¿Biblioteca machista?

He dado una vuelta visual por mi pequeña biblioteca y he llegado a una inquietante conclusión: apenas hay mujeres. Entre todos esos Houellebecq, Auster, Walser, Fdez. Mallo, Sánchez-Ostiz, Vila-Matas, Roth, Olmos, Cabrera Infante, Le Clézio, Cercas, Trapiello y compañía, apenas se cuela el nombre de una autora. Si hubiera un inspector de paridad en términos de bibliotecas particulares me pondría una sanción, fijo.

Puedo contar con los dedos de una mano los libros escritos por señoras que descansan en mi biblioteca, y me temo que algunos de ellos se leyeron por cuestiones de tipo laboral. Menchu Gutiérrez, Detrás de la boca, para una entrevista y En tierras bajas, de la Nobel Müller, para una crítica. Otros, más triste es aún, me los regalaron, como los diarios de Katherine Mansfield (cuya placa descubrí, curiosamente, este verano en el pueblo de mi abuelo, junto a Fontainebleau) y de Virginia Woolf, Momentos de vida, que aún no he tenido ocasión de leer. Ah, y La mujer calva, de Cristina Cerrada, premio Lengua de Trapo, que abandoné a la mitad.


Sólo uno, La loca de la casa, de Rosa Montero, fue comprado y leído y disfrutado y todo eso. Se puede decir, pues, que Rosa Montero es la excepción de género en mi machista biblioteca. Todo esto me deja un raro sabor de boca, ¿hay una discriminación más o menos voluntaria en mis hábitos lectores? ¿Es todo una gran casualidad estadística y, dentro de unos años, se equilibrará la cosa? ¿Arrastramos, en general, la inercia de ir hacia autores varones casi como por defecto? ¿Nos estamos perdiendo, al menos yo, la mitad del universo literario por esa tendencia androliteraria? ¿Qué coño pasa?
En cualquier caso, y sin ánimo de sacar ninguna conclusión, el hecho es que mi biblioteca presenta ese desolador panorama como de sociedad gastronómica tradicional, y me ha hecho reflexionar.

Comentarios

  1. Pues nunca me lo había planteado, pero ahora que lo pienso y recapitulo con un esfuerzo de emoria visual, creo que la balanza sale más o menos equilibrada, grosso modo, aunque tal vez se incline un pelín hacia ellos. Féminas: Ángeles Caso, Martín Gaite, Espido freire, Maruja Torres, Rosa Montero, Tracy Chavalier, Lisa See, Muriel Barbery y Marguerite Duras (alguna queda en el tintero). Ellos: Moix (su obra completa), Zafón, Muñoz Molina, Gala, Unamuno, Baricco, Millás, algunos a salto de mata aquí y allá (joer, lo último adquirido: Casanova, se pone usted tan cansino... pero me lo sugirió un artículo por ahí que hablaba de El túnel de Sabato y su parodia en La voz de Vorace. Al tiempo encargué sus poemas).
    De lo que sí soy consciente es que soy una completa ignorante en literatura extranjera (digo, y española) y que desconozco a la mayoría de los escritores actuales y el movimiento literario al que pertenecen, si es que se les bautiza hoy por hoy con algún nombre, ya sean nacionales o internacionales.
    De todas formas creo que la "misoginealiteratura" no es intencionada, posiblemente ellos venden, se promocionan o escriben más que ellas, por tanto están más al alcance.

    ResponderEliminar
  2. ¿La voz de Vorace? ¡Cómo no me corrige usted esto! Qué es una "G" comparado con esto... Pero hombre, una semana erre que erre con Félix Francisco Casanova y caigo en la tropeza de equivocar el título de su única novela. Joder, EL DON DE VORACE (Félix Francisco Casanova, 1974).
    "Su protagonista, Bernardo Vorace, constata, tras varios intentos frustrados de suicidio, que es un hombre inmortal. El descubrimiento lo lleva a cabo en la primera página de la novela, tras despertarse con un agujero de bala en la sien. El resto del relato consiste en la deriva criminal de un hombre a quien la imposibilidad de morir ha despojado de principios morales. Desea anularse a cualquier precio, sin que fructifique ninguna de sus tentativas. Interviene en ficciones soñadas, se proyecta en un poeta depravado de otro siglo, se tira por un balcón o trata de suprimirse en la conciencia de sus conocidos, para lo cual los invita a una fista de disfraces en donde, por descontado, se viste y actua de diablo". Prólogo del libro.
    Era de justicia rectificar la equivocación.

    ResponderEliminar
  3. Muerto en 1976, 14 de enero exactamente. Me alegro de que mis sugerencias literarias se materialicen, qué bueno.

    ResponderEliminar
  4. Me pasa lo mismo, y ni me había dado cuenta hasta que me lo hizo ver mi novia un día que andaba buscando lectura entre mis libros. Joder, pues tenía razón. No sé qué significa pero algo tiene que significar. ¿Inconscientemente nos acercamos a lo masculino porque creemos que tiene un punto de vista similar al nuestro?

    El libro del tal Casanova tiene una pinta cojonuda por las pocas líneas leídas por aquí, a ver si lo encuentro. ¿Doña Patio, dónde lo ha pillado?

    ResponderEliminar
  5. No se fustigue Naúgrafo, hasta hace cuatro días no las dejaban ni sacarse una cartilla en el banco ellas solas. Lo de Rosa Montero ... si es para entretenerse podría leer a Nothombe.
    ¿ Que me dice de Mary Shelley ? ¿ Pizarnick , A. Munro , Zambrano , Brontë, Ajmatova? Y las que me olvido. Canetti explicaba que si no llega a ser por Veza , su compañera, él no habría escrito ni crucigramas.
    Es como reprocharse no haber leído libros de africanos o afroamericanos o hindúes ?
    ¿ Quién controla el mercado y la opinión ? ¿ Quién dirige los gustos ? Me duele , problema mío lo sé , que pierda el tiempo leyendo a Rosa Montero , no le llega a A. Christie ni a la suela de la chancleta.

    ResponderEliminar
  6. Este post demuestra que no ha leído usted tanto como quiere hacernos creer.

    ResponderEliminar
  7. Olvidé incluir 'Correr con los toros', de Valerie Hemingway. Una biografía sobre su relación con los Hem que me enganchó de principio a fin.

    ResponderEliminar
  8. Bueno, mi biblioteca puede que esté también un poco escorada hacia el lado masculino, pero no demasiado, no demasiado... me he sorprendido y todo. Mi favorita: "Memorias de Adriano" de Marguerite Yourcenar. La que mejor recuerdo: "Diábulus in música" de Espido Freire. De algunas hasta he escrito: "Tiempo de cerezas" de Montserrat Roig. La última incorporación: "Deseo de ser punk" de Belén Gopegui. C'est pas mal.

    ResponderEliminar
  9. Pas mal, vraiment. Me gustó, en su día (julio del 97), 'Donde el corazón te lleve', de Susanna Tamaro.
    Ah, y un libro que me flipó es EL GRAN CUADERNO, de Agota Kristof.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares