30.11.09

El forastero

Este fin de semana lo pasé, con dos buenos amigos, en un pueblo de Badajoz, Monterrubio de la Serena. Por la noche, acudimos al bar Oliver, uno de los dos bares que copan la vida nocturna de esta localidad de 2.724 habitantes. Uno de esos pubs de pueblo, tan característicos. Quieren imitar a los locales de las grandes ciudades, pero no les sale. Lo hacen con timidez, con las fuerzas justas, y siempre queda algo deslabazado, una modernería de medio pelo. Y además hay un momento en que colocan una de esas canciones, cómo definirlas, con lo peor del reguetón, del techno, del bakalao, de la música de feriante gitano que le acercan a uno al síndrome anti-Stendhal más absoluto. Luego te tomas dos copas a 3,5 euros, en vaso ancho y libre de cualquier garrafoning y se mitiga todo y el local se empieza a parecer al veneciano Harry's Bar, poco menos.

En ese bar tan acogedor pero tan poco, como decirlo, evocador de nada, aparece de pronto un forastero. Un forastero distinto a nosotros, a los que también se nos caló como de ciudad. "Nada más entrar se os notaba", nos dijo una autóctona. Quise averigüar las causas de esos juicios y me contestó que "no sé, por el peinado, la forma de mirar, de andar...". Curioso.

Lo cierto es que hay algo, no en los de ciudad, sino en los que no son del pueblo, que se nota. Una cierta desubicación espacial, para empezar. El del lugar conoce aquello, pisa terreno conocido, es su casa. El de fuera no.
Como a aquel tipo, en el aquel bar Oliver, al que se le notaba a la legua su condición de forastero. Unas patillacas triangulares que, para empezar, no casaban con la moda pacense del momento. Un polo de pijo italiano, siciliano para más señas, con la inscripción de Palermo nosequé que también llamaba la atención.
La sola presencia de aquel extranjero en el bar le dotaba de una cierta universalidad. La localidad pasaba de pueblo más o menos perdido de Badajoz a lugar en el mundo que había sido consultado por italianos. Italianos que lo habían elegido para sus vacaciones, como otros de países varios, para actividades relacionadas con la caza. "Los cazabichos", los llamaba uno que llevaba el hotel principal del pueblo.

Una ciudad, un pueblo, un lugar, sin forasteros, sin la posibilidad de que vengan forasteros, es un erial, un pueblo fantasma, una rotonda en Siberia. Aquel siciliano en Monterrubio de la Serena, con su sola presencia, hacía del pueblo menos pueblo.


Dehesa extremeña

27.11.09

TASIO25 (notas sentimentales)

Fue emocionante ver Tasio a los 25 años de su estreno, y también fue emocionante verla, por primera vez, este miércoles, a las dos horas de haber compartido con sus autores impresiones y espárragos.

Tasio era esa película, había un runrún durante nuestra infancia, un eco mediático que llegaba hasta nuestros tímpanos infantiles. A veces la pasaban y me padre decía "esta peli es muy buena". Lo cierto es que decía a menudo lo "esta peli es muy buena". Easy Ryder: Esta peli es muy buena. Tasio, lo mismo.

Y es una buena peli. No sé si mis lagrimillas cuando el chavalín se mete hasta las trancas en la carbonera fueron producto de la destreza del director o consecuencia de un activarse cosas de tipo raigambre que hacía tiempo que nadie activaba. Me emocionó esa sobriedad navarra, tan poco plañidera, tan poco dada al quejío, al histrionismo emocional, cuando saca Tasio al niño moribundo de la carbonera ardiente, con el padre del mismo ahí al lado, que mantiene el tipo en todo momento. Ese carácter nuestcho que tiene sus muchas limitaciones, pero que también rezuma una nobleza extraña, no tan común como podría pensarse.

Me vino a la cabeza una de las siete vidas que mi abuelo León, el gato León, salvó, de niño, en su pueblo natal, Ochagavía. Se le cayó un camión de escombros encima. De abuelo, me enseñaba las cicatrices que aún conservaba. (Luego tenía esas manchas propias de la edad y yo le decía "¿qué es esto abuelo? Y él, "una lenteja". Y yo pensaba "y qué coño hace ahí una lenteja". Me costó años desentrañar la verdad, que ahí no había ninguna lenteja. Mentirijillas de abuelo, entrañable género del que era todo un maestro.)

Uno se plantea, entonces, si el éxito de Tasio en nuestras latitudes se debe al rescate de esas nuestras raíces polvorientas o porque la peli es buena en sí. Yo diría que por las dos cosas. Me voy a centrar en la primera, en el tema raíces. Del tema cine, yo diría que es una película que ha envejecido magistralmente, con los años.


AnasTasio Ochoa (izq) y Patxi Bisquert, el actor (dcha)

Hay en muchas casas de amigos nuestros de Pamplona, y las había también en la de nuestros abuelos, retratos de gente mayor, fotos de pastores, fotos de iglesias en un día nublado, fotos de un mundo fantasmal, de un mundo tan remoto para nosotros como el de los pobladores de Atapuerca. En esa ignorancia nuestra con la que vamos luchando, hemos pasado toda la vida por esos pueblos, pero pasado de largo. Ibamos a San Sebastián, a Biarritz, a San Juan de Luz. No a una aldea despoblada de la Sakana. Pasábamos de largo por esos escenarios rurales desconocidos para nosotros, sin curiosidad si quiera. Pueblos en su mayoría con un aspecto ya algo desolador, con la estética dura del borrokería rampante, las batallas políticas más agresivas y rupturistas, pintadas, herrikos, miradas hoscas. Brotó un cierto rechazo por aquel mundo.

Sin embargo, de aquel mundo (en parte) venimos. Esos retratos, esa Josefa Goñi, ese José Mari Navascues, tenían su vida. Y vaya vida. Esa vida anterior al famoso éxodo rural, una vida precaria, recia, austera, que puede recordar poco menos que a los poblados prehistóricos. Las escenas domésticas que dibuja Armendariz en Tasio son asombrosas al desvelarnos con nitidez ese tipo de vida rural. Familias en torno a un perolo con piezas de caza muchas veces pilladas el día anterior, en una austeridad mayúscula. Los comedores de patatas de Van Gogh parecen señoritos, a su lado. El Neanderthal, sin peyoratismos lo digo, a cincuenta, sesenta años de hoy día. Acojonante.

Y luego esa existencia libre, libérrima, que encarna el personaje de Tasio. La vida juguetona que reclamaba el otro día por aquí el cubano Pedro Juan. Una vida completa al menos para Tasio, una vida activa, variada, rica, concreta, tangible. "Queremos que te vengas a Vitoria a vivir con nosotros", le dice su hija. "Antes me suicidio", parece pensar Tasio, para quien Vitoria, y para el espectador que ha empatizado con el personaje, suena como a Nueva York. Y se queda, claro.

Entiende uno a todos esos abueletes y no tan abueletes que cayeron en las pamplonas, en las vitorias, de los años sesenta y que, bien, bueno, vale, se adaptaron a un mundo tecnificado que, bien, bueno, vale, no estaba mal, pero, no sé, era otra cosa.

Era lo que había que hacer, se ganaba más, era lo que tocaba. El progreso y todo eso. El progreso, sí, vaya cosa.

26.11.09

Cataluñación

Vaya revuelo que se ha armado con la andanada de editoriales que ha publicado la prensa catalana en bloque, en defensa del Estatut. Esperaba leer algo más retórico, más incendiario de ánimos, más pomposoide, y la verdad es que el artículo me ha parecido más bien técnico y comedido. Como si lo hubiera escrito un alemán, más que un catalán. Porque a mí los catalanes me han parecido siempre una forma de españoles, quizá más sublimados, algunos, pero españoles. Quizá esa suma de ser español+más cierto toque de sofisticación, más o menos impostada, unas gafas de pasta por aquí y tal, un poco de diseño por aquí, te haga catalán. Puede ser. En otras cosas, percepciones mías, me parece un pueblo más evolucionado que el, digamos, castellano.

Andan enfrascados en berenjenales metapolíticos, los catalanes, y pueden parecer unos tíos plastas. Como el tío que parece plasta cuando en una discusión no se le da la razón, cuando la tiene. "Tío, que estás intentando ligar con mi mujer!". Y el otro "que no, hombre, que no...". Hasta que no recupere la paz inicial, la limpieza de su nombre, no descansará, y es normal. Algo parecido puede pasar en Cataluña. Como le leí a JL García Martín: "Los catalanes lo único que luchan es por intentar que se les reconozca como lo que son, catalanes". Y Nietzsche: "El objetivo fundamental de todo ser humano es llegar a ser quien es". Así que en esa refriega institucional, y mayoritariamente democrática, ojo, siguen en la brega.



Hay algunos que se niegan a aceptar, cual padres de Kafka, la vocación de cambio de los otros. Optan por el inmovilismo como patrón político y no aceptan otras alternativas de política territorial que no sea la suya: la monolítica. Así no se construye nada ni se convive en ningún lado. Que Cataluña siente unas particularidades tales que les hace anhelar un reconocimiento nominativo distinto, el de nación, pues mira. Por lo pronto, se respeta. Cataluña tiene un idioma propio que está vivo y en la calle, y que se habla desde hace siglos, tiene instituciones propias, literatura, música, arte propio, en fin, cosas que definen a las naciones.

DRAE:
nación: 3. f. Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común.

¿Qué consecuencias político-jurídico-económico-fisco-lingüístico-sociales implicaría la aceptación de Cataluña como nación en el resto del Reino de España? Sinceramente, lo ignoro bastante.

En cualquier caso, no me parece mal, sino lógico en el flujo de la historia, este proceso de Cataluñación. A lo mejor acababa con tanto encono mutuo, y sentaba las bases para un país más equilibrado y acorde con las identidades reales de cada territorio.

Creo que el Tribunal Constitucional debería dar un paso adelante en este sentido.

25.11.09

TASIO25 (la croniquilla)

Antes de ponerme con reflexiones de corte más o menos sesudo o sentimental, me ha apetecido colgar una pequeña croniquilla del acto de esta mañana de miércoles en la Academia de Cine de Madrid. ¿El motivo? La presentación del libro (libraco) que conmemora los 25 años del estreno de Tasio, quizá la mejor película navarra de todos los tiempos (subvencionada eso sí, por el Gobierno vasco). Quizá por ese 'no estar' de Navarra en esa producción, vengan ahora estos ricos fastos que hacen justicia a esta hermosa peli (que acabo de ver íntegra, por primera vez). Sea por lo que sea, el reconocimiento me parece justo y necesario.

Lanzaré a continuación dos aplausos. El primero, a los responsables del libro/libraco, que es donde entra Navarra, vía Consejería de Cultura y Institución Príncipe de Viana. Hay, o eso parece, al menos en el ámbito audiovisual, un intento de ponerse las pilas, que ya era hora, con organismos como la recién creada Navarra Film Comission. Porque como ha dicho el consejero Corpas, Navarra fue una tierra machacada a principios de siglo, escenario de mil y una guerras que frenaron desarrollos varios (industrial, comercial, económico en general, y por tanto, cultural). Pero de eso se pasó, como ha apuntado Corpas, a la siguiente situación: "La comunidad más próspera y moderna de España". Datos que no se corresponden, opino, con un paralelismo cultural que vaya a la par de esa prosperidad de la que tan orgullosos nos sentimos. Como muestra, la MANI-FIESTA-ACCIÓN del otro día por las calles de Pamplona, en ese cruzada en la que deberíamos estar todos para que la P de Pamplona nos nos parezca tantas veces una R. O el cachondeíto reinante sobre lo de Pamplona Capital Cultural en 2016, según hoy me han comentado. ¿Pensamiento y navarro? Pues eso.

Aplaudo, pues, desde este pequeño islote autofinanciado, a los autores de esa monumental obra editorial que descansa en mi poder y que no sólo incluye el cedé con la peli, sino el guión literario, el guión gráfica, la foto fija y un montón de detallitos curiosos como las fichas de rodaje, críticas de la época y hasta facturas.

El segundo aplauso es para la Delegación del Gobierno de Navarra en Madrid, con Salvador Estébanez a la cabeza, por estar creando una suerte de comunidad de navarros en Madrid, con posibilidad de interacción. No veo nada de nacionalismo, terruñismo ni aldeanada rancia en todo ello. Tener un origen implica unas vinculaciones (afectivas, personales, profesionales, familiares) con unas gentes varias: fomentar el encuentro entre ellas me parece algo fantástico. Porque Tasio será todo lo historia universal que se quiera, pero uno se emociona más al ver la peli si es de la zona, que otro que no. Cosas de los afectos, las cercanías, nuestros abuelos del pueblo, qué queréis. Pequeñas grandes cosas. Eso no es nacionalismo, regionalismo, ni aldeanada ni mucho menos. Son raíces.



Neorrealismo italiano a la navarra

Y vamos con la crónica, que me estoy poniendo como muy estupendo. ¿Quién acudió a los 25 años de Tasio? Por supuesto, el padre de la criatura, Montxo Armendariz, del que todos coincidimos en que era el único que no había cambiado desde entonces. Como si se hubiera congelado en el tiempo: un pelo mucho más cano, pero el resto casi igual. También José Mari Asin, al que no he podido evitar hacer una alusión al pelo que lucía en la película, y que ya no. Ha cambiado, pero desde que lo conozco sigue igual. Lo conocí, precisamente, hace diez años cuando le hice una entrevista para el profesor Carlos Bassas, que también estaba allí y que ha acudido en su condición de coordinador del volumen.

Imposible no fijarse en ese aventurero foral de formidables hechuras, Telmo Aldaz, que con ese nombre no podía ser otra cosa que aventurero. Si te llamas Saturnino Garcioscoz estás abocado a ser bibliotecario, pero Telmo Aldaz, no. Estaba el escritor Julio Llamazares, o uno que se le parecía mucho, aunque creo que debe de haber muchas afinidadas entre Armendariz y Llamazares. No he leído La lluvia amarilla pero intuyo y mucho que a Armendariz le gustó bastante ese libro.
También vimos a los actores Juan Diego Botto y Álvaro de Luna, y algún otro cuyo nombre desconozco, y a Koldo Lasa, capitán de la Navarra Film Comission y que en Tasio hizo de regidor. Y a José Luis López-Linares, el foto-fija, al que en su día apodaron López-Li, por sus trucos chinos antes de apretar el disparador.

Estaba Susana Serrano, del ICAA, que disfrutó con unos pimientos del piquillo que le evocaron su Navarra natal, el alto cineasta Félix Viscarret, el guionista Natxo López, que trabaja en el próximo Falcon Crest a la española, Gran Reserva (TVE) y Nacho Manubens, instalado ya en Madrid dispuesto a matar algún que otro ninja. Y muchos más que me dejo.

Una feliz mañana de navarros universales en Madrid, como se puede ver. No faltaron los espárragos.
Cojonudos.

--
*Me olvidé del escritor y periodista Manuel Hidalgo. También vino Manuel Hidalgo.

**Joer, y Elías Querejeta, claro. ¡Qué mal!

Gato callejero

Me ha encantado dar con esta entrevista a Pedro Juan que no tiene desperdicio. No le falta ni sobra ni un segundo. "La vida es un juego, la vida es una aventura. Hay que jugar siempre, llevar una vida juguetona, como un gato que anda por los techos divirtiéndose y jugando". Bueno, y hacer otras cosas, escribir, por ejemplo. Escribir cansa, dice, también. Es sabio este pendejo.

24.11.09

mugak / fronteras / frontières

Os presento la última producción de Iñakiki Sagastume desde su factoria la gorrionera, cuyo ubicación en los Euskadis se está traduciendo en frutos audiovisuales tan interesantes como éste. Que lo disfruten.


mugak from la gorrionera on Vimeo.

Denle al iconito de las flechitas para verlo a pantalla completa.

Los amigos fantasmas

No me refiero a las amistades bilbaínas, no corren buenos tiempos para dárselas de nada, ni de ir de sobrao. Tener trabajo ya puede ser considerado motivo de admiración por gentes diversas. "Hola, me llamo Luis y tengo trabajo estable". "Ohhhhhh", aplausos en la sala. Hubo un tiempo en que no tener trabajo era algo original. Te hacían hasta películas y tal. Ahora hay cuatro millones en esa situación, joer!

Voy a abandonar este tono como de monólogo sosete de la Paramount para acometer el tema asignado para hoy. No me refiero, digui, a nadie bravucón ni ectoplásmico, sino a esos amigos que el Facebook te recuerda que están y no están. Ellos siguen estando, siguen existiendo, su vida es tan viva como cualquier otro, pero visitan menos Facebook que Stevie Wonder el oculista (y perdón por esta otra coña monologuil). Y FB te pide: Ayúdale a Paco Gómez a recuperar su cuenta en Facebook (o algo así).

Son amigos (Facebook debería hablar de contactos y no de amigos, jamás he tenido tantos amigos, es todo mentira, niños, no os lo creáis) sobre los que pesa un velo de extraña irrealidad, como si existieran menos que aquel otro que abre todas las galletas de la suerte, los tréboles mágicos, los kiwis clarividentes y demás piedras filosofales de pega. Los miramos con extrañeza; sabemos que existen pero a veces dudamos de ello. ¿Por qué no se pronuncian, por qué no hablan? ¿Qué les lleva a estar y no estar en Facebook? ¿Son más guays que nosotros o eso pretenden demostrar? ¿Hacen como que no están pero realmente pasan horas y horas cotilleando archivos ajenos? ¿Acaso insinúan que tienen algo más interesante que hacer con sus vidas que perder su tiempo en FB?

El mundo conectado en el que vivimos, o hacia el que todos los gurús se empeñan en insistir que tendemos a, no tolera bien estos outsiders de la sociedad en Red. Su apatía digital no entra en los pronósticos de los Vendemotos 2.0, que nos han hecho llegar a pensar que estas buenas personas, por el mero hecho de no interactuar en este cirquito digital en el que andamos todos, son menos personas, menos respetables, están muertas, o son fantasmas. ¡¡Y no lo son!!

¿No?


21.11.09

No tan barato

-Hola.
-Hola.
-Me gustaría invitarte a una copa...
-Vale.
-Qué tomas?
-Gin tonic de Hendrick's.
-Yo también.
-Cómo te llamas?
-Marina.
-¿Y tú?
-José Diego.
-En qué trabajas, José Diego?
-Soy psiquiatra.
-Ah, sí? Yo soy psicóloga, pero me encanta la psiquiatría, es mi vocación frustrada.
-Bueno, en realidad, hace tiempo que no ejerzo.
-¿Y eso?
-Nada.
-Como que nada...
-Nada, cosas.
-Qué cosas.. cuéntame, hombre.
-Mmm, bueno, he estado un tiempo en la cárcel.
-Qué dices.
-Sí.
-...
-Ya ves.
-Qué hiciste.
-Maté a una chica, la estrangulé.

--

Al leer la noticia de la condena por la muerte de Nagore Laffage, de tan sólo 12 años, he pensado: "Matar sale barato". Y he pensado también en la familia de la joven de 19 años muerta por las bravatas de un narcisista que perdió el control una noche. Él sigue vivo y ella no, esa es la diferencia. Dentro de 12 años, con 39, o menos con probable reducción de pena por buena conducta, estará otra vez en la calle. Matar sale barato, he pensado. Pero luego me he metido en la piel del que mata. Será un muerto social toda su vida. Si tiene un poco de dignidad, no volverá a reír con ganas en su puta vida. No lo digo en plan "que se joda", lo digo como un hecho de lo que el chaval tendrá que cargar de por vida. Una cadena perpetua sin rejas, pero de la que no se librará jamás, si tiene, ya digo, un mínimo de dignidad y conciencia.

The Stranger Song

No sé si este documento es mundialmente conocido, pero debería serlo. Lo descubrí ayer, y casi me pasa lo que le pasó al protagonista, Leonard Cohen, cuando contemplé ese momento sagrado. Mejor no hablar más y verlo, sucede en los diez últimos segundos de la grabación.

20.11.09

Turismo lector

Se acabaron las minivacaciones de blog. Hala.

Acabo de descubrir por qué, creo, los best-sellers tienen tan mala fama. Tan mala prensa entre los lectores que se consideran buenos lectores, a excepción de Vargas Llosa, que ahora ensalza la calidad de los productos de Larsson, Stieg (también se lo escuché a Lorenzo Silva, en el Festival Eñe, aunque añadió que le sobraban 200 páginas a cada tomo).

No he leído los libros de Larsson pero me da en la nariz que son más que best-sellers. Que hay algo más detrás, un humus ideológico fino, que hace que su lectura no sea una lectura tan simplísima como pudiera caber, sino una lectura de las que fermenta, como opinaba Gide de las buenas lecturas. Decía Orwell (perdón por este repentino citismo) que la política está en todo, y que él escribía por motivos políticos, sobre todo. Y que el artista que dice que su arte es completamente apolítico ya está mostrando, queriendo o no, una actitud política. No obstante no tengo ni idea sobre los libros de Larsson y en general he oído opiniones más bien malas.

Se me ocurre que el best-seller puro, ese ladrillaco danbrauniano, esos rollos merovíngicos, biblias de barro y catedrales acuáticas y crepusculares, sea a la literatura lo que el turismo a los viajes. Es decir, turismo literario, turismo lector, y no un acto de lectura parecido al acto de viajar. ¿Y qué es un viaje? Algo que te cambia. El viajero está dispuesto a cambiar, a modificar sus prejuicios, a echar incluso por tierra sus creencias. También se viaja para encontrar algo, no se sabe muy bien qué, y ahí reside la gracia del viaje. Como también se lee para encontrar algo, no se sabe muy bien qué, y ahí reside la gracia de la lectura.

El lector de best-seller, como el turista, busca entretenimiento. El lector de literatura busca otras cosas. ¿Más importantes, mejores? No seré yo quien responda a esa delicada pregunta.

Quizá la gracia de la vida, más allá de viajes y libros, sea encontrar algo, no se sabe muy bien qué.

18.11.09

Bz

No es mi día de suerte. Eso me pasa por madrugar. Tiro el café en la cafetería, me muerdo la lengua (literalmente) hasta casi el desgarro (exagero) y luego se va la luz y pierdo un post, último post, que me estaba quedando curioso. Qué pereza da reescribir lo que habías escrito y eso que, perro viejo, había guardado lo escrito en un bloc de notas, pero claro, no esperaba un apagón asesino.

Da pereza reescribir porque es escribir de falsete. No es una primera escritura, espontánea, sino un reandar lo andado que es todo menos auténtico. ¿Qué contaba en ese post que jamás volverá? Pues hablaba sobre la racanería del pueblo chino. Del pueblo chino femenino. Y me preguntaba aquello de que si vemos dos moscas con seis patas podemos colegir que todas las moscas tienen seis patas. Luego decía que si había algún filósofo en la sala, para que me recordara si ese era el método inductivo o deductivo. Luego daba detalle de esa racanería que he sufrido en dos ocasiones:

1ª: Hoy, al tirar el café. Para quitar hierro al asunto le he dicho a la encargada asiática que no se preocupara, que ya pagaba yo el segundo café (cuando todo el mundo sabe que si hay una cosa sin apenas coste es un café, agua, granos comprados a granel y un poco de leche, comprada también a lo bestia). Total, que la señora china me ha cobrado el segundo café.

2ª: El otro día fui a comprar comida china para llevar, a El Rey del Tallarín, c/ San Bernardino, Madrid. Me costó 10,06 euros y tenía dos billetes de diez para pagar. ¿Dónde está toda calderilla que odiamos cuando más la necesitamos?, me preguntaba, en el post perdido. La empleada china me tomó los dos billetes y me devolvió 9,94 céntimos, de los que no dejé nada de propina, faltaría más. Me proveyó, eso sí, de una gran cantidad de calderilla que, no obstante, no necesitaba, porque en mi casa si algo tengo, aparte de salsas, es calderilla almacenada. Ganó seis céntimos, pero perdió un cliente. Y mi venganza servida en chungo plato frío: No vayáis a El Rey del Tallarín.... tomatomatomatomajódeteeeeeeeeeeee. (JJAJAAAJAJ)

(Y hablando un poco de todo, decir que el Defensor del Pueblo me respondió sobre mi denuncia en torno al garrafón, y que mi plataforma en pro de unas cañas bien tiradas en Pamplona logró una honrosa mención en Diario de Navarra [hacia el final de articulito]. El PPC, poco a poco, como no podía ser menos, avanza.)

En el post que perdí, hacia por esta zona un viraje hacia temas más serios, por aquello que esta es la última entrega de la tercera serie del proyecto Macropost. Hablaba de mi reciente cierto desapego hacia la información, hacia las tertulias de radio, hacia los bloques monolíticos de la prensa, hacia los teletipos que nos pegan con insistencia los diarios onlain. Denunciaba esa cosa del estar informado por estar informado, que llega a saturar y a llenar la cabeza de un ruido del que no sale nada bueno. Ahora sólo escucho la emisora en inglés de Vaughan Sistems, clases de inglés gratis y a cualquier hora. Muy recomendable.

Mi idea era reflexionar, muy vagamente, sobre la idea del progreso humano. Sobre una cosa que dijo JA Marina en la charla del otro día en el CBA, sobre que el ser humano necesita, y así lo ha demostrado, ir siempre más allá, hacer las catedrales más altas, los coches más rápidos, las nóminas con más ceros. Aquel citius, altius, fortius que, en el fondo, para mí que sólo nos ha traído calamidad. Por eso no me gustan las torres Espacio, como no me gusta la lucha por el skyline más hortera que se traen en Dubai (muestra muy interesante pinchando aquí).

Fermenta en mí la idea de que el mundo sería mejor si hiciéramos justo lo contrario a lo que predica Sarkozy, con sus obras y acciones. Si nuestro camino de perfección, siempre presente, rehuyera ese derrotero de gallito de corral, si nos empeñáramos no en llegar más alto, sino en llegar más al fondo, en cobrar menos pero ganar más. Aportar nuestro pequeño granito de arena hacia un progreso horizontal, más allá de zanahorias con palo y burro. Más allá de esta vigorexia laboral coñazo en la que nos movemos, más allá de esta conquista de la pura nada hacia la que se nos ha dirigido durante los últimos quinientos años, y que nos deja una presión en la nuca, en las gargantas, en los hombros, contra la que hay que rebelarse con decisión.

Hacer un poco como Robert Walser, autor de los Microgramas, y cito a Vila-Matas (a quien solicité, sin éxito, que me incluyera en su selecta lista de blogs, en un feo y antiwalseriano gesto arribista):
He admirado siempre de Walser la extrema repugnancia que le producía todo tipo de poder y su temprana renuncia a toda esperanza de éxito, de grandeza. Siempre admiré su extraña decisión de querer ser como todo el mundo cuando en realidad no podía ser igual a nadie, porque no deseaba ser nadie, y eso era algo que sin duda le dificultaba aún más querer ser como todo el mundo.
- -

PD: Voy a dar un poco de tregua y me cojo unas breves vacaciones de blog.

17.11.09

By

Me ha parado, por no decir se me ha echado encima, una chicuela de Ayuda en acción. No para ayudarme, quiá, sino para pedirme "un minuto solidario". Si hubiera dicho "un minuto [los dos] en solitario", me lo hubiera pensado pero no ha sido así. Mi amigo Latinajo de Híspalis ya cayó en esa trampa, la de dejarse seducir por una voluntaria (o lo que sean) de WWF Adena, esa del oso panda, con el prurito de invitarla luego a bailar, y ahí sigue, pagando religiosamente su cuota para salvar a las ballenas.

Como no tenía el día ni solidario ni seductor, pero sí graciosete, le he dicho "mira, si ej que [me ha salido el tonillo de madrileño que voy siendo], si ej que dinero no tengo, tiempo sí, pero dinero no". La chica ha reído mi ocurrencia y me he sumergido, sin que me viera, en El Corte Inglés, para hacer mis nanocompras de periodista en paro y escritor sin editorial. Joder, voy a llorar. Hoy, unas gambas que combinaré con mango frito y lechuga, en plan exótico para este otoño algo exótico que llevamos.

He salido del gran almacén y por suerte ya no estaban con la de Ayuda en acción. He entrado en una peluquería y me he cortado el pelo en cosa de diez minutos. Bueno, realmente me lo han cortado. El día que salga cien por cien contento de una peluquería plantaré un abeto en la sierra del Guadarrama.

Mientras leí el Cuore, la única revista que no hace retoque fotográfico, según dicen, he pensado sobre el 17 de noviembre, día anodino donde los haya, que concreta su gracia precisamente en esa anodina condición. Necesitamos días anodinos, y a este paso, con tanto Día Mundial del Día Anodino, se pierde toda anodinez posible.
Evocando cosas sobre el 17 de noviembre, he recordado un 17 de noviembre de hace 17 años, un 17 de noviembre de 1992, en que nos trajeron a la perra que yo, que en eso me puse coñazo, solicité hasta el hartazgo. Una pequeña teckel que vivió en nuestra casa dos semanas y la que pusimos de nombre Tecla, por haber nacido en Santa Tecla y por ser teckel.
Era una convivencia imposible, y hubo que buscarle mejores amos. Recuerdo gran emoción ese día, el de su llegada, pero también una cierta cosa, una cierta responsabilidad, una cierta "hostia, este chucho va alterar nuestra vida durante los próximos años". Había algo de corriente fresca que se cuela de pronto en tu vida. No sé si las madres o padres pueden sentir algo parecido, un leve escalofrío no tan jacarandoso como pensaban ante la llegada de esa cosa llamada hijo.

El 17 de noviembre del año siguiente, 1993, yo ya era un hombre. Un hombrecillo, si queréis, pero desde luego no esa cosa que quería a toda costa un perrito. Aquel día la selección española se clasificó para el Mundial de USA 94, al ganar a Dinamarca. Recuerdo que vi el final, sin enterarme mucho de qué se disputaba allí, y me acerqué después hasta el bar Donegal, al concierto de aquel grupo de compañeros, tan acojonante, llamado Karma. Bajé solo, en aquella Pamplona quietuna de entre semana y noviembre, quizá tomé algún botellín de cerveza, quizá fumé algún cigarro. Su versión de Crossroads, de Cream, era buenísima.



Conclusión: éste ha sido un 17 de noviembre anodino, y yo me alegro.

16.11.09

Bx

Me he comprado una nueva salsa. Mi nevera está compuesta, en su mayor parte, por salsas. Salsa para carne Día, Salsa César Calvé, Salsa argentina Musa (cojonuda), Salsa Nordic Heinz, Salsa Blue Cheese Roquefort Heinz, Salsa chili picante Heinz, Salsa curry con mango Heinz, Salsa curry con piña Heinz, Salsa brava Eroski, Salsa de pasta de ají amarillo El sabor de la casa, Salsa de soja Kikomann, Salsa roja de los chinos Sriracha hot chilli sauce y The original and genunine Lea & Perrins Worcestershire Sauce. A todas ellas se suma hoy la publicitada con gran eficacia (en prensa, sobre todo), Hunt's, en su versión honey mustard. El anuncio te hace ver que esa salsa es la definitiva, la salsa de las salsas, la más grasosa y salsera del mundo, la que no te puedes perder. Y yo, que soy de natural salsón, he pagado casi cuatro euros por ella.

Al llegar a casa, he confundido el champú con la codiciada salsa y la he depositado en la bañera. Entonces he pensado en hacer un corto (si no haces un corto no eres nadie) sobre un tío tan despistado, o un tipo con algún tipo de amnesia, o algún tipo de trastorno de la percepción, que actúa del siguiente modo. Al ducharse, se aplica la salsa de mostaza con miel Hunt's en el pelo y se limpia la sobaquera con mayonesa Hellman's. Se seca con la alfombrilla de los pies y se desodora con el rollo del papel higiénico sin papel.

Se seca el pelo con la plancha y plancha con la olla expréss. Luego se echa Sanex en un presunto café bombón, que es en realidad un agüilla negra de cenicero de un día que hizo una fiesta. Friega los platos, que en realidad son discos de Demis Russos, con la funda de la almohada y limpia el parqué con un pequeño extintor que colocó su prevenida casera. Quita el polvo con un paraguas y ve la tele en el microondas, en el que nunca ponen nada interesante. Llama por teléfono con una tableta de chocolate Milka y nunca le contesta nadie. Lo único que sabe hacer, con cierta decencia, es escribir en su blog. Y comprar y acumular salsas.

El Retiro es Central Park

Mi tío Ivilvs ha preparado una simulación de cómo sería un Central Park en el corazón de Madrid, como colofón a nuestra miniserie dedicada al apasionante mundo del parque. ¡Iría desde Atocha hasta María de Molina! Así como la Gran Vía es New York (según el libro de Manuel Longares), el Retiro puede ser, nada menos, Central Park.

14.11.09

Bw

Estuve en el Festival Eñe, y algo iré contando, digo yo, por aquí. De entrada, la muy satisfactoria sensación que me dejó escuchar al filósofo José Antonio Marina, una de esas personas que te reconcilia con España. Ahí estaba, en la sala llamada Teatro Fernando de Rojas, segunda planta del Círculo de Bellas Artes, hablando a lo comercial a puerta fría, es decir, sin papel alguno. Ni un solo tartamudeo, ni una sola palabra en falso, titubeos cero. A sus setenta años, el hombre tiene tablas, pero es admirable esa clarividencia y esa capacidad para convertir pensamientos en palabras con tanta limpieza.

Mereció la pena el día de ayer por eso. Día ganado. Quizá mes ganado, hala, noviembre entero marcado con un OK! gracias a la charla del viernes. Porque de pronto, zas, llega un señor de Toledo y te da las claves de la vida. ¡Y gratis! Claves que uno más o menos ha barruntado, que ha medio leído por ahí, que al oírlas no suenan a "¡ah, era esto..!" sino a "coño, sí, es esto". Unas claves sencillitas de la vida, pero no por ello menos claves. Para los que no pudieron estar en aquella sala del CBA, voy a reproducir esas claves de la vida, de la felicidad, de lo que el ser humano, por ser humano, persigue en la vida (gratis, también):

1) Disfrutar (aquí viene todo lo relativo al ocio, a pasársela bien, a divertirse, a combinar trabajo con placer, a intentar hacer del trabajo un placer, etc. No divertirse pasa factura. Hay que jugar, de vez en cuando, hasta leer un best seller, de vez en cuando.)

2) Querer y ser querido, vínculos afectivos (creo que esto se entiende. Ojo, querer y ser querido no es tan fácil. Puso el ejemplo Marina de llegar a casa cansado y tener que escuchar la chapa de tu respectivo cónyuge; puede ser a veces "incómodo", pero puntúa a favor).

3) Crear, sentir que uno forma parte de algo importante. (Todos somos creativos, y sólo en la creación nos mostramos realmente como humanos. Esto ya lo decía Castilla del Pino: "El destino último del ser humano es crear". Crear no implica ser artista, porque la creación puede estar en todo: el arte de una buena conversación, el arte de amar, el arte de cocinar, el arte de un buen trabajo, el arte de contar un chiste en el momento justo, el arte de crear una tipografía alternativa a la Comic Sans. Dijo Marina, y esto me encantó, que de joven quiso ser bailarín o coreógrafo [lo dijo muy serio, no parecía bromear]. Se confesó un apasionado de la danza. ¿Por qué? Porque la danza convierte el esfuerzo en gracia. Noción del esfuerzo en el hecho creativo, le da más valor. Interesantes argumentos para echar por tierra el trabajo de tanto farsante que anda suelto. Pero vamos, lo de "crear y sentir que uno forma parte de algo importante" pasa a ser la piedra angular de toda felicidad que se precie, ya entienden ustedes que significa "sentir que uno forma parte de algo importante". No en el sentido de ser socio del Real Madrid, sino en el de modificar, en la dirección deseada, a la sociedad. Para hacerla mejor, obviously.)

Arrealismo




13.11.09

El Retiro no está mal

Comparando Central Park con el Retiro, no sale mal parado el parque madrileño. Vemos que el neoyorquino es grande, pero tampoco tanto tanto. Unas dos veces y media más que el Retiro. El de allá tiene 338 hectáreas y el 'nuestro' 120 hectáreas (campos de fútbol).

A diferencia del neoyorquino, el del Retiro se hizo en las afueras de la ciudad, y por eso tampoco se reparó en dimensiones. Quizá llama más la atención el tamaño del de Nueva York por estar en pleno centro de una isla, o penínsulilla, Manhattan, apropiándose de metros y metros para la especulación. Ese es el encanto de Central Park. Que hay un lago donde más de uno habría puesto la enésima sede McArthur&Robins Inc.

12.11.09

Qué grande es Central Park!

De pronto, me ha apetecido sobrevolar Nueva York y he enchufado el Google Earth. Si uno toca el ratón de tal manera, se consigue cierta sensación de planear sobre la ciudad. Me he quedado sorprendido del tamaño de Central Park; sabía que era grande pero no tanto. ¡Dos veces el tamaño de Mónaco y 4 kilómetros de largo por 800 metros de ancho, según Wiki!

Pinche en la foto para ver mejor.

Bv

Acabo de quitar de mi blogroll a lo que podríamos llamar un escritor-anuncio. Un escritor con blog, pero que rara vez usa su blog para escribir, sino que lo ha ido convirtiendo en herramienta para publicitar lo que escribe. Entonces el blog no cumple su función de transmisor de cosas más o menos meritorias de ser escritas por aquel escritor y leídas por sus lectores, sino que no es más que una plataforma coñazo para la más carracosa autopromoción. He quitado a uno y luego a otro. No había más que autopromoción, me penará luego no poder leer sus cosas, pero mira.

El estilo del escritor-bloguer-anuncio se está contagiando a varios escritores españoles y he de decir que uno lo puede aguantar un rato, pero que al final acaba siendo cansino y no hace sino quitar prestigio al nombre de ese escritor, metido a vociferador público de sus propias cosas. Algún día podríamos hablar del cambio de estatus que han 'sufrido' los escritores metidos a bloguers: han ganado cercanía, se han democratizado, pero también han perdido su halo a lo JD Salinger, digamos. No obstante, creo que un escritor debería tender a ser lo más cercano a un tipo cercano, pongamos un Enrique Múgica, y lo más lejano a un tipo lejano, véase Salinger.

¿Por qué me fastidia, más o menos, este proceder del hombre-anuncio escritor? Vamos a ver. Puede que haya un porcentaje de insana envidia, no lo vamos a negar. Pero no es eso. Creo. Lo que veo en ese constante "eh, salgo en ABC, mañana presento en la librería central de Teruel, me entrevistan en Radio 7, una reseña mía (siempre favorable) en Letras Puras", es la inelegancia del escritor que cae en tan tristes acciones. Un hecho profundamente antipoético, que no postpoético, que saca a relucir vanidades en su parte más fea. Porque es sabido que todos los escritores, podría poner ejemplos frescos de Bernhard y Ayala, se excitan con sus primeras ediciones, y pasean por las librerías a ver si alguien se fija en su libro y todas esas cosas. Puede que incluso confiesen estos pecadillos de autores primerizos en sus memorias, o en algún artículo ad hoc, pero no imagino a Thomas Bernhard o Francisco Ayala dando el coñazo con el recorrido de sus respectivas turnés.

Quizá estos escritores-anuncio de los que hablo no quieran ser Thomas Bernhard ni Ayalas y sean conscientes de lo corto de su recorrido y les dé perfectamente igual quedar como unos provincianos de la palabra. Lo dudo. Ayer vi Factotum, la biografía en cine sobre Charles Bukowski y me gustó una frase: "Lo que en el fondo quiere todo el mundo es triunfar, de alguna manera, pero triunfar en algo". Puede que sea parte del rollo sueño americano y puede también que cada cual tenga su medida del triunfo y se conforme con poco, pero ya se sabe que la ambición y sueños de grandeza del escritor no tienen límites.

¿Haría yo algo parecido, de formar parte del mercado editorial más pujante del país? No lo creo. En último extremo, crearía un blog complementario, titulado: "Por si a alguien le interesan mis tumbos en plan vendedor de bragas por la piel de toro", en el que sólo hablaría de mi agenda promocional.

En cualquier caso, ha sido para mi muy higiénico ese gesto simbólico y poético de tirar a la papelera a quien actúa con tanta antipoesía.
Me voy a jugar a pádel.

11.11.09

Bu

Me entero de que le han dado una buena paliza a Yoani Sánchez. Joder. Como sabrán, Sánchez es una de las ciberactivistas más comprometidas con una reforma radical en la situación política cubana, a la que tuve el placer de conocer y entrevistar el pasado mayo en La Habana.

Paradojas de la vida, acudía, Yoani, hace unos pocos días, a una manifestación contra la violencia cuando fue objeto de la violencia más chusca o, como dice ella, "siciliana". Unos sujetos la instaron a introducirse en un vehículo, a lo que ella, y sus acompañantes, entre ellas la joven y prometedora Claudia Cadelo, se negaron. Entonces vino la lluvia de mamporros y lo que se puede considerar un secuestro. En el interior del coche, le oprimieron la respiración, según cuenta en su blog, hasta pensar que podía morir.
Pero Yoani no morirá porque entonces la comunidad internacional se le echará encima al dinosáurico regimen de los Castro, y sería una mártir demasiado incómoda con la que lidiar. Ella es consciente de ello, cosa que no quita para que, como se ha visto, reciba una buena paliza como toque de atención. O que la enchironen el día menos pensado. Su hijo ya está prevenido, por si eso pasa.

Como hace en ocasiones, dicta por teléfono el post casi diario a alguno de los muchos los amigos y solidarios con su causa que tiene en Europa. Usar en internet en Cuba, siendo cubano, es hoy día un proceso costoso y caro.
Este es el "breve parte de lesiones" que dicta a su colega al otro lado del Atlántico:

Estoy superando las lesiones físicas derivadas del secuestro del viernes pasado. Los moretones van cediendo y ahora mismo lo que más me molesta es un dolor punzante en la zona lumbar que me obliga a usar una muleta. Anoche fui al policlínico y me han puesto un tratamiento contra el dolor y la inflamación. Nada que mi juventud y mi buena salud no puedan superar. Afortunadamente, el golpe que me di cuando pusieron mi cara contra el piso del auto no ha afectado mi ojo, sino solamente el pómulo y las cejas. Espero estar recuperada en pocos días.

He leído antes una entrevista a Alejandro Sanz, en la que decía que le hubiera gustado estar con Juanes y Bosé en el concierto de La Habana del pasado septiembre, pero que las instituciones oficiales le pusieron muchas pegas y que le obligaron a no pronunciar la palabra libertad.

Como dicen los Barricada en su última canción, qué difícil es contar los pasos que se dieron por la libertad. En el caso de Yoani, gracias a internet, será más fácil cuando por fin se consiga.

Yoani Sánchez en el paseo del Prado de La Habana, mayo 2009

10.11.09

Bt

Hoy he encontrado este poema en la Red. Entenderán que, dentro de los fastos de celebración del quinto aniversario de esta bitácora (sí, soy pesado y no tengo abuela), lo incluya sin pensármelo dos veces. Está curioso:


El náufrago náugrafo

la letra A se
hunde en el A
tlántico
y pacífico con
templo la lucha
entre la rápida letra
y el océano
lento

así
hondo fundo
y me hundo
de todos los náufragos
náugrafo
el náufrago
más profundo

Paulo Leminski
Trad. Rodolfo Mata

Encontrado aquí.

9.11.09

Bs

Leí que el número 9 tenía un alto componente creativo. Quizá por estar cerca de la rectitud del diez, antes de llegar a esa planicie, se haga acopio de fuerzas y caiga un do de pecho creativo. Este 2009, como todos los años 9, está siendo un año cargado de efemérides. Ciencuenta años de la Revolución cubana, cuarenta de la llegada del hombre a la Luna, treinta del nacimiento de Eduardo Laporte, veinte de la caída del Muro de Berlín, diez de la formación del grupo Estopa. Un no parar.

De los veinte años de lo del Muro, podemos evocar algunas cosas, y exponer ciertas ignorancias supinas que vamos disipando. Evoquemos primero. Recuerdo que en aquellos años de la EGB nos enseñaban muchas cosas, pero no entendíamos ni una. Nos hablaban de comunismo y no sabíamos qué era comunismo, nos hablaban de capitalismo y no sabíamos qué era capitalismo, nos hablaban de nacionalismo y no sabíamos qué era nacionalismo (¡¿los vascos nacionalistas? Pero si odian España!), y así con todo. Nadie se preocupó de decirnos, o quizá yo no estaba atento, cosas así: "Mirad, niños, el comunismo es como si tus padres dieran el dinero de su trabajo al ayuntamiento de Pamplona, en vez de quedarselo ellos, y que el ayuntamiento os comprara luego la comida y la casa".
Hablaban de comunismo, Perestroika, Gorbachov y caída del Muro de Berlín como si tuviéramos pajolera idea de algo, cuando jamás fue así. Si queríamos aprobar, a memorizar se ha dicho. Pero de saber, nada. Y de esos polvos vienen estos lodos, o al revés.

Yo sabía que había dos alemanias por las máquinas recreativas de fútbol. A veces había que elegir entre la RFA de Beckenbauer y la RDA. A uno le sorprendía esa bi-locación de la plantilla alemana, pero prefería no hacerse muchas preguntas y seguir jugando. Ya lo entendería de mayor. Tampoco entendía muy bien que la capital de Alemania fuera Bonn, cuando pa' mi que era Berlín.


Recuerdo eso sí, a una profesora, Cobi la llamaba todo el mundo, que sí que se preocupó de infundirnos cierto entusiasmo con la cosa histórica. Hace veinte años, se desvivía por despertar nuestro interés con los acontecimientos que se estaban desencadenando. "¡Estáis viviendo momentos históricos!", dijo, y se me quedó grabado para siempre. Y a mí me gustaba oír aquello, aunque daba por hecho que esos acontecimientos estaban fuera de mi alcance cognitivo. Sabía que se caía un muro, pero no sabía muy bien qué pintaba ese muro en medio de esa ciudad alemana. Aquel año, por cierto, estuvimos mi familia y yo en el París que celebraba los doscientos años de la toma de la Bastilla y los cien de la construcción de la Torre Eiffel, vaya par de efemérides, también terminadas en 9.

Después de lo del muro se cargaron a Ceaucescu, en plan ahí te mueras sabandija, y vi su careto en Informe Semanal y me dije que sí que tenía razón la Cobi.

En cuanto a ignorancias supinas, que se entienden en la infancia y con ese sistema educativo basada en la criptología, me sorprendí el otro día, en el paseo por los diversos especiales sobre el Muro, descubriendo, de nuevo, otra concepción errónea de las cosas. Es un recurso cómodo echar la culpa a alguien en estos casos, así que no lo haré (aunque a veces los medios de comunicación dan las cosas por supuestas, por sabidas, y hacen pensar que a lo mejor ellos no estaban tampoco muy enterados). (El otro día un amigo preguntó a seis compañeros periodistas de un puntero diario digital a ver cuántos conocían a Jorge Herralde y el resultado fue: 6 a 0. Vamos, que no lo conocían. ¡Periodistas!)

Mi último des-encuentro con la verdad tiene que ver con el Muro, y con la estructura de éste. Siempre pensé que Berlín Este estaba encerrado: para eso el Muro. Para que los comunistas no escaparan y se fueran a Berlín Oeste o a otras partes del mundo. Pues no: los que estaban encerrados, en realidad (aunque podían salir en avión), eran los ciudadanos de Berlín Oeste, en torno al cual el bloque comunista construyó un muro de más de cien kilómetros.

Había carestía en Berlín Este: brócoli y cuatro verduras para comer todos los días. Me hizo gracia un tipo que comentaba que al pasar al otro lado, le abrumaba toda esa variedad, tantas clases de chocolate para elegir, y que se sentía perdido. Había carestía y falta de libertades varias, pero no vivían encerrados. De hecho, podían moverse a sus anchas dentro de los países que firmaron el Pacto de Varsovia, y solían veranear a menudo en Hungría. Las fronteras, eso sí, eran verdaderos telones de acero.

Conclusión: 1) la enseñanza debería mejorar mucho y enseñar las cosas como a tontos y 2) no tenemos ni puta idea de nada.


Fuente: rtve.es/noticias

8.11.09

Yo plancho mientras tú quitas el polvo

Lo que era un guionzucho parido en un rato tonto de sábado-suar, en manos, o cuerdas vocales, mejor dicho, de Lorenzo Durruti se convierte en otra cosa. Sin olvidar, ojo, su demostrado talento en la selección de musiquillas. Escuchemos, pues, dentro de los fastos del quinto aniversario de este blogue, una interesantísima edición de Yo plancho mientras tú quitas el polvo.
No se lo pierdan!

John Cage



Como hace César Coca en Divergencias, también yo voy a regalar a los lectores de este blog, dentro de los fastos de celebración del quinto aniversario del nacimiento del mismo, esta pieza de John Cage.
Increíble asumir que fue compuesta allá por 1948, al escuchar esa limpieza, sobriedad, anti-barroquismo, anti-ostentación y sensibilidad como pasada por un filtro cuenta gotas. No por ello menos valiosa. Se nota la influencia del mundo zen. Seguiremos investigando en John Cage, unos de los presentes en aquellos Encuentros' 72.

El otoño tiene algo zen.

7.11.09

Br

Me he dado cuenta que, apenas he comenzado la obra literaria de un autor, me intereso casi más por su obra biográfica. Memorias, diarios, entrevistas, opiniones más o menos contundentes, etc. Me ha pasado con muchos, Baroja, Tolstoi, Nabokov y ahora con Thomas Bernhard. No me he leído más que cuatro de sus Relatos autobiográficos, y en seguida caí en Conversaciones con Thomas Bernhard.

Di que necesité, de pronto, que alguien me rescatara de la prosa locoide y excesiva de Manuel Vilas en su Aire Nuestro. Me temo que estoy viejo para un tipo de literatura, que solo tiene en el humor corrosivo y lisérgico su motor, al menos hasta la página 50 o así en que abandoné. Un motor cuya gasolina es meter a Jonnhy Cash actuando en la catedral de Santiago de Compostela a las siete de la mañana, ante de misa de ocho, antes de ponerse ciego a cochinillos por Castilla-León. O que José Luis Rodríguez Zapatero sea, en realidad, un profesor de inglés de instituto de Getafe que cobra 1.936 (eh, vaya cifra, qué coña..) euros al mes y que dice: "Hey, babies, I'm Zapatero". O que Pedro Laín Entralgo habla con Dámaso Alonso. El primero es "Pedrito" y el segundo es "Dam". Y hay diálogos como "Eres un crack, Pedrito".

Eso de colocar a los personajes ilustres de la literatura reciente metidos en situaciones absurdas y payasescas ya lo probó con mucho éxito Juan Manuel de Prada en Las máscaras del héroe, y luego Rafael Reig, con no menos éxito, en su muy recomendable Manuel de literatura para caníbales. El resto, como que suena ya a un déjà lu clamoroso.

Creo que el humor por el humor, por muy inteligente que sea, no lleva a ningún sitio. Me estoy haciendo viejo, ya digo, en cuanto a gustos literarios, al menos. Empiezo a pensar que no me gusta la literatura, sino las personas. Y que si me gustan los libros, cuando me gustan, que tampoco ocurre con tanta frecuencia, es porque descubro a la persona que se esconde detrás de esos velos literarios. Y que cuando esa persona me gusta, entonces me gusta lo que leo.

6.11.09

Bq

Nunca he sido fan de Barricada. Estuve una vez en un concierto suyo en la plaza de toros de Pamplona, y sentí más de un anti-Síndrome Stendhal. Toda aquella masa enfervorecida coreando No hay tregua como un himno al etarrismo más siniestro. Porque El Drogas y los suyos compusieron aquella canción en su día, y en un ejercicio, creo yo, de instrospección psicológica al terrorista que, ojo, también es persona. Delicado asunto, pero que no se puede entender, ni mucho menos, creo yo, como una apología al terrorismo. Otra cosa es lo que hagan los receptores de esa canción que, al menos por lo que yo vi, en aquel ambientorro de borrokeria pamplonika tan duro, no andaban muy lejos del coqueteo proetarra.

Barricada eran, junto con Tahúres Zurdos, toda la representación cultural que yo veía que se proyectaba desde Navarra, en los ochenta y noventa. Luego llegó, eso sí, Serafín Zubiri. Ah, y Tasio, de Armendáriz. Eso es lo que yo recuerdo.

El caso es que Barricada ha sacado un nuevo disco, La tierra está sorda, de esos que merece la pena comprar. Pagar sus buenos 20 euros por tres años de trabajo y de sensibilización con un tema que aún merece muchas canciones. La memoria de los peor parados en nuestros conflictos más recientes. Al que no le guste, siempre puede mirar para otro lado y seguir jugando a la Play Station en la bajera con la cuadrrrilla y ponerse hasta el culo de porros y kalimotxo. A mí me gusta más mirar al fuerte de San Cristóbal, El infierno de piedra, como lo llaman ellos, ese fuerte que vi todas las mañanas de mi vida desde mi ventana burguesa, sin tener ni repajozorra idea de que lo que allí se había se había gestado, décadas antes. Como lo de los Encuentros de Pamplona 72, pero en más serio. Ah, esa discretería navarrica de guardar las cosicas pa' dentro, pa' no incordiar, qué nervioso me pone.

Curioso comprobar que en esto de la ignorancia supina estábamos todos. "Yo no sabía que a cuatro minutos de mi casa había un campo de concentración", dijo ayer Enrique Villareal, El Drogas, en referencia al Fuerte de San Cristóbal, leo en Diario de Navarra.

Enhorabuena a Enrique Villareal, El Drogas, que dice haberse empollado 78 libros y que ha entrevistado a cien personas para la realización del proyecto. La belleza, una vez más se demuestra, está en el interior. Óle.

5.11.09

Bp

Ayer (que mañana será anteayer cuando mañana pase a ser hoy) me compré, agotando mi presupuesto para libros del mes, un libro (y no me refiero a la obra de Marlo Brando). Aunque hoy me han enviado, amablemente, desde Santillana, un ejemplarón que dice Unamuno, así sin más, biografía del mismo y a ver qué hago con él. Por lo pronto, me ha servido para salir de la cama, con el timbre del señor cartero, nada mejor que te despiertes con libros. Me compré, decía, Conversaciones con Thomas Bernhard, de Kurt Hofmann.

El libro está interesante, aunque no sé si Bernhard da tanto para cambiar la vida de uno, como decía Miguel Sáenz en el prólogo de Relatos autobiográficos. El propio Bernhard le contradice en este libro: "Nadie cambia. El ser humano, ya de niño, es básicamente de una forma y, en ese sentido, yo nunca he cambiado".

Me he fijado en la foto de la portada, en la que confluyen escritor (Berhnard) y periodista (Hofmann). Me he proyectado en esa foto, al vislumbrar un muy vago parecido mío con el periodista y he pensado, ¿qué puesto me correspondería en esa foto? ¿Escritor, periodista, peritor, escritorista? Qué soy, qué seré, oh, oráculo de Delphos, atiéndeme que tengo el número 233 (ojo, son preguntas retóricas).

Y aunque tal oráculo me respondiera, y sobre esto reflexiona el propio Bernhard, no sería más que una etiqueta simplista, un rudimento para entenderse. Si te ganas la vida como escritor, pues a lo mejor sirva lo de que eres escritor, pero resulta que el propio Bernhard tenía grandes cualidades para la música, pero sus problemas de salud le impidieron hacer carrera como cantante lírico. Todo eso cuenta.

Supongo que uno es aquello que realiza con gusto y que, al hacerlo, no desería estar haciendo otra cosa. Que al hacer eso, siente que traza su camino. Y dice Bernhard, muy sabiamente:

La desgracia de los hombres es, precisamente, que no quieren seguir su camino, el propio, que siempre quieren seguir otro. Se esfuerzan por ser algo distinto de lo que son. Al fin y al cabo, todo el mundo es un gran personaje, tanto si pinta como si barre como si escribe. La gente quiere ser siempre algo distinto. Esa es la desgracia del mundo.

4.11.09

Bo: cosmopijos de provincias

Me van a permitir la blogorrea que sufro estos días. Basta con no leerme y arreglao. Estaba escribiendo un comentario a propósito de los pijos y he visto que, sin darme yo de cuenta, me había salido un post, que puedo incluir aquí en el Macropost, que empieza a perder su categoría de dietario en marcha, pero bueno. Son licencias que nos permitimos dentro de los fastos del quinto aniversario de la andadura bloguil. Licencias justificadas, si sabe mirar.

Vamos pues, con el tema prometido: los cosmopij@s de provincias

El cosmopijo de provincias ha nacido en ciudades con equipo de fútbol normalmente en Segunda o en categorías más recónditas. A saber: Burgos, León, Logroño, Cáceres, Zamora, Córdoba, Ciudad Real, Segovia, Guadalajara y pondremos también La Coruña, aunque ésta tenga un buen equipo de fúrrrbol. Pongamos mejor Galicia entera.

El cosmopijo de provincias siente un gran complejo de inferioridad española, castellana, de interior. Recia. Para remediar ese sufrir, embadurna su personalidad, externa e internamente con todo lo que no sea castellanidad recia. El y la cosmopijo/a de provincias se declarará seguidor incondicional de todo lo que tenga un vago tufillo a francés, desde una baguette, un cruasán o los discos de Jane Birkin. También se hará fan incondicional de toda la cultura anglosajona presidida por los Lou Reed, Dylan, Bowie y más tarde el brit pop de Oasis, Pete Doherty, Placebo y Coldplay.

El cosmopijo de provincias acudirá a Madrid en cuanto tenga ocasión, o a las ciudades más cercanas que tengan festivales alternativos de lo que sea: cine, música, moda, pan integral y hasta poesía. Consumirá todo ello superficialmente, no así las drogas que pille a su alcance, pero se irá tejiendo una biografía cool digna de un Serge Gainsbourg o un Rufus Wainwright. Intentarán colaborar también en revistas de tendencias, ElDuende y así, aunque sea en labores de contabilidad.

Asimismo, el/la cosmopijo/a de provincias hará concesiones al casticismo, y mezclará su falda estilo Audrey Hepburn con una rebeca zurcida por su abuela la del pueblo. En su despensa acogerá tanto migas con tomate de su madre como recetas de cous-cous afgano, rúcula hindú, microtomates biológicos que cultiva un amigo actor (más o menos gay) y un buen perolo con lentejas.


Este/a cosmopijo/a no será tal sino acude a las ciudades-templo del cosmopijismo. Así como el musulmán tiene que visitar, al menos una vez en la vida, la Meca, el/la cosmopijo/a deberá visitar cuanto antes (y a ser posible residir un tiempo) Londres o Nueva York. París ya está demodé, pero puede valer. El más audaz se irá hasta el Japón, cosa que puntúa mucho en esta comunidad. Trabajarán en tiendas de moda o lo que caiga, y no aprenderán una miaja de la lengua autóctona, pero comprarán muchos discos viejos y visitarán cuanto mercadillo de segunda mano les salga al paso.

Se sentirán modern@s, únicos y especiales y olvidarán, por un momento, sus a-glamourosos lugares de origen, ignorantes ellos de que al resto de la humanidad no les molesta, ni mucho menos, el hecho de que hayan nacido en el pueblo más chano de Soria o Castellón de la Plana.

Bn

(Mítico tabaco familiar... bajo en nicotina y alquitrán)

Este miércoles volví al Reina Sofía, en cuya fachada cuelga un cartelón en que se ve, grande, Pamplona y las gente de la época, 1972. Quería ver con más calma lo de los Encuentros 72.


Destaco de entre todo lo interesante que he visto, una carta firmada por Jorge Oteiza que es todo un monumento al 'olé mis huevos' y que demuestra que, polémicas al margen, el escultor xxxx (omito aquí poner su 'nacionalidad', porque hizo como con la esfera, hacerla desaparecer) era un tipo con las endrinas bien puestas, digamos.

Reproduzco el contenido de aquella carta, quizá el inicio de sus desavenencias con las instituciones vascas y su posterior exilio a Alzuza, Navarra, en donde se erige el museo que lleva su nombre y al que legó 1.650 esculturas, 2.000 piezas de su laboratorio experimental y su biblioteca personal, además de una extensa presencia de dibujos y collages, datos estos de la Wikipedia.

El berrinche oteiziano:

RESOLUCIÓN DE OTEIZA PARA CONOCIMIENTO DE LOS ARTISTAS VASCOS

Deba, 12 de mayo de 1972

A la vista de lo ocurrido en Baracaldo (y de lo que debió ocurrir y no ocurrió) y de lo que va a ocurrir en los llamados Encuentros de Arte Vasco de Pamplona, y de lo que ya está ocurriendo en la Quincena de Arte Vasco de Tolosa,

decido no volver a tratar a ningún artista vasco. Ni mi nombre ni mi obra debería aparecer más junto a los nombres o las obras de los artistas vascos.
En mi opinión, los artistas vascos (y no se salva ninguno) constituyen un auténtico y lamentable rebaño de inconscientes o irresponsables tanto para con sus compañeros como para con su país y para con el arte. Nada tengo en común con el artista vasco actual.
Voluntariamente me declaro desaparecido del ambiente de basura cultural de nuestro país, podéis considerarme muerto y enterrado.

Bm

De nuevo, problemas con el sueño, y aquí estamos, 4am. Antes de dormir unas tres horas seguidas le metí una buena tacada a Aire nuestro, la última novela de Manuel Vilas, elogiada por aquí y por allá, que es como turbadora y excesiva (en el buen sentido). He visto al primer Felipe Benítez Reyes, el de El pensamiento de los monstruos y El novio del mundo, que tanto me gustaron en su día, en Aire Nuestro. Sobre todo en un detalle, los nombres. Berta Cooper: es muy de Benítez Reyes. Hay que ver cómo el escritor se va apropiando de los hallazgos de otros escritores. También me he fijado en la coña de poner títulos falsos de novelas que nunca existieron (El gran libro sobre los títulos falsos, por Vetusto Morlaz, ediciones Tulsa, Palma, 1987) y he pensado que, de no ser porque yo se lo copié a Borges, Manuel Vilas me lo había copiado a mí.

También el uso del pie de página con fines literarios, técnica esta que ya alcanzó su cénit en La noche del oráculo (2004), de Paul Auster.

Lo de introducir un personaje que es un álter ego femenino del autor, en este caso Manuela Vilas, no lo había visto, sinceramente, nunca.

He soñado que era un personaje de esa novela y he sentido un cierto desasosiego pessoyano, hasta que he descubierto que lo que tenía era grandes ganas de liberar la vejiga.

Entre que decidia a volver a dormir o si asumía mi estado insomne (demasiada cafeína, ayer) he pensado en los pijos. Sí, en por qué irritan tanto los pijos, sobre todo a los intransigentes con los pijos, cosa que no soy, pero que haberlos haylos y muchos. Los pijos irritan y molestan al no-pijo por su constante sensación de felicidad conquistada sin mucho esfuerzo y por sus no-ganas de abandonar ese estadío de tontuna y dogmatismo heredado que se apoya en cuatro lecturas en diagonal de Libertad Digital, cuando eso. Pero la irritación que el pijomari produce en el no-pijo se produce, creo yo, por otro factor: la sobreactuación.

El pijo, la pija, sobreactúa. Exagera la risa, sobrecarga la anécdota, redobla la sensación de interés por tu vida cuando ésta, en realidad, quizá le importe un pimiento. El pijo, la pija, se pone grave, demasiado grave, si analiza un tema de actualidad de tipo geopolítico y se pone guasón, demasiado guasón, cuando cuenta un chiste verde. En el escenario que es la vida, en este teatro vital, comedia humana, gran teatro del mundo, etc, en este gran show en el que habitamos, áspero a menudo, ese tipo de excesos en el registro no sólo cansan, sino que quitan poesía, estética, elegancia, autenticidad, al hecho de transitar por este valle de lágrimas y sonrisas.

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Por cierto, no se pierdan la nueva y última entrega de El Retablo y su maestro orfebre virtual, Lorenzo Durruti, programada dentro de los fastos del quinto aniversario. La Universidad del Mal, de rabiosísima actualidad, no se la pierdan.

3.11.09

Ekketerberg

El inefable Lorenzo Durruti me envía su última producción radiofónica que, dentro de los fastos de celebración del quinto aniversario de este humilde blog, va a ser colgada aquí tal que ya. También sin su consentimiento, como hice el otro día con el poeta Larretxea y sus versos: sepa el que me envía cualquier correo que se arriesga a salir de la intimidad del in-box a la publicidad del interfaz posteador.

Les dejo con Ekketerberg, la fundamental reseña biográfica sobre el iniguable derrotero musical de 'la urraca belga', Tobias Ekketerberg, primo segundo, por cierto, de Tobias Chalupa, tenista checo retirado y escritor ocasional.

Escúchenlo con atención y un par de veces, como mínimo (se aprecian mejor los detalles).

2.11.09

Bl

Pensaba que mis cinco años como bloguer más o menos constante se cumplían en noviembre, que es cuando Bro me descubrió lo fácil que era abrirse un blog, en la web Blogia. No tardamos ni cinco minutos en abrirlo y ya supe que esa aplicacioncita iba a tener su relevancia en mi vida. Por lo pronto, son cinco años ya de fiel trato, y de pocas cosas puede presumir uno de tan buena y exclusiva relación.

En distintas plataformas y bajo diferentes denominaciones, pero siempre en torno al tópico naufragil, han ido pasando los años por aquí, cinco años pensando en blog. Cinco años de dedicación más bien placentera a esta herramienta, en una relación cuyos matices iré soltando poco a poco en próximos post, en el marco de los fastos de celebración de tan magno evento.

He dado con el primer post que escribí. Da como vergüencilla asomarse a él. Era cuando aún a los blogs se les llamaba weblogs y que sólo tenían Arcadi Espada y otros cuatro locos, referentes entonces para todos nosotros. También tenía 'weblog' Eduardo Haro Tecglen, El Niño Republicano, abierto ya a estas nuevas ventanas.

Me van a permitir ustedes que reproduzca el contenido de aquel primer post, publicado un 23 de octubre de 2004. Lo de Cosmopolita, el título del blog, es por aquella novela con la que pensaba que iba a agitar y revolucionar el panorama literario, como si de una nocilla literaria y explosiva se tratara.

Y qué desolador es visitar esos blogs viejos, abandonados, que uno ni sabía que aún existian. Tienen algo de humano, no obstante, en su robótico abandono. Si no se mantienen, como las casas, se van desconchando con el tiempo: los links caen poco a poco, las etiquetas se despegan y los píxeles se agrietan. Hasta la tecnología, tan suya ella, necesita nuestra caricia humana.

Ahí va ese post inaugural:

De librerías

Hola, hola, me presento ante vosotros, ante ti, que estás ahí. Sirva este desvirgamiento para presentar este nuevo weblog basado en el del periodista y escritor Arcadi Espada, que es de lo mejor en este curioso género de la literatura virtual.

Bienvenido, herpano, a este lugar que ya tiene, o va teniendo, razón de ser, identidad, que va a ser la de divagar (hacer dos veces el vago, según Coll) sobre lo que voy leyendo, que es luego de lo que escribo, aquí y en páginas de papel también. De eso va ir esta página, de libros que leo, y a lo mejor también de noticias que leo, y de cosas que veo, por si le interesara a alguien leer sobre eso, que ya veremos.

Ayer me apeteció comprar un libro, que me suele pasar cuando voy por la mitad de uno o dos. Entré en una de esas librerías de corte inglés en que apilan los libros de más feroz actualidad haciendo columnas de distintos estilos. La de Carlos Ruiz Zafón y su Sombra del Viento era gigantesca, salomónica. Y el nuevo de Dan Brown, "Ángeles y Demonios"; quedaban muy bien, hasta que la gente los compre.. De pronto, me acordé de Gabo y su inminente vuelta a la novela tras diez años y me puse a buscar columnas con su libro. No me costó dar con "Memoria de mis putas tristes" cerca de la entrada. El libro era finito, engordado con unas tapas duras, varias páginas de humo al principio y un cuerpo de letra de más de catorce. Por un momento decidí comprarlo, consumir la literatura de mi tiempo, como otros se compraban "La Familia de Pascual Duarte" o "Zalacaín el Aventurero". Lo hojeé un rato y leí dadaístamente unas palabras: coronel, puta, gallina.. Algo así. De pronto, se me pasaron las ganas de leer esa literatura que ahora me parecía lo contrario a mi tiempo, ese realismo mágico es atemporal, casi medieval. No sé de qué va el libro, pero no lo pienso comprar. Seguí sorteando ángeles y zafones y caí en Bernardo Atxaga y una edición de "Obabakoak" con un tipo de letra muy bonita, como de máquina de escribir antigua. Literatura vasca. Dado que estaba en Bilbao, y voy a estarlo por un tiempo, me pareció mucho mejor idea cambiar García Márquez por Atxaga, y conocer al literato más importante que ha tenido el País Vasco, que además me cae bien. De momento, leídas cuatro páginas, yo diría que es un Günter Grass a lo vasco: "Encuadernados la mayoría en piel y severamente dispuestos en las estanterías, los libros de Estaban Werfell llenaban casi por entero las cuatro paredes de la sala..."

Ya os contaré. Imagino que habréis adivinado qué dos personajes conforman el "monstruo" literario de la foto.

Saludos.


Bk

Tengo un raro insomnio que me mantiene aquí pegado a la pantalla. He bajado de la cama, ante la evidencia de mi fracaso como protagonista de un anuncio de Dormidina, y aquí estamos. Ni siquiera los poemas de Caballero Bonald, metidos en el iPod y luego en mis orejas, consiguieron quitarme este exceso de cocacolas que llevo en el cuerpo.

Un exceso de cocacolas, quizá de garrafón también, que me han hecho pensar en la entropía. Concepto éste, el de entropía, que me encontré primero en Nocilla Lab y luego, citado, en la flojísima peli de Woody Allen, Si la cosa funciona, que no funciona por cierto y aburre ya hasta el más alleniano. En el libro citado se ejemplifica lo de la entropía con la imagen de un recipiente en el que una mitad tiene, pongamos, 100 kilos de arena blanca y en la otra (mitad) otros 100 kilos de arena negra. Ponemos a un niño hiperactivo y gordo a dar vueltas en el sentido de las agujas del reloj en esa circunferencia de las dos arenas, hasta que quedan revueltas y lo que era blanco y negro pasa a ser un grisuz indefinido de aquí te espero. La entropía está en ese caos irreversible: por mucho que el niño gordo e hiperactivo de vueltas en sentido contrario, los granitos blancos y negros no volverán a ponerse en su sitio. Esa armonía jamás volverá a ser armoniosa. Ni armónica tampoco.

A veces pienso, tras una de estas noches de copa y matarratas, en si no se ha producido ya esa entropía en mí, y ya no soy el que era ayer. ¿Cómo seré yo cuando no sea yo?, se preguntaba el poeta Ángel González. Un tipo me contó de alguien que abusó de los tripis y que se levantó un buen día y su único impulso era jugar con los Airgam Boys. "Allí lo veías, en el portal de su casa, con los juguetitos", decía de él. Se me quedó grabado eso de los juguetitos.

Creo que las autoridades sanitarias deberían emplear esta imagen de la entropía en la lucha contra la drogadicción. Yo, que soy de natural probón, siempre tuve presente la imagen del treintañero con los juguetitos en las escaleras del portal de su casa, esa entropía lisérgica sin vuelta de hoja, para mantenerme alejado de las drogas (ilegales).

Mañana escribiré al Defensor del Pueblo. Por la salud de nuestros cerebros.

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