Gran Vía y café en la barra

Leí en El Viajero un reportaje sobre la Gran Vía, Madrid, que cumple cien años. Se construyó para despejar la zona centro, abigarrada, para darle un aire americano, moderno, espacioso, para sanear esa trasera de Sol, demasiado hampuna, para comunicar las calles principales, Alcalá, San Bernardo, Princesa.

Muy interesante su lectura, aquí tienen el enlace. Pero no vamos a hablar sobra la Gran Vía, no hoy.

Me llamó la atención una cita que se dice en el repor y que es esta:

"Aquí se puso de moda ir a ver escaparates y tomar el café de pie en la barra".

Creo que en esa frase, en ese momento, en esa tradición, está el ingreso de España en la modernidad. En el digamos, presente. Lo anterior, los cafés de la Montaña, del Teide, de Fornos, la Cripta del café Pombo, es el pasado. La Gran Vía se diseñó como algo moderno, con esos cines al estilo Los Ángeles, estilo Metrópolis, estilo "racionalista" dice el reportaje. Mmm, yo no diría exactamente eso, qué estilo es ese... ¿Gotham City? La Gran Vía es Gotham City, siempre me lo ha parecido. La Gran Vía es New York, escribió Guerra Garrido. Pues también.

Son esas pequeñas transiciones, del café con leche y jarrita de agua, camareros con americana blanca y cafetera metálica, bandas musicales de cuando en cuando (en Pamplona el Baserri, el Bearin, el Euskalduna, en la posguerra) a la consumición en la barra y café rápido y ardiendo en garganta. Se forran entonces los productores de banquetas, esas banquetas con el asiento con un tachuelón clavao, metálicas como las barras, como de un metal barato y aguantatodo.

Bares que poco a poco fueron echando a su parroquia habitual, la que me comenta Ivlivs que poblaba los bares de las ciudades de provincias del franquismo: viejazos jugando al mus, con su coñac, brandy o vinacho, militronchos de permiso, un viajante de lanas, un funcionario, gente así. Siempre hombres y mucho humo, humazo, sí, jaja, humo azul (autocoña).

Pequeñas ruedas de maleta*, en fin, que hacen avanzar la historia.

*Guiño a Holzer



Segundo tramo de Gran Via, en construcción, en 1927. Foto tomada de aquí.

Comentarios

  1. Yo tengo tres Gran Vías (supongo que como muchos, o casi todos). Una desde la plaza de España hasta callao, la siguiente de Callao a la red de San Luis (mira que es curioso este nombre por el que pregunté unas cuantas veces cuando vivía en Madrid y me respondían siempre con encogimientos de hombros), y la última desde la dichosa red al cruce con Alcalá, que aunque ya no es Gran Vía yo a veces la he incluido, hasta Cibeles... o si me apuras hasta la Puerta de Alcalá.

    Qué grande Antonio López... y qué bien que ya no se llame avenida de Unión Soviética ni Avenida de José Antonio, nombre que perduró hasta 1981.

    Gran calle, sí señor... y la casa del libro que en ella hay uno de mis sitios favoritos de Madrid.

    Y en cuanto a lo de los cafés, hasta los 27 años no podía tomarme nada en la barra si iba solo. Hoy, si no voy acompañado, casi nunca me siento en una mesa a tomarme un café. Le he cogido gusto a las barras, la verdad.

    ResponderEliminar
  2. Tienes razón en lo de los tres tramos, Container. En su día tuvieron sus respectivos nombres. Pi y Margall, Eduardo Dato y otro que no recuerdo, creo. Me flipa también esa calle (que no avenida, el cartel dice calle Gran Vía) y me gusta vivir a dos pasos, y pasar por sus sórdidas traseras, con los culos de los teatros al aire y todo eso.

    Quizá la parte que más me guste sea la central, o la de cerca de Callao, viniendo de pza España, con los carteles de cine del Palacio de la Prensa, ese es un rincón bien chulo.

    Me echa pa'trás todo ese franquiciámen despersonalizado y vulgarón, esas Bershkas de música a todo volumen y demás. Coincido contigo con de lo de la Casa del Libro (y Hugo Chávez), jaja y, bueno, hay tema para rato.

    En lo que me fijo cada vez más es en las terracillas, en las alturas y en las estatuas que hay por esos cielos. Decorado urbano en toda regla. Detrás, debajo, latente, el arrealismo.

    ResponderEliminar
  3. Coincido también en lo de las barras. La barra es poder, control, distensión.

    ResponderEliminar
  4. Totalmente de acuerdo con los tramos. Yo me quedo con la parte entre Callao y Fuencarral. Aunque sí, escaparates aburren. Me gustan más los vericuetos de las 'traseras'.

    ResponderEliminar
  5. Una de las mayores operaciones urbanísticas de la historia de Madrid. Cambió por completo el centro de la ciudad.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario en la entrada

Entradas populares