiones en estos apartados:

-¿Quién tuvo la culpa de todo?
-Soluciones
-Comparativa España resto de Europa (España/Argentina, España/Grecia)
-Zapatero
-El equipo de Zapatero
-Zapatero y Europa
-Medidas (ese gran tema)
-El paro
-Seguridad Social
-Reforma laboral
-Rajoy
-Déficit
-Modelo productivo
-Fiscalidad
-Sistema financiero
-Economía sumergida
-Restaurantes a tope ¿cómo es posible?
-12 millones de euros por la web de España en la UE

Algo así.

Fin del soliloquio.

Comentarios

  1. Creo que va en la mentalidad española esto de la queja congénita. Y, para ser sinceros, me gusta.
    Aquí todo se cuestiona, todo se discute, todos opinamos y todos sabemos hacer las cosas. Todos...menos el gobierno.

    Vaya madrugón se ha pegado usté!
    ¿Se ha caído de la cama?

    *

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  2. Caerme de la cama, por cuestiones estructurales, es complicado en mi caso. Asuntos inmobiliarios me requieren.

    Me ha hecho gracia su frase, en la que usted misma refuerza su argumento.

    Aquí todo se cuestiona, todo se discute, todos opinamos y todos sabemos hacer las cosas. Todos... menos el gobierno.

    Ese "menos el gobierno", opinión, cierra su idea perfectamente.

    A mí eso de quejarse tanto, no sé, o no me gusta o no me sale. O las dos cosas.

    Buenas días tenga usted.

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  3. Usted se acuerda, tal vez no porque es muy jovencito, de aquel anuncio de Busque, compare y si encuentra algo mejor, ¡cómprelo!
    No es cuentión de quejarse, es desesperación: buscamos y no encontramos, las comparaciones conducen a la conclusión de ese refrán (localismo) que dice Si dejas Membrilla por Manzanares buena gana tienes de andar lugares.
    Estimado náugrafo, es fácil criticar, igual de fácil que adoptar la actitud del avestruz: meter la cabeza bajo tierra a ver si pasa el chaparrón. Pero qué más nos gustaría a todos los españoles que seguir hablando de trapos, del tiempo, de la Pantoja y de lo "guenorra" que está Pilar Rubio, en vez de la crisis económica que parece no tener fondo, y de que el resto de Europa empiece a considerarnos un lastre. Mire, a mí esas cosas me revuelven el estómago, mucho más que el que Leopoldo Abadía se forre a consta de la crisis (para que se forre un especulador de suelo inculto que luego se lo gasta en putas caras y noches de hotel, que lo haga un señor que al menos ha sacrificado tiempo y esfuerzo). El banco de Santander también se forra, a dios gracias, porque si empiezan a caer los bancos y las cajas con el efecto dominó que parecía en un principio nos vemos como en Argentina (perdón, salió solo, no lo he podido evitar).
    Dígame, señor Laporte, ¿cuántas huelgas cree que llevaría ya un gobierno de derechas en la insostenible situación que nos aborda? Y aquí nos tiene, calladitos como putas, sí, dándole a la sin hueso en la barra del bar, en donde las palabras se las lleva el viento y las quejas se quedan resonando su eco en el interior de una taza del café vacía.
    ¿A cuántos sectores (construcción, de la industria del automóvil, sector agrícola y ganadero ¡hundidos en la miseria!) ha visto usted movilizándose en la calle? Pues eso, ¡viva la patronal!, con un par de cojones.
    Pero si nunca hubo más silencio, si es un inquietante mutisto sepulcral.
    Pero vamos, si hay que decir que España va bien, pues España va bien y aquí no se hable más si no es de los ligues de Paquirrín que posan en pelota picada en Interviu y poco más. Y si hay que hablar del gobierno, lo tendremos que hacer de lo bien o mal que viste la ministra de cultura y con eso solucionamos que no sólo somos un lastre para Europa, sino que nuestros jóvenes estudiantes son los segundos en nivel cultural empezando por la punta de atrás.
    En fin, parece ser que mejor callar.

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  4. Este post es muy Lechichífero, incluso en los pies de foto. ¡Cómo me gustan los cursos prácticos en post!

    Fíjese, yo no tengo ni idea de la crisis. Creí haberla entendido tras ver un par de entrevistas a Leopoldo Abadía, pero luego alguien me pidió que le reprodujera la explicación, y no supe. Aunque ahora que lo pienso, ¿cuando uno entiende algo tiene, por narices, que saber hablar de ello?

    La pura verdad es que no entiendo la crisis ni hablada ni pensada, pero estoy cagada del miedo. En Inglaterra están a punto dequebrar varias universidades, ahora mismo no me darían trabajo ni de reponedora del Carrefour a pesar de mis tres carreras y mis cuatro másteres de ingeniería aereoespacial. Y supongo que al resto le pasa igual: este tiempo propicia que todos dejemos aflorar el taxista que llevamos dentro. Y sí, puede que sea un hablar sin saber, pero no creo que sea un hablar por hablar. Porque miedo hay, y con toda la razón.

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  5. Crisis: Hoy me he dado una vuelta por unas etetés y me han dicho o que ya no aceptan más solicitudes, por saturación de demandantes de empleo, o que sólo puedo entregar mi carta a los reyes magos de 9 a 11, como te hacen en los bancos cuando vas a pagar un recibo para que te aburras y dejes de dar el coñazo. Llevo once meses en paro, y cada vez estoy menos preparado. Mal asunto.

    Crisis: El gobierno ayer en pleno echo la culpa del asunto a una especie de conspiración interplanetaria que quiere derrocar al mesías Zeta, que no asZeta, supongo... o sí, que ahora reza mucho. Mal asunto ese de la manía persecutoria, y si encima el enemigo ya no es la derecha doméstica, eterno chivo, porque se les queda corta para su argumentario, la corrala está mucho peor de lo que nos pensamos.

    Crisis: Se ha disparado la venta de tabaco de liar.

    Crisis: suben los impuestos ergo bajan los sueldos y pensiones.

    Crisis: En las gasolineras hay más transacciones que hace un par de años pero la venta de litro ha caído. Conclusión, la gente ha empezado a echar de cinco en cinco euros.

    Crisis: Me han cobrado en una cafetería de barrio por un mal café 1,25€. No vuelvo, un cliente menos, por lo que la semana que viene lo subirán a 1,30€ y así hasta que intenten vender uno sólo a 100 euracos.

    Otro rato seguimos.


    (Ya he terminado con el libro de Casanova. Estoy esperando tu reseña, que lo sepas, que yo esas cosas las dejo para profesionales. Sólo una cosa, a veces se le va la mano con los sinónimos, que de entre unas cuantas palabras siempre elige la más rimbombante, pero por lo general muy buena. Otra, ¿el prólogo de Aramburu por qué cuenta la novela entera que nos disponemos a leer?

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  6. Contenedor, más que rimbombante, rimbaudbante, jajaj. Estoy a punto de terminarlo, quiero hacer reseña "de las serias" y aún lo tengo que proponer, ya te diré.

    Patio: claro que me acuerdo, Manuel Camps, creo que se llamaba (la empresa, al menos era Camps). Imitábamos su gesto a menudo, con los dedicos rígidos del Busque, compare....
    Y, bueno, no me interprete usted por peteneras. Sólo digo que el arte de hablar de la crisis es, eso, un arte, y que hay que empezar a desarrollarlo y a cultivarlo, porque la cosa parece que va para largo.

    Una academia de espiches convincentes sobre la crisis; no se me queje, le propongo un negocio pa' forralse y aún no está contenta, ¡oiga!

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  7. No es queja, hombre, pero no sé cómo decirle que yo, a pesar de la crisis, vivo contenta, no es por despreciar su negocio pa'forrarme, pero haga uso de esa manida frase que dice: No es más rico quien más tiene sino quien menos necesita.

    Impresionante Casanova, ¿verdad?, lo que no me ha gustado del libro es una cosa ajena al libro: ¿Qué coño pinta esa foto del chaval, con esa mirada que parece un desafio, y, encima, como tarjeta postal para enviar a los amigos? Dentera me entró cuando la vi, joer, si es de la editorial la brillante idea, se la podía ahorrar.
    Espero su crítica profesional y cuidada (la mía ha sido el primer pálpito tras terminar, y sólo como humilde lectora).

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  8. Ahhh, le envio una foto de uno que sí parece estar en crisis, la tomé en Cádiz (joer, que por leer a contenair se me ha ido el santo al cielo).

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  9. Hoy he escuchado en la radio que los españoles hemos aumentado el tiempo dedicado a la lectura... ¿el motivo? La crisis.

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