El primer post

He parido esta entrada mientras dormía, en esas rumias que nos damos cuenta que rumiamos cuando nos despertamos de pronto, a las 3.58am, como extrañamente lúcidos y despejados. Qué bueno dormir en ciertas camas, como esta de Urbiola, chez Molusco&Ivlivs, en el silencio del campo estellés, sin estrés alguno, ansiedad cero, vuelta casi a la infancia. Hay ciertos retiros campestres que deberían ser obligación estatal, cosa de la Seguridad Social. La gripe actual, nuestra tendencia a la gripe, sea A, o Z, es consecuencia de esta falta de retiro. El cuerpo, sabio a su manera, decide cuándo parar la maquinaria y te regala una providencial gripe que hace parar un poco todo. Por supuesto, esta idea es perfectamente inventada y carece de todo rigor científico y de cualquier otro.

"La gripe es la casa de campo de los pobres", dijo Ramón Gómez de la Serna.

No lo dijo. Me lo he inventado, uh, qué gracioso. Yo quería escribir de esas rumias amables de desvelos nocturnos. También, siento ser pesado, de 2010, y la nueva década que empieza (sé que empieza en 2011, pero para mí ha empezado ya, me atengo al cambio de dígito y punto).
He pensado, dormido, que la década que hemos dejado atrás, la de dosmil, tuvo algo, en mí, de ominosa. La Década Ominosa, 1823-1833, vuelta al absolutismo tras el trienio liberal, léase en Wikipedia.

No digo que toda ella, la mía, fuera ominosa (1. adj. Azaroso, de mal agüero, abominable, vitando), pero sí algo. El 2000 fue un annus horribilis en toda regla, luego vinieron ajustes sentimentales serios, por no hablar reajustes vitales, existenciales, vocacionales, sociales, geográficos, domésticos de todo tipo. Lo único que permaneció inalterable, fijo, fiel y permamente en estos diez años fue mi guitarra Admira Artista, que recibí un día 6 de enero, Reyes, de 2000. El resto fue un hacer y deshacer constante. O más bien un deshacer y hacer.

Unos aires de extraño optimismo, pues, me visitan. De entrada, ya he tenido quizá el mejor día de Año Nuevo que recuerde. Me levanté aún con luz suficiente para sentir que hay día, y vi esa "luz amarilla" que decía Ángel María Pascual, por la ventana de Sarasate. Paseé por Pamplona como sólo un tipo ya maduro puede hacer, escuchando a Ruper Ordorika y los Fleet Foxes, puesto hasta las cejas de dulce hiperestesia, y me acerqué hasta la casa en que se alojó Hemingway en su última visita a Pamplona, en el 7 de la calle San Fermín, que es cosa como de milagrería (calle San Fermin, 7, 7 de julio...). Hice fotos a un atardecer fogoso, vi una gran inscripción en la iglesia de San Fco. Javier que decía ID POR TODO EL MUNDO, husmeé por las murallas de la Ciudadela, ejemplo de construcción defensiva exportada de Amberes, por orden de Felipe II y pasé por esa ¿calle? que sólo podría definir como arrealista que es la que surge entre Baluarte y el Cuartel General del Ejército, de las que también hice unas interesantes fotos. Me acordé allí del tipo que se fotografía en los Encuentros 72 con aquel cartel de "Yo estoy señalizando una ciudad".

Rechacé una cita social y desaparecí en el coche de Molusco. Cenamos en un chino de Estella, que es una forma que también definiré de arrealista de terminar el día de Año Nuevo y, ya en la cama, como digo, pensé que esta década implica haber dejado otra atrás, algo ominosa, y me sentí muy bien por ello.

La próxima, además, será la de los felices años veinte, jéje.

Comentarios

  1. Pos yo no estoy de acuerdo con lo de la gripe. Pero casi me lo creo de lo bien que lo dices. Te voy a montar un pollo blogueril, verás: te voy a hacer una entrada que se llame "La gripe no es así" y te voy a rebatir con argumentos científicos todo lo que acabas de decir. Me parece increíble ese desprecio por la verdad. Cómo puedes hablar así de la gripe, sin conocimiento de causa. Eres una vergüenza para este país. Dice muy poco de tu formación y demuestras ser un superficial que no se entera de nada.

    Jajajaja. En fin, feliz año, E.

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  2. De niente, Agus.

    Wesley, solo puedo decir una cosa: jajajjajaj.

    Feliz año para ti también. (Y cuidado con la dieta del pollo, que sube las visitas pero también altera el pulso anímico..)

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  3. Está bien pensado eso, sí, inclúyalo en el programa del PPC, lo de los retiros campestres como prescripción facultativa subvenvionados por la Seguridad Social.
    Y con respecto a la gripe, lleva usted razón, se lo digo yo, mi próxima sesión clínica se basará en su teoría con la que yo estoy totalmente de acuerdo: la gripe no es otra cosa que la imperiosa necesidad de descanso, de buenos alimentos, paz, sosiego, de bucólicos paisajes a través de una ventana durante una semana febril en cama, con delirios y alternancia de tirotonas y sudores, de mimitos, zumitos de naranja y dosis de paracetamol, y tras eso, el sentimiento de purificación o renovación.
    Y le aseguro que sin haber leído su post, ya había comentado el post de La cuanta atrás en facebook y definía el primer día del año como arreal, que diría usted, he dicho yo, jajajaja, 2010 Año del arrealismo.

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  4. Jjaaj, me alegro de que el concepto va cuajando.

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  5. Me alegra que comiences con tan buen humor. Esas sentencias seudocientíficas que decides me encantan y tienen el mismo valor que las miles que nos tragamos a diario ¿no? Creo que era en "Marius y Janet" que Janet ante la sugerencia de alguien de que se quedara en casa por enfermedad, le replicaba que "los pobres no podían permitirse caer enfermos". Ahora, con los despidos descontrolados es que ni el más pánfilo se va a quedar en casa.
    No sé, se me ha ido, algo que te quería decir cuando he empezado,...
    ¡Ah, si! Era lo de los brindis de fin de año. ¿No te has fijado que el brindis que nos une a ricos y pobres es el de la "salud"?
    ¡Me repateó ver a la plantilla del Madrid mirando uno por uno a cámara y deseándome "salud"!
    Salud la que tú tienes, jodido. El caso es que este año no le dejé a mi tío quedarse con la recurrente salud, que hará lo que nuestros genes y voluntad quieran, y seguí con el dinero (mucho) y amor (el de ahora u otro o varios).

    Cuidate, que idees un superventas, y que te enamores como un veinteañero.

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  6. Gracias Maria! Tomo nota de los últimos deseos que me mandas, jajaj!

    Un beso

    *te he puesto en mi selecto blogroll, yeah

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  7. Eduardo, yo también pasé al mediodía de año nuevo por la calle San Fermín y me fijé en el número "7" del último Hemingway.
    Ni que tuviese una placa en la puerta, las casualidades a veces asustan!

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