21.4.09

Post comercial

"No importa quien seas, lo importante es cómo lo vendas". Creo que lo dijo Keynes, que decía muchas cosas. Hay mucho autor que utiliza sus blogs para publicitar su trabajo, cosa legítima y entendible, pues para algo alguien se hace un blog, esto es, por su propio interés. Puede haber un interés que trascienda a ese interés, que es el de compartir con los demás una serie de vivencias que se quieren compartir, y que convierten ese interés en algo menos interesado. Y eso hay que valorarlo.

He intentado, creo que sin éxito, no caer en esa tendencia autopromocional, que vemos en blogs vecinos. Temo, sí, que si algún día un crítico como Pozuelo Yvancos destripara una obra mía me gustaría compartir el tema por aquí. Habría un porcentaje de vanidad, claro, pero también otra parte considerable de "ehh, mirad que han dicho por ahí". Cosa, por cierto, que, un escritor, digamos, serio, nunca haría. Sólo que yo nunca he dicho que aspirare a tal cosa, algo que no me consta en los ejemplos que he puesto como ejemplo, valga la circunstancia.

Dicho lo cuál, podría decir que el próximo Día del Libro, constituye una fabulosa oportunidad para adquirir un ídem, pongamos por sugerencia postales del náufrago digital, así a botepronoto. Mi inminente viaje a La Habana me impide participiar en una iniciativa de tipo libresco, en Pamplona, a invitación del Instituto Navarro de la Juventud, con Daniel Aldaya y Margarita Leoz entre otros. Pero algo se va a hacer, y creo cierta promoción oficial del libro mío se hará. Una forma institucional, que yo agradezco y mucho, de decir "¡Compren el libro de Eduardo Laporte, coño!".

Esa es, como se va viendo, la idea que quiero transmitir a lo largo de este post errabundo, ahora que me quito de enmedio por unas dos semanas, tiempo en que el blog permanecerá inactivo. Blog, por cierto, con lectores fieles, de calidad, pero no de tanta cantidad como uno soñaría, tras cuatro años y siete meses de continua, constante y permanente actividad bloguera. Inmensa minoría. Inmensamente minoritaria. Y esto me recuerda a un circo absurdo, con tipos como ¡¡el enano más alto del mundo!! (medía 1.70), ¡¡la gorda más delgada de la Tierra!! (pesaba 55 kilos) o ¡¡el subnormal más listo del mundo!! (uno que se licenció en Periodismo).

Pero no todo van a ser lamentos, quiá. A partir de ahora "generaré tráfico", que es lo que hay que hacer, según me comentó uno que sabe de estas cosas. "Pon enlaces", me dijo. "Enlaza, cualquier cosa, si hablas de una manzana, pues pones el enlace a Wikipedia". Le agradecí el consejo, pero le aclaré que yo no quería de esas visitas sin peso específico, impersonal, de rebote, que caen en mi blog como pueden caer en el de Molusco. Mentí como un bellaco.

Enlazaré, pues, pero no sólo eso. También hablaré de los temas candentes, los temas que interesan, sintetizaré la Red de Redes en cada post, macropost o nanopost que escriba. Hablaré, por ejemplo, del aborto y Rouco Varela, porque la religión, ya sea musulmana, budista, hinduista, evangelista, judaista o cienciologista dicen que tiene más tráfico en internet que el sexo. Sí, más que toda esa pornografía o erotomanía que abunda por aquí, que si, yo que sé, joven desnuda se quita la falda, las mejores tetas de Internet, Scarlett Johansson desnuda, Penélope Cruz desnuda, Elsa Pataky desnuda, Charlize Theron semidesnuda, el top less de Yvonne Reyes, Angelina Jolie, con rumores de divorcio, desnuda, Mar Flores y el conde Lecquio en la cama, Pamela Anderson y Tommy Lee haciendo intimidades. Aunque ahora son otros los escándalos, y otros los nombres, que Lindsay Lohan, en negociaciones para desnudarse en Las Vegas, las bragas de Patricia Conde en Sé lo que hicistéis, que si Maria Lapiedra o Dita von Teese, la de Marilyn Manson, famosa también por un antológico strip tease al más puro estilo pin-up.

También podría poner uno de esos criterios de búsqueda que aparecen en las tripas de los blogs, y que revelan lo peor de la condición humana, por las falta de ortografía que figuran, más que otra cosa: "Cexo rapido Madrid" "putas centro economico", "masaje frances beso negro", "cual es el pene mas largo del mundo", "ereccion larga toda la noche", "eyaculacion precoz trucos", "posturas mejores hacer el amor", "trucos para no quedarse embarazado+opus dei", "pildora dia despues cuanto vale", "depilacion intima sin cortes". O enlazar el último corto, surrealista y zafio, pero gracioso, del eZcritor, que triunfa en internet.

Sé de un informático que se paga la hipoteca con una web, solamente por el tráfico que le genera, precisamente, el que éste y el otro acaben en su página. No dejen de pinchar en la pestaña que dice Sobre el autor, es muy divertida. Luego está todo ese mundo de menéames, technoratis y plataformas de bombardeo on-line en el que no me interesa entrar. Me pregunto si el blog de Arnold Schwarzenneger no esconde, en realidad, alguna estrategia similar de acumulación de clicks. Porque Arnold sabe que sus noticias chorra son de lo más leído de la Red. Noticias como:

Pintan a Berlusconi como un ángel desnudo enamorado de una ministra

Un pasajero aterriza un avión tras la muerte del piloto

Chuck Norris quiere ser presidente de una Texas independiente de EEUU


Y así.

Podría hacer todo eso, y pasaría de las X visitas que tengo a las X al cuadrado, al precio de pegarme toda la mañana colocando enlacitos. Y digo yo, qué más dará ocho que ochenta, si llevo cuatro años y siete meses de bendita dependencia bloguil. Serán dos semanas alejadas del post, a ver cómo reacciono. Ese sí que va a ser un verdadero experimento, el del alejamiento de una de esas vidas que componen la vida del siglo XXI. Porque, recordemos, permitidme la autocita, la vida de hoy se compone de:

-La vida real (no hace falta explicarla)
-La vida ficcional (libros, películas, fórmulas matemáticas, arte, representaciones, evocaciones, cuadros, periódicos en papel, fotografías en papel, recuerdos...)
-La vida virtual (Internet)

¿Qué será de mí dos semanas sin conexión a Internet y con el muy real Jordi Santamaría en el papel de sancho quijotizado o de quijote sanchificado (Sanchificarás las fiestas, dice el decálogo de Alonso Quijano) en la contigua habitación de la casa de Zenaida, a pocos metros de La Habana Vieja?

Me despido ya, amigos, diciéndoos hasta pronto. Colocaré el filtro de comentarios por si alguien se pone faltón y no estoy yo para responderle. Volveré -espero-, con mil posts en la cabeza, que iré soltando poco a poco. Hasta entonces, pásenlo bien y compren buenos libros en el Día del Libro y en los días posteriores, porque todos los días son día del libro, y todos los libros son vida (ficcional).

Y descansad del náuGrafo, que os lo merecéis.

20.4.09

200 millones

He escuchado en la radio que el nuevo ministro de Fomento, Pepinho Blanco, que vive ahora un idilio con Esperanza Aguirre, ha ordenado la puesta en marcha de las reformas de la estación de Atocha, en Madrid, para el futuro AVE Madrid-Valencia. Precio de la operación: 200 minolles de eurazos.

Después de comer, he visto un cartel en la calle Minas, del Club de Creativos, con todo monedas de euros conformando un gran euro. ¿Y si hubiera sido la peor idea de los últimos años?, decía el cartel. Creo que hacían referencia a esa propuesta suya de las mejores y peores ideas de los últimos tiempos, como la de no llevar a Raúl a la Eurocopa, quitar la mili, mandar callar a Chávez o el matrimonio homosexual (mejores ideas), junto a las de construir un aeropuerto en Ciudad Real, la zona azul, ser ministro de Justicia e irse de caza sin licencia o la niña de Rajoy (peores ideas).

200 millones para un proyecto de ampliación de la estación. Mi ignorancia en materia de infraestructuras me impide lanzar aquí un grito de escándalo, y sólo puedo aspirar a una leve suspicacia retórica. 200x166 = 33.200 millones de pesetas.

Recuerdo hace pocos años cuando pagar 600 millones por fichar a un futbolista ya era un precio galáctico insondable. Nuestcho Osasuna, eso sí, seguía comprando en el 'Lidl futbolístico', sus polaquitos, serbios y uruguayos cerca de la retirada, por precios del tipo 50 millones.

Se rumorea que Florentino Pérez querría fichar a Cristiano Ronaldo por 35 millones de euros (35x166= 5.810 millones de pelas).

A mí todo esto se me escapa un poco, y cabría plantearse si el asunto del euro ha sido un hallazgo que nos hace más libres o una losa que nos hace más esclavos. Si la reforma de una estación, por mucho que Obama alabe el AVE por aquí y por allá, sale a 33.000 millones de pelas, es que los tiempos cambian que es una barbaridad, señora. O que habría que ver en qué se reparten exactamente esos 200 kilos, quien gana los concursos y qué grado de pasteleo hay en todo esto. ¿Es un precio realmente austero o redondeamos al alza, total, es inversión pública, qué más da poner 150 que 200?

Si hay algún ingeniero en la sala, que hable ahora o calle para siempre. (O alguien que trabaje en ADIF, y no miro a nadie, pues también.)

18.4.09

Gabilondo al cuadrado



No sé subir este video de una manera más acorde con los nuevos bríos audiovisuales que está tomando este blog, lo siento. Lo he pillado de Cuatro directamente y es lo que hay. Lo cuelgo porque los primeros segundos me han recordado enormemente a la otra entrevista por aquí depositada, la de Cela y Soler Serrano. Vamos a hablarnos de tú porque de usted no nos saldría. Prolegómeno que va adquiriendo ya tintes de clásico y que también reproducen aquí los Gabilondos.
Obsérve el atento visitante de este blog que, en el segundo 39, Iñaki Gabilondo parece, no obstante preferir el usted al tú.

También es interesante, desde un vago metaanálisis de los lenguajes no-verbales, como Iñaki, hermano siete años mayor que Ángel, parece más pinzado y cohibido en esa insólita entrevista con la que le toca lidiar. El emblemático periodista, frente al flamante ministro. ¿Sana envidia del hermano mayor que ve cómo el pequeño ha llegado lejos, entendiendo como lejos alcanzar las faldas del poder, que no es otra cosa que ser ministro?

En esta imagen fraternal, vemos a dos seres humanos de éxito. Sus abuelas estarían muy orgullosas de ellos. Sin embargo, parece que el pechito de Ángel está más hinchado, y que al mayor Iñaki casi le intimida. El ministro serio, seguro, feliz de ser quien es. El periodista, más titubeante, más arrugado.
Se aprecia también la humildad de horizontes del oficio periodístico; siempre, en el fondo, al servicio del otro, que es el que habla, el interesante, el foco de atención. El periodista podrá ser sagaz e incisivo en las preguntas, que si el otro no quiere responder o responder según le dé, así lo hará.

Es el otro, pues, el que hace cosas (impulsar el Espacio Europeo de Educación Superior, por ejemplo), mientras el periodista se limita a plantear cuestiones que, por otra parte, ya nos suenan a oídas. El periodisto como eco cacareador de lo que, dicho una vez en un medio, pierde peso específico en sus posteriores reproducciones.

Dicho esto, y como leí el otro día en el blog de Rafael Reig, tú, ¿a quién te pides?

Radio náuGrafo



Buenos días, desde la JHKWL Radio náuGrafo en el 103.4 de la LSD, cuando son las 13.34 y hace en Madrid otro día de mierda, con 13º de temperatura. Escucharemos un tema de King Crimson, Cadence and Cascede, del segundo disco de la banda, editado en 1970, por el sello ¿a quién le importa ese tipo de datos estériles?

Que ustedes lo disfruten.

17.4.09

Nanonimación # 1



Alentado por el blog de Mikel Urmeneta, me ha picado esa partecita creativa que vive aletargada en mi interiorité y me he animado a realizar mi primera Nanonimación. He intentado seguir escrupulosamente los 11 puntos de este nuevo arte audiovisual, pero me he temo que he transgredido, y no voluntariamente, alguno. Consultas las bases aquí.

Por ejemplo, el número 5, el de la duración de menos de dos minutos. También el 8, el del reloj medidor, donde he fracasado técnicamente, básicamente al no disponer de un iPhone tan fardón como el de Urmeneta para marcar con visibilidad el tiempo. Ah, y el 2, el de que el guión no debe estar escrito... A ver, a mí se me ha ocurrido mientras instalaba los bártulos, no sé si he incumplido algún precepto. Me he 'inspirado' en la canción que suena, The art of dying, de George Harrison.

¡Animaos!

Copipego las bases de las Nanominaciones aquí también:

1- Tienes que estar solo.
2- No tiene que haber guion definido.
3- El presupuesto se basa en el tiempo que te autofactures por hacer el gilipollas.
4- Los personajes seran dibujados o modelados y nunca cobraran.
5- La Nanonimacion durara menos de dos minutos.
6- Solo puedes usar tu compacta en posicion de video o tu movil.
7- Una sola toma sin efectos de camara lenta o rapida.
8- Siempre habra un reloj que pruebe que el punto 7 se ejecuto correctamente.
9- Sonido directo.
10- No habra edicion.

11- Distribucion online sin Making Off.

Andares (2/2)

Quizá este post no tenía tanto recorrido como para una entrega doble, a ver cómo salimos de esta. Me viene a la mente El club de los poetas muertos, en el patio, con el frío de la mañana, cuando Robin Williams le dice a un alumno que no ande como un pato. Es curioso como uno pone un criterio de búsqueda en el Google mental "Andar", y salen algunas entradas. Entradas desordenadas, difusas y carcomidas por la progresiva desmemoria, algunas irreconocibles. Pongo "Irreconocible" y me salen los cuerpos del Yak 42, en mi Google Mind. Mira, esto daría para un juego de tipo mentalismo de andar por casa.

Está el andar de los grandes almacenes, por ejemplo. Y de los zaras, bershkas, spheras y demás, cuando se va en compañía de un ser querido. La flojera de rodillas es inmediata; siempre he admirado a los trabajadores de esas grandes superficies sin ventanas, capaces de pasarse allí metidos, ¡de pie!, jornadas de ocho horas ocho.

Recuerdo los andares del quiosquero de la avenida San Ignacio, paticorto, bamboleante, con ese zapatazo con una suela de treinta centímetros.

...


No tengo mucho más que decir sobre este tema.
Pinche aquí si quiere ver a un tipo andando.

16.4.09

Andares (1/2)

Tengo alguna ideilla suelta sobre el fenómeno del ser humano erecto, que anda en principio por una serie de actos reflejos, mecánicos, como las escaleras mecánicas, pero no tanto. Es verdad que cuando uno activa la aplicación Walk.7.0 se olvida y todo es un dejarse llevar en movimiento. Incluso al subir las escaleras, visualicen, podríamos partirnos la crisma en cualquier momento, pero ni lo pensamos. Nuestros pies exploran la superficie, realizan un rapidísimo cálculo matemático que transmiten al cerebro, y subimos los escalones del metro como si nada, escuchando a Franco Battiato en el iPod no sin cierta mística cotidiana, lejos de esos detalles pedestres. Sirva esta obviedad como careta de entrada.

Pero no todo es piloto automático en los andares. Lo descubrí el otro día al entrar en un aeropuerto. Nada más cruzar esas puertas color castaña, parece como que el cuerpo se yergue, deja de ser el de un peatón vulgar para convertirse en viajero, ejecutivo, ciudadano del mundo, burgués, gentilhombre, tipo occidental. Es cierto que hoy viajar se ha democratizado, pero los aeropuertos siguen siendo el reducto de esa gente que algún lelo llamaría "normal". Quicir, no viajan en avión los clochards moribundos, ni los meditabundos, ni los alcohólicos que no pueden despegarse de barra, ni los gitanos, más proclives al transporte en fragoneta. Se nos llena un poco el pechito, sin darnos cuenta, al entrar en un aeropuerto. Como si fuéramos una suerte de triunfadores de algo, sin más méritos que haber comprado el billete más low de las líneas low cost.

Otro fenómeno relativo a los andares tiene que ver con la vestimenta. Las mujeres podrían decir mucho al respecto: faldas tubo, tacones de aguja en el Baluarte, minifaldas-cinturón, sandalias en el Chupinazo, y así. Los hombres, menos mutantes en el vestir, podemos experimentar cierto cambio en nuestros andares al enfundarnos un traje. Es el efecto del aeropuerto, pero agudizado. Basta con una americana para comprobarlo. Se hincha también la pechera, sacamos ese pavito real que llevamos dentro, las piernas se arquean ligeramente, miramos más al cielo y menos a los chicles del suelo, quizá demos incluso limosna al tipo de La Farola.

Seguiremos andando en otro rato..

Foto Harald S. (Flickr)

15.4.09

Tarjetas de cumpleaños 3.0

Las invitaciones de cumpleaños han cambiado. ¿Qué no ha cambiado desde hace veinte años pa' cá? Quizá nuestro peinado, pero poco más. Quizá nuestra guitarra, pero poco más. La radio, vale, sigo usando un cachivache analógico más bien humildito. Pero ya digo, aquellas tarjetas de cumpleaños, que el compañero de clase te entregaba, otorgándote el privilegio de ser tu amigo (había toda una crueldad en ese proceder, con amigos que nunca eran invitados a las fiestas; en mi caso, la memoria selectiva se ha encargado de borrar cualquier tipo de trauma al respecto) han cambiado.

Tarjetas de 'Te invito a mi cumpleaños, el próximo miércoles 15 de abril, a las 19 horas, en Obispo Irurita 3'. Atracones de mediaslunas, ganchitos y refrescos mezclados. Películas de Bud Spencer y juegos de correr y/o esconderse. Luego la rondita del clásico padre con Renault 21 depositando casa por casa a los niños. ¿A qué imprecisa hora terminaba uno de esos cumpleaños? ¿A las diez?

Hoy, Beñat me ha enviado su invitación cumpleañera. No es una tarjetita con letra Edwardian, sino un mensaje en formato audiovisual, que incluye reflexión. Es la crisis, y también la crisis de los 30. Doble crisis. Doble oportunidad. Es tiempo de coderas, como dice ese mensaje beñatiano, coderas por los tomates del desgaste ofimático, y coderas porque cada vez somos más viejunos y, como a Cela, nos da igual lo que digan o piensen de nosotros. ¿Qué gastamos coderas? Sí, qué pasa. Ante las crisis, creatividad, quiá. Trespuntocero o de la que sea. Allí estaremos. A las nueve. Coderas.

14.4.09

Poliantropomorfia

Hay un YouTube una cosa es lo que podríamos llamar espeleología cultural, y que es como tener el archivo de RTVE a tu alcance, y sin cuñas publicitarias. ¿Por qué TVE no dedica un programa, bien hecho, sin Massieles ni Tejeros, a rescatar lo mejor de su vasto y ancho legado? Ya lo hicieron hace dos años, cuando el cincuenta aniversario de su nacimiento, pero se puede hacer más y mejor, digo yo. Aunque fuera en una esquinita de su programación, en La2, en la madrugada del domingo, tiempo por cierto, muy proclive para aperturas del alma y tal.

Agotadas las posibilidades sicalípticas que el medio ofrece, uno se lanza a husmear por el universo mundo de internet. Pone "Dalí" y surgen un montón de documentos sobre Dalí. Pone "Vila-Matas" y sale el tío hablando sobre Walser, cuyo nombre pronuncia Balser (detalle éste que también, sospechosamente, reproduce su amigo Ray Loriga). Pone Borges y ahí aparece Borges. Pues bien, el otro día puse "Cela" y apareció Cela y también Joaquín Soler Serrano, un tipo que a mí me parece la quintaesencia de lo español. Ya el nombre es lo más español que uno se puede echar a la cara: Joaquín Soler Serrano. Toma ya.

Así que me puse a ver a ese Cela entrevistado, como hace tiempo recuerdo haberle visto vivo, aunque papada colgante, en El tercer grado de Carlos Dávila. Tras un circunloquio de un minuto y diez segundos del presentador (no existía el zapping), el entrevistado dice algo interesante. Os animo a verlo. Dice que no cree en los "hombres planos", que somos poliédricos y, con voz como de locutor de documentales, defiende nuestro caracter con muchos lados y cómo la luz, que es un poco la vida, incide en nosotros creando haces muchas veces dispares.

Es sabido que Cela hizo de esa disparidad todo un arte de la provocación, como también lo hacía Dalí a su manera. Llegaron lejos con sus personajes. Me dijo el cocinero Sergi Arola que lo importante no es ser el mejor, sino venderse como el mejor. En el caso de Cela fue de manual, aunque algo debía de irle en los genes, como demuestra un librito que apareció el año pasado intitulado El coño de don Camilo, escrito por su último hombre de confianza, Gaspar Sánchez Salas. Coño, porque gracias a él entró en la RAE la peluda palabra.

Carreras literarias al margen, y simpatías por el personaje aparte, me gusta su ataque al hombre plano, ese hombre coherente, predecible, que hace gala de no equivocarse nunca, que es el mayor equívoco del mundo, el no equivocarse jamás. Como hacía Baroja, que fue coherente en su error hasta el fin de sus días.
Son incómodos, estos hombres poliédricos, porque no aceptan bien el tag facilón y reduccionista, la etiqueta. Esquivemos, pues, esa taguifiquitización que nos impone la sociedad plana y seamos libres y poliédricos, poliantropomórficos: ¡coño!

13.4.09

Abrirse de alma

Hay libros que uno lee a plazos, periódicamente, sincopadamente, sin prisa y con pausa. Llevo con los diarios de Tolstói más de seis años; me acompaña desde los Reyes de 2003, en mis diversas casas, siempre a mi lado, junto a la cama. Viaja conmigo, vive conmigo. Forma parte de mi capillita literaria friki. Quizá no lo acabo nunca porque eso supondría liberarme de su presencia algo protectora, porque Tolstói irradia energías, esencias, cosas de esas que ya no existen hoy día y que hasta se desprecian, ningunean o, simplemente, no se ven porque se ha perdido la capacidad para ello.

Otro de esos libros es Momentos estelares de la humanidad, de Stefan Zweig, que todo el mundo, por cierto, contesta en los cuestionarios que es su libro favorito. Me sonrío internamente, jum. Leí ayer sobre Cicerón, un "artista", como lo califica Zweig, que dedicó la mayor parte de su vida a la causa pública, a la res pública, como político defensor de la libertad del pueblo. Soñaba también con que así se alcanzaría también la libertad individual, interior.

Gracias al golpe de Estado de Julio César, se le quita de en medio. Se le brinda la oportunidad del retiro, del aislamiento, por fin se convierte en quien realmente es. Y con el aislamiento, llega la felicidad. Lo dijo el pianista Glenn Gould: "El aislamiento es un componente indispensable de la felicidad humana". En el caso de Cicerón, Zweig dice:
"Al pensador creativo, tras todos esos años en el mercado, en el foro, dentro de la tienda de campaña en el frente, o estando de viaje, se le abre aquí [en su retiro a Frascati] el alma".
Espacio para el alma, para abrirse de alma. Yo lo he hecho en estos días santos y he notado cosas, amigos. Placeres intensos y accesibles. Extrañamente accesibles. Placeres que no dejan mal sabor de boca, sino que desoxidan el espíritu, como los ácidos Omega 3 hacen en el aparato circulatorio.
Sólo sé de los del Opus Dei, con sus retiros periódicos, como oficiadores de esos espacios para el alma, necesarios para que brote esa cosa que llevamos dentro pero que nos empeñamos en tapar, castrar, ahogar, asfixiar, fragmentar, embadurnar de mierda y discos de Joy Division.

José Antonio Marina, ese neo-Ortega y Gasset, debería recomendar en sus libros de EpC la necesidad de ese retiro puntual, que se puede hacer sin salir de casa. Y repito una cita de Ortega, ya impresa en aquel Kik-Kat existencial de 2006:
"La realidad genuina de la vida humana incluye el deber de un retiro frecuente a la solitaria profundidad de uno mismo".
La Semana Santa, con su sosería de tipo franquismo, creo que es tiempo propicio para hacerlo. ¿Lo has hecho tú?


Glenn Gould, al piano.

12.4.09

QUE NOOOOOOOOOOO

Veo paradita la actividad bloguera en esta Semana Santa; la gente tiene mejores cosas que hacer, claro. De mi blogroll, tan sólo El tinglado de Santa Eufemia, Urmeneta y Ezcritor actualizaron sus blogues en las últimas horas. Y sólo el primero con un post realmente enjundioso. Ah, y también Vivir de buena gana, que me aparece ahora.
Y hablando de posts, éste que escribo supone el número 100, o cien, desde mi mudanza a Blogger, allá por enero de 2009. Una media de treinta posts por mes, no os quejaréis, no, já.

Así que voy a animar un poco este erial bloguero, con un tema menor, sí, pero que me irrita sobremanera. La chispa ha saltado esta tarde; cocinaba y escuchaba Ser Digital, programa para geeks principiantes. Hablaban de libros electrónicos, Kindle y tal. El presentador del programa (al que he enviado un amable pero furibundo mail), Chema Lapuente, no se cortaba en decir frases como:

-"En cinco años todos leeremos los libros en la pantalla del Kindle".
-"Tras quinientos años de supremacía del papel, pronto diremos adiós a ese sistema anticuado para leer nuestros libros en los e-books".
-"Tiene multitud de ventajas, como poder almacenar todos los libros que uno quiera en un dispositivo de menos de un centímetro de grosor".

Algo así decía, Chema Lapuente, las citas son aproximadas. Y yo escuchaba eso y gritaba, solo, en mi minúscula cocina:

QUE NOOOOO, QUE NOOOOOOOOOO, y paría mentalmente este post que ahora transcibo de mi mente a la pantalla, algo más en frío pero no tanto.

Me irrita esa modernería ceniza y agorega, listilla, en el fondo, de dar por hechas unas realidades tecnológicas a las que les falta mucho para ser verdaderas realidades tecnológicas. Que sean reales, y ya analizaremos entonces. Porque también se decía que la televisión acabaría con la radio, y el cine con el teatro, y la fotografía con la pintura, y el sexo virtual con el tradicional. Y, muy señor mío, resulta que ahí siguen todos esos formatos, conviviendo como buenamente pueden con el resto. Usted mismo, señor Lapuente, tan moderno, resulta que se gana las habichuelas en un medio tan anacrónico como la radio. No lo digo por Lapuente, contra el que no tengo nada, pero a mí esas predicciones totalitari-tecnológicas me parecen poco atinadas, propias de algo que podríamos llamar aldeanismo.com.

Por otra parte, eso de dar por sentado las cosas me exaspera hasta el extremo en la práctica del periodismo. Odio los Nostradamus con pantuflas. Me extendería en este punto, pero no quiero un post larguísimo.

En mi furibundo pero amable mail le he comentado algunas cosas de tipo, digamos, trascendente. Se habla de cacharros como el Kindle como la última maravilla mundial por permitir almacenar cienes de libros en su interior. "La clave de la felicidad está en la limitación", dijo Goethe. Porque, amigos, resulta que el gran placer de un libro es que solo tenemos ese en nuestras manos, en ese momento, y no otros muchos. Quicir, se excluye esa posibilidad zumbona del zápping constante, del tener todo y no tener nada. Tener un libro, uno solo, entre las manos, es algo milagroso precisamente por su limitación. Como tener a una mujer y no tener a todas, coña ya.


Le he apuntado, en el mail, algo de mi teoriílla sobre las tres realidades o vidas que vive el hombre actual, y que desarrollaré en ulteriores post (espero que no me las copie nadie, estoy orgullosillo de esta codificación simple pero resultona):

-La vida real (no hace falta explicarla)
-La vida ficcional (libros, películas, fórmulas matemáticas, arte, representaciones, evocaciones, periódicos en papel, fotografías en papel, recuerdos...)
-La vida virtual (Internet)

La vida ficcional tiene un valor mayor que la vida virtual, como la vida real tiene más valor que las anteriores, se pongan como se pongan los gurús de turno. Creo que nadie negará que es más intensa y sana la vida real que la vida en Second Life (virtual). O que es más real una conversación face to face que una en Messenger.
Así que los intentos por llevar la vida ficcional (libros) a la vida virtual (Kindle, internet, black berrys y demás), no dejan de ser degeneraciones de un acto sublime, hermoso, único y bello per se como es la lectura. Además, el negocio editorial generará, en 2012, unos "10 billones de euros", "justo delante de Intenet y la televisión", según dice Juergen Boos, director de la Feria del Libro de Frankfurt.

Quien no lo quiera entender que no lo entienda, pero yo me comprometo a cantar, en desnudo integral, con un Kindle tapando mis partes, La bien pagá de Miguel de Molina en la plaza Mayor de Madrid si dentro de cinco años TODOS leemos a través de Kindle o similares dispositivos.

Palabra de náuGrafo.

11.4.09

¿Dios castiga a los fieles?

Si Jesucristo levantara la cabeza, otra vez, opino que no le gustaría lo que vería en el planeta Tierra. Sería crítico con la gestión de su pleitesía, destrozaría incluso palios, pasos, maderámen sacro, arremetería con todo esa imaginería plasta, cursi, excesiva, y no hablo de la de Zamora porque no la conozco.

Hace tiempo leí, un poco por encima, un curioso opúsculo de un tal Fornicio Ciscar Gay -no sé muy bien cómo llegó a mis manos, la verdad- en el que se hablaba de la posibilidad de un nuevo advenimiento del señor Jesucristo. Un venir y poner en orden las cosas, un "venga, chicos, a ver si ponemos un poco de orden". Y cito de memoria:

"Llegará un buen día en que el Mesías, ya anunciado como hijo de Dios, descenderá sobre la Tierra y, como de un golpetazo en el tablero de ajedrez se tratare, conminará a volver al origen de la Iglesia, la de los primeros cristianos, o cristianorum senectute, en aras de dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios".
Ciscar Gay sostenía a lo largo de su obrita (Hacia una correcta devoción: volver al origen) el progresivo y secular sesgo erróneo que la Iglesia en general, y católica en particular, había ido dando al culto a Jesús, a Dios, hasta convertir la religión en algo completamente opuesto a sus dictados iniciales. Ostentación, hipocresía, doble moral, competitividades de pasión, falsas demostraciones de devoción, barroquismo de espíritu, vicio, camino de corrupción, cainismo, envidia y complejos de inferioridad agresivos son algunos de los males que señala Fornicio Ciscar en su obra como los culpables de lo que él llama "hartazgo divino". Ah, y la superstición.

Demuestra el autor mediante unas gráficas y estudios cronológicos algo improbables como Dios, y su delegado Cristo, han ido advirtiendo a la población a lo largo de la Historia. Advertencias que, al ser obviadas, se convirtieron en sonoros castigos. La Peste Negra, por ejemplo, que redujo la población en la Edad Media poco menos que a la mitad, es el ejemplo más paradigmático. Terremotos, guerras, otras epidemias como la Gripe española, cataclismos varios, se entienden en esta obra como consecuencias de todo aquel distanciamiento del mensaje de Cristo, aquel de amaos los unos a los otros y amad a Dios sobre todas las cosas.

Pamplona, Cuenca, Zamora, Huesca, Zaragoza, Segovia, Hospitalet... y una larga serie de localidad han visto este Viernes Santo de 2009, ante su frustración e indignidad pía, como se suspendían sus procesiones. Todo un año esperando, para volver a meter las imágenes en la iglesia. Y cada año pasa tres cuartos de lo mismo, como aquel acuático abril de 2007. No he podido evitar acordarme del libro de Fornicio al escuchar por la radio todas esas 'dramáticas' cancelaciones procesionales y me he dicho, ¿a ver si va a tener razón el tío?

9.4.09

Las conversaciones sectoriales

Sectoriales, por no decir sectarias. Son aquellas que alimenta un grupo social determinado y ante las que un individuo ajeno a esa comunidad siente una gran sensación de desplazamiento existencial. El grupo puede ser de teatro, de solidarios con los sin techo, de scouts, de amigos de la danza, de enemigos de la danza, de coreógrafos en paro, de lo que más os guste. Puede haberse forjado, el grupo, en el ámbito laboral (trabajadores de empresa), el del ocio (tamborileros de Calanda) o incluso en círculos más marginales, como el grupo que conforman los bebedores anónimos. También en el mundo de la enseñanza, por supuesto: grupos formados tras la cohesión que da recibir las mismas lecciones durante un periodo de tiempo determinado.

La formación de estos grupos no es criticable, todos hemos sido miembros de alguno de ellos, siempre que no suponga la totalidad de la vida social del individuo, que no suele ser habitual. Lo que es más criticable, o sencillamente lamentable, es la exclusión ocasional que padece el individuo que no pertenece al grupo. Normalmente, esta nefanda situación se da por accidente, o por error de cálculo en uno de los miembros del grupo, que invita al ajeno sin advertirle del abismo en el que se puede meter. A esta persona desplazada la llamaremos El infiltrado.

Estas Navidades fui uno de esos infiltrados. Por suplir mi baja del año anterior, con gripe, me dejé caer en una cena de empresa de la empresa en la que había trabajado en el verano de 2007, pero no en el de 2008. Sin darme cuenta, empecé a gestar este post ya entonces. Asistir a un rosario de anécdotas en las que uno no participó, en un restaurante chino, durante un total de cuatro horas cuatro, sin probar gota de alcohol y tan solo siete granos de arroz tres delicias (tenía las tripas completamente descompuestas), no tuvo precio. El arroz, además, frito con el peor de los aceites chinos, pasaría factura después. Por suerte, mi estado semifebril me sumió en una indiferencia tal que sobrellevé la noche con una entereza digna de elogio.

Ayer, desprevenido, caí en una similar trampa, sólo que pude escapar a las primeras de cambio. Trabajadores del ente público, periodistas, para más señas. Pero unos periodistas que no hablaban de periodismo, hay que descansar, sino de gentes, nombres, coñas, autocoñas, fíjate lo que hizo, qué fuerte lo otro, con pocas aperturas temáticas a El infiltrado. Bueno, que si Oasis, Joy Division y Su Puta Mother's, que tocan este año en Benicásim. (Últimamente, veo que la música, los grupetos guayses y malasañeros, se ha convertido en tema de conversación unificador, en verdadera pista búlgara, y me veo hablando del tema como si en realidad me interesara, hasta que me canso de ese desdoble zeliguiano.)

Otro de los momentos delicados para El Infiltrado son los intentos por integrarle en el grupo. Que él ya se integra solito, ojo, y dialoga también lo que se puede, pero es consciente que el flujo conversacional va por otros derroteros, y que lo mejor es callarse. Lo que se lleva es la conversación sectorial, y lo otro no interesa.
Me refiero al momento del brindis, esos brindis por causas ajenas a la vida de El Infiltrado como, yo que sé, "Qué hagamos una buena cobertura informativa de las procesiones". No es plan, claro, de no brindar, porque una cosa es no pertenecer al grupo y otra ser un borde, pero claro, se realiza el brindis con brazo melifluo y forzado, chocando tan solo las copas más cercanas al propio vaso. Siempre hay alguien que, por una especie de pena empática, se ufana en chocarte a ti, sí a ti, la copa. Gracias.

Ante El Infiltrado, la actitud del grupo puede ser de dos maneras. Integradora, cerrada o indiferente. Está quien hace por conocer al Infiltrado y buscar nuevas pistas búlgaras que generen incluso ulteriores temas de conversación; está el que mira con gesto hosco, elemento éste no muy frecuente; y está quien actúa con total indiferencia ante El Infiltrado. Como si éste fuera transparente. Estas tres actitudes se manifiestan con claridad en otro momento delicado para El Infiltrado, que es el de las despedidas. Ante la profusión de abrazos, promesas de excursiones a la Sierra y sonrisas extremas, El Infiltrado encuentra consuelo en la tuberculosis de Kafka, por ejemplo. Es ahí cuando se evidencia esa indiferencia insidiosa de quien pasa tres pueblos de El Infiltrado, que se ve obligado a forzar unos rácanos dos besos de despedida. Es un Don Nadie en ese contexto, pero tiene su dignidad, qué coño.

La solución a este problema o problemática pasa por no acudir jamás a ese tipo de reuniones en que uno pinta tanto como Maruja Torres en un cónclave papal. Y hacer pagar a quien te convirtió por unas horas en un Infiltrado con la misma moneda, venganza en plato frío de toda la vida de Dios.

8.4.09

Si por currículos fuera

Desconozco las razones últimas -o primeras- que han provocado el cese de César (el césar cesado) Antonio Molina al frente del ministerio de Cultura. Se cambia a un escritor, poeta, experto gestor cultural, por una directora y guionista de, con perdón, comedias de Elvira Lindo y el último éxito teen, Mentiras y gordas. También fue guionista, cierto es, de La buena estrella, y recibió un Goya por ello.

Pero así, a priori, el cambio se nos antoja a peor. Molina no era Hayek ni André Malraux, era Molina, pero Ángeles González Sinde se presenta con todas las papeletas para hacer del ministerio de Cultura, otra vez, esa cosa insignificante, mero folclore, glamour flú y lucir trajes en galas endogámicas vacías de contenido.

Adjunto a continuación información curricular del ministro saliente y la ministra entrante:

Currículum vítae de César Antonio Molina (La Coruña, 1952)

CURRÍCULUM:
Es licenciado en Derecho y en Ciencias de la Información. Se doctoró “cum laude” con un trabajo de investigación sobre la prensa literaria española, publicado en tres volúmenes. Fue profesor de Teoría y Crítica Literaria en la Universidad Complutense y lo ha sido, en los últimos ocho años, de Humanidades y Periodismo en la Universidad Carlos III. También fue durante varios años coordinador de los cursos de Humanidades de la Universidad de Verano de El Escorial. De 1985 a 1996 trabajó en Cambio 16 y Diario 16, en donde llegó a ser director adjunto y responsable de las páginas de cultura y espectáculos, así como de los suplementos Culturas y Libros. En 1996 se incorporó al Círculo de Bellas Artes como director-gerente. De 2004 a 2007 fue director del Instituto Cervantes. En 2007 fue nombrado Ministro de Cultura. Tiene publicados treinta libros, fundamentalmente, de ensayo, prosa y poesía. Su obra poética apareció recogida en numerosas antologías y está traducida a varios idiomas. Su último libro es ‘El rumor del tiempo’, una antología poética de toda su obra publicada por el Círculo de Lectores.
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OBRAS REALIZADAS:
Ha publicado los siguientes libros: ‘Épica’ (A Coruña, Argrove, 1974); ‘Proyecto preliminar para una arqueología de campo’ (Barcelona, Antrophos, 1978); ‘Últimas horas en Lisca Blanca’ (León, 1979); ‘La estancia saqueada’ (Barcelona, Los libros de la frontera, 1983); ‘La revista Alfar y la prensa literaria de su época (1920-1930)’ (Coruña, Nós, 1984); ‘Antología de la poesía Gallega contemporánea’ (Madrid, Jucar, 1984); ‘Gobierno de un jardín’ (Cuenca, II Menu, 1986); ‘Derivas’ (Madrid, Maina, 1987); ‘El fin de Finisterre’ (Ferrol, Sociedad de cultura Valle Inclán, 1988); ‘Prensa literaria en Galicia (1809-1920)’ (Vigo, Xerais, 1989); ‘Prensa literaria en Galicia (1920-1960)’ (Vigo, Xerais, 1989); ‘Medio siglo de Prensa literaria española (1900-1950)’ (I. Madrid, Endymion, 1990); ‘Sobre el iberismo y otros escritos de literatura portuguesa’ (Madrid, Akal, 1990); ‘Las ruinas del mundo’ (Barcelona, Anthropos, 1991); ‘El fin de Finisterre’ (A Coruña, Diputación Provincial, 1992); ‘Para no ir a parte alguna’ (Valencia, Pre-textos, 1994); ‘Sobre la inutilidad de la poesía’ (Madrid, Huerga & Fierro, 1995), ‘Poemas’ (Universidad de las Islas Baleares, Servicio de Publicaciones e Intercambio Científico, 1995); ‘Nostalgia de la nada perdida; ensayo sobre narrativa contemporánea’ (Madrid, Endymion, 1996); ‘Vivir sin ser visto’ (Barcelona, Península, 2000); ‘A fin de Fisterra’ (Pontevedra, Diputación Provincial, 2001); ‘A Coruña, agua y luz’ (Barcelona, Lunwerg, 2001); ‘Poemas’ (Badajoz, Diputación Provincial, 2001); ‘Olas en la noche’ (Valencia, Pre-textos, 2001); ‘Regresar a donde no estuvimos’ (Barcelona, Península, 2003); ‘Viaje a la Costa da morte’ (Madrid, Huega & Fierro, 2003); ‘En el mar de ánforas’ (Valencia, Pre-Textos, 2005); ‘En Honor de Hermes’ (Madrid, La Rama dorada, 2005); ‘Fuga del amor’ (Barcelona, Destino, 2005); ‘El rumor del tiempo’ (Barcelona, Círculo de Lectores, 2006) y ‘Soños nos cantís’ (A Coruña, Espiral Maior, 2006).
Entre las obras colectivas en las que ha participado, podemos destacar: ‘El curso literario español’ (Barcelona, Ámbito Literario, 1978); ‘Segunda antología del resurgimiento’ (Barcelona, Ámbito Literario, 1980); ‘Poesía Épica Española (1950-1980) Antología’ (Madrid, Libertarias, 1982); ‘La emoción de la palabra’ (Madrid, 1988); ‘Fin de un milenio, antología de la poesía gallega última’ (Madrid, Libertarias, 1991); ‘Falsearé la leyenda’, (Madrid, Árdora, 1994); ‘Entre las vanguardias Francisco Miguel, pintor gallego y mexicano (1897-1936)’ (México DF, Museo Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, 1999); ‘Nas Redes en Muller e mar. Antología poética’ (A Coruña: Diputación de A Coruña, 2001); ‘Territorio de la poesía, antología poética’ (2001); ‘Qué puede hacer la poesía’ (Vitoria, Basarai, 2002); ‘Man: Un artista sin mérito. No pais do Nunca Máis’ (Vigo, Galaxia, 2003)…
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OTROS DATOS DE INTERÉS:
Ha publicado multitud de artículos en revistas y periódicos nacionales e internacionales, y realizado la edición, estudio y traducción de libros y revistas.

Currículum vítae de Ángeles González Sinde (Madrid, 1965)

Nació en Madrid en 1965. Estudió Filología Clásica en la Universidad Complutense de Madrid. Hace un Máster de Guión Cinematográfico y se traslada a Los Ángeles por el American Film Institute.
Fue colaboradora de la revista Cosmopolitan durante los primeros años de vida de la publicación en España, encargándose de realizar la agenda cultural, que firmaba como Berta González- Sinde.
Ha sido la guionista de numerosas series de televisión junto a Alberto Macías, así como de multitud de películas, trabajos que le han valido varios reconocimientos, entre ellos dos premios Goya, sin embargo quedando muy lejos de los logros de su padre.
Su debut como directora, y uno de sus trabajos más premiados, fue la película La suerte dormida (2003), protagonizada por Adriana Ozores. Repetiría en las labores de dirección en uno de los cortos de Madrid 11M: Todos íbamos en ese tren (2004).
Desde diciembre de 2006 está al frente de la presidencia de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España (AACCE), cargo en el que ha tomado el testigo de la actriz Mercedes Sampietro. Es hija del fundador y primer presidente de la academia, José María González-Sinde, y su hermano, que se llama como el padre, también se dedica al mundo del cine.

Como guionista:
La casa de los líos — serie de TV (1 episodio, 1996).
La buena estrella (1997), de Ricardo Franco.
Lágrimas negras (1998), de Ricardo Franco.
Segunda piel (1999), de Gerardo Vera.
Las razones de mis amigos (2000), de Gerardo Herrero.
Antigua vida mía (2001), de Héctor Olivera.
Cuéntame cómo pasó — serie de TV (2001).
El misterio Galíndez (2003), de Gerardo Herrero.
Manolito Gafotas - serie de TV (2004), de Antonio Merecero.
La suerte dormida (2003).
La vida que te espera (2004), de Manuel Gutiérrez Aragón.
La puta y la ballena (2004), de Luis Puenzo.
Madrid 11M: Todos íbamos en ese tren (2004), de varios directores.
Entre vivir y soñar (2004), de Alfonso Albacete y David Menkes.
Heroína (2005), de Gerardo Herrero.
Los aires difíciles (2006), de Gerardo Herrero.
Todos estamos invitados (2007), de Manuel Gutiérrez Aragón.
Una palabra tuya (2008).
Mentiras y gordas (2009).

Como directora
La suerte dormida (2003).
Madrid 11M: Todos íbamos en ese tren (2004) — segmento «Como los demás».
Una palabra tuya (2008).

Premios
Premio Goya al mejor guión original por la La buena estrella, de Ricardo Franco (1997).
Nominación al premios del Círculo de Escritores Cinematográficos al mejor guión adaptado por Las razones de mis amigos (2000), de Gerardo Herrero.
Nominación al premio al mejor guión adaptado de la Asociación de Críticos Cinematográficos de Argentina por Antigua vida mía (2001), de Héctor Olivera.
Nominación a la mejor película en el Festival de Cine de Bogotá por La suerte dormida (2003).
Nominación al premio a la mejor película en la Semana Internacional de Cine de Valladolid por La suerte dormida (2003).
Premio Goya a la mejor dirección novel por La suerte dormida (2003).

*N. del B.: He mirado en la RAE y, por lo visto, currículum vítae se escribe así. Con el vítae esdrujulado detrás.

7.4.09

Cuando yo esté tranquilo

Me habló mi tío Ivlius de un libro de esos cuyo título dice todo, de Eugeni D'Ors: Cuando yo esté tranquilo. Hablábamos aquel día, entre laúdes, el Zweig de Mendel el de los libros, que va por la segunda edición, ojo, y otros libros de soy cristiano y no soy cristiano (resulta Ivlius, que César Vidal también se posiciona, y publica su Por qué soy cristiano, motivo éste por el que uno se inclina de súbito en el Por qué NO soy cristiano russelliano, cierro paréntesis).

Hablábamos, decía, de ese placer que tiene también la conquista de la tranquilidad, que no felicidad, también russelliana (a ver si me leo algún libro suyo, ya que estamos, no todo van a ser títulos; El lector de títulos, sería un buen título de novela, cierro paréntesis). Porque la tranquilidad también se conquista, es una conquista de la paz y la paz es a lo que aspiramos TODOS los seres humanos, el psiquiatra Holzer dixit, y a veces para alcanzar la paz se necesitan guerras previas.

Vivir en guerra pero, ay, hasta cuando. Sí, hay que pasar por nuestras particulares Crimeas, Hispano-Estadounidense, Marruecos, Primera Mundial, Civil, Segunda Mundial, Corea, Vietnam, Balcanes e Irak. Ayer leí una interesante entrevista a Philip Roth, que coleará en próximos días por aquí. Furibundo detractor de los talleres y tallercitos de escritura, proponía esta metodología para formarse como escritor, en un curso de tres años:

El primer año vais a contraer una enfermedad que casi os mata y os vais a pasar un año entero en el hospital. Tan pronto os reincorporéis a la vida normal haréis que os suelten en paracaídas y sin un céntimo en el bolsillo en medio de un país extraño del que no conozcáis la lengua. Durante el tercero y el último trabajaréis en una mina de carbón. A los que superaran todo esto les extendería un certificado de aptitud para comenzar a escribir.
Decía también Felipe Benítez Reyes que la juventud es esa época en la que nos toca hacer todo ese montón de cosas que no nos apetece hacer y que se supone que son divertidas. También está el tema de viajar, del que Roth, 75 años, suelta un triunfante: "Creo que ya he viajado lo suficiente en la vida, ahora prefiero descansar".

¿Cuándo estaré yo tranquilo? Ahh. No es el momento ahora, eso está claro. Quizá con 75 años, como Roth. ¿Disfrutaré, como él, de un apartamento en el Upper West Side de Manhattan y una casa de verano en Connecticut, en la que instalarse de mayo a octubre? No es momento, pues, para estar tranquilo, pero reconforta pensar que algún día llegará.

6.4.09

Escritorzuelo

m. Dícese del literato, letraherido o plumífero en general que padece de algún tipo de afección ocular, que no le impide no obstante entregarse a tumba abierta al perpetre de estériles y prescindibles opúsculos.

4.4.09

Domingos de Ramos

Acabo de escuchar en la radio que los equipos andaluces de fútbol han decidido jugar en sábado por ser este domingo el de Ramos. De ahí a obligarles a no comer carne en Cuaresma hay un paso, así por provocar un poquito, lo digo.

Creo que la única tradición religiosa que se repetía en mi ámbito familiar era la del Domingo de Ramos. Voy a hablar un poco de tan entrañable día porque Iñaki Arratibel me pidió algo de hiperlocalismo, así que toma hiperlocalismo religioso.

Este día llegaba un día de pronto, domingo para más señas, y la mente del niño, mi yo niño, entendía que empezaba el buen tiempo, los veranos, las piscinas y esas cosas. Esa mente sin referencias, ignorante de calendarios, veía en esa tradición repetida un signo que le era familiar. Se podría hablar mucho sobre los niños y la ubicación temporal, pero no seré yo quien lo haga.

Recuerdo que había dos tipos de palmas, que comprábamos en un sitio que no sabría decir. Quizá en la calle, la víspera. Los primos, los chicos, blandíamos esas de tipo palmeril, amarillo plátano empobrecido, minimalistas, hermosas en su simpleza. Las chicas solían portar esas otras ya elaboradas, barrocas, recargadas, de un ñoño que alcanzaba el paroxismo cursil cuando colocaban en ella caramelitos pendientes de fino hilo. Nada más duro para la retina infantil que una de esas niñas hijas de parejas bienpudientes navarros (prometo ulterior post al respecto), de progenitor directivo de la entonces Caja Municipal y madre ama de casa locoide y acelerada, de parloteo rápido y cigarrillos Winston en bolso y boca.

Los Baleztena colocaban su palmerón en uno de los balcones, y ahí se quedaba todo el año. Quizá la colgaron sólo una vez, cuando la primera Gamazada, y ahí se quedó, viendo pasar el tiempo. Pero para mí que la renovaban cada año. Nicolás, si estás ahí, confirma el dato.

Recorríamos la ciudad vieja, calle Curia, hasta coronar esa catedral situada en una especie de cima espiritual. (Siempre me gustó ver sus torres desde la cuesta de Beloso, en llegando de Francia, en una tarde de primavera, con cielos rojizos salaberrianos, por cierto.) Y nos hacíamos una foto que probara nuestra inmersión cristiana en los peldaños para luego dedicarnos a las correrías propias de la muchachada. No faltaba el momento cafetería, ya de vuelta, en los alrededores de la majestuosa torre de San Cernin. No sé si era Zucitola, denominación tan absolutamente idónea para ese tipo de cafeterías de provincias y señoras, Zucitola, donde las madres se entregaban al café y al cigarrerío. Hace poco pasé por ahí y descubrí que era otro espacio muerto. Me dio pena su defunción; me habría gustado internarme y pedirme un bollo suizo e introducir en su interior, a la fuerza, una chocolatina Nestlé.

Para compensar, quizá me compré un palmerón y lo cuelgue en mi balcón, rima intenna, para que vea pasar el (buen) tiempo. Feliz domingo, herpanos.

2.4.09

Silencio de primera primavera

Es curioso, podría escribir sobre un acto denso políticamente al que he ido, sobre ese país caribeño regido por un tipo de barba larga, cuyo nombre omito porque me ha entrado la paranoia orwelliana de que me vigilan. Y no quiero que me fichen antes de mi próximo viaje a aquel país donde se fuman puros largos. No pondré tags comprometedores, por si acaso.
También podría escribir algunas líneas sobre ese curioso encuentro, casual, a pie de calle, en plan pamplonica, que he tenido con Leopoldo Abadía, el ninja, y su hijo y manager Gonzalo, con el que toqué, o tocuve, en un conjunto de rocks, y de eso hace ya más de diez años. Ver a su padre convertido en toda una celebritie y echarnos unas jajas en plena plaza de Callao próxima a ser remodelada (habrá post hipermadrileñista) ha tenido su aquel.

No, hoy los tiros van más por el tiempo y sus luces, ese refugio battiatiano en el que de vez en cuando nos gusta mecernos. Era l'inizio della primavera, canta en su último disco, Il Vuoto. Al salir de ese acto, calle Orfila, he sentido un abrumador silencio, extraño y pretormenta que no amenazaba. Quizá es que en el acto había demasiado ruido, un ruido quizá conceptual, mío, de autofricción en las ideas propias y porhacer, con pequeños seísmos internos que nos fatigan. Porque pensamos, aunque no nos demos cuenta de que lo estamos haciendo.

Y salir a esa calle silenciosa ha sido todo un místico placer. Mistic pleasure. He imaginado que, si fuera director de cine, le daría al mute total para ilustrar ese plano, eliminaría cualquier sonido externo, para realzar ese raro silencio de suar que invadía las calles. Como las invadía una luz algo rojiza, que manchaba esos edificios burgueses y hasta felices de los barrios de bien.

No es la primera vez que me asalta ese silencio de primavera; recuerdo uno, en Pamplona, mayo de 2001, creo recordar, completamente interesante. Venía de clase de inglés con mi novia de entonces. Todo está quieto, de pronto, y el mundo no parece ese lugar incómodo y correoso, sino que uno puede balancearse en él, sin angustias chiriquianas de ningún tipo.

Cuando alcanzamos a apreciar el silencio, no es porque esté ahí, supongo, sino porque algo se ha operando dentro de nosotros que nos hace percatarnos de su existencia. Porque silencio hay siempre, en los ascensores, en la cama antes de dormir y al levantarnos, en el váter, en la escritura de un post, tan sólo roto por el riquirraca de las teclas, que vuelve en cuanto dejas de colocar palabras.

Antes me gustaba más esa parte exultante de la primavera, gloriosos mayo y junio. Ahora disfruto sobre todo del primer marzo y abril, inizio della primavera, con ese silencio que hoy he descubierto de nuevo, y que nos invita a pensar que hay, hubo o habrá, un tiempo, lugar o velocidad, bañados de algo que podríamos llamar armonía. Es como si nos dieran pistas de que aquello, il y avait un jardin qu'on appelait la terre, estuviera en alguna parte y alguien tratara de guiarnos hacia él.

Quiero ver Man on Wire.

1.4.09

1 de abril de 2009

Ayer martes no me enteré, o los medios, en general, han estado menos insistentes con la efémeride que en otras ocasiones similares. Hecho que hace que podamos celebrarlo sin la carraca mediática que acaba desgastando ese punto de novedad que debe de tener todo homenaje, todo recuerdo, todo echar la vista atrás.

Hace setenta años, tal día como hoy, los españoles dejaron de matarse entre ellos. Al menos bajo ese código 'discutible' pero con parecidas leyes que es una guerra civil. A partir del 1 de abril de 1939 llegó la paz, sí, pero una paz armada, una pacificación. Era España, Año Cero. Porque no olvidemos que, según leo en este momento en el muy recomendable Hasta la raíz, de Javier Rodrigo, "fueron 50.000 los fusilamientos y ejecuciones entre aquel fatídico primero de abril de 1939 y ese otro no menos fatídico 1948. A los vencidos que no se exiliaron, que anhelaban reconstruir sus vidas y familias tras tres años de guerra, se les negó ese derecho condenándoles, en cambio, a la marginación y humillación social, laboral y económica. Las paz solamente llegó para los vencedores, para los vencidos solamente hubo Victoria".

Buscando en dos segundos un dato que diera fuste a mi post-homenaje, he caído de manera milagrosa en esa cita, de entre las más de 250 páginas del libro. Lo veré como un símbolo.
Y hoy sí que habría que dedicar un día entero de silencio, un verdadero mute day, en memoria de esos 50.000 tipos que, fehacientemente, me temo que son datos más que registrados, fueron aniquilados para salvaguardar la paz. No apostó a pequeña, el dictador, en materia de imponer el orden por la fuerza.

Hoy estamos bien, pero no está de más tener en cuenta que a muchos miles no les fue tan bien, y que la guerra no acabó exactamente el 1 de abril. La contienda igual sí, la guerra no.
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