He intentado, creo que sin éxito, no caer en esa tendencia autopromocional, que vemos en blogs vecinos. Temo, sí, que si algún día un crítico como Pozuelo Yvancos destripara una obra mía me gustaría compartir el tema por aquí. Habría un porcentaje de vanidad, claro, pero también otra parte considerable de "ehh, mirad que han dicho por ahí". Cosa, por cierto, que, un escritor, digamos, serio, nunca haría. Sólo que yo nunca he dicho que aspirare a tal cosa, algo que no me consta en los ejemplos que he puesto como ejemplo, valga la circunstancia.
Dicho lo cuál, podría decir que el próximo Día del Libro, constituye una fabulosa oportunidad para adquirir un ídem, pongamos por sugerencia postales del náufrago digital, así a botepronoto. Mi inminente viaje a La Habana me impide participiar en una iniciativa de tipo libresco, en Pamplona, a invitación del Instituto Navarro de la Juventud, con Daniel Aldaya y Margarita Leoz entre otros. Pero algo se va a hacer, y creo cierta promoción oficial del libro mío se hará. Una forma institucional, que yo agradezco y mucho, de decir "¡Compren el libro de Eduardo Laporte, coño!".
Esa es, como se va viendo, la idea que quiero transmitir a lo largo de este post errabundo, ahora que me quito de enmedio por unas dos semanas, tiempo en que el blog permanecerá inactivo. Blog, por cierto, con lectores fieles, de calidad, pero no de tanta cantidad como uno soñaría, tras cuatro años y siete meses de continua, constante y permanente actividad bloguera. Inmensa minoría. Inmensamente minoritaria. Y esto me recuerda a un circo absurdo, con tipos como ¡¡el enano más alto del mundo!! (medía 1.70), ¡¡la gorda más delgada de la Tierra!! (pesaba 55 kilos) o ¡¡el subnormal más listo del mundo!! (uno que se licenció en Periodismo).
Pero no todo van a ser lamentos, quiá. A partir de ahora "generaré tráfico", que es lo que hay que hacer, según me comentó uno que sabe de estas cosas. "Pon enlaces", me dijo. "Enlaza, cualquier cosa, si hablas de una manzana, pues pones el enlace a Wikipedia". Le agradecí el consejo, pero le aclaré que yo no quería de esas visitas sin peso específico, impersonal, de rebote, que caen en mi blog como pueden caer en el de Molusco. Mentí como un bellaco.
Enlazaré, pues, pero no sólo eso. También hablaré de los temas candentes, los temas que interesan, sintetizaré la Red de Redes en cada post, macropost o nanopost que escriba. Hablaré, por ejemplo, del aborto y Rouco Varela, porque la religión, ya sea musulmana, budista, hinduista, evangelista, judaista o cienciologista dicen que tiene más tráfico en internet que el sexo. Sí, más que toda esa pornografía o erotomanía que abunda por aquí, que si, yo que sé, joven desnuda se quita la falda, las mejores tetas de Internet, Scarlett Johansson desnuda, Penélope Cruz desnuda, Elsa Pataky desnuda, Charlize Theron semidesnuda, el top less de Yvonne Reyes, Angelina Jolie, con rumores de divorcio, desnuda, Mar Flores y el conde Lecquio en la cama, Pamela Anderson y Tommy Lee haciendo intimidades. Aunque ahora son otros los escándalos, y otros los nombres, que Lindsay Lohan, en negociaciones para desnudarse en Las Vegas, las bragas de Patricia Conde en Sé lo que hicistéis, que si Maria Lapiedra o Dita von Teese, la de Marilyn Manson, famosa también por un antológico strip tease al más puro estilo pin-up.
También podría poner uno de esos criterios de búsqueda que aparecen en las tripas de los blogs, y que revelan lo peor de la condición humana, por las falta de ortografía que figuran, más que otra cosa: "Cexo rapido Madrid" "putas centro economico", "masaje frances beso negro", "cual es el pene mas largo del mundo", "ereccion larga toda la noche", "eyaculacion precoz trucos", "posturas mejores hacer el amor", "trucos para no quedarse embarazado+opus dei", "pildora dia despues cuanto vale", "depilacion intima sin cortes". O enlazar el último corto, surrealista y zafio, pero gracioso, del eZcritor, que triunfa en internet.
Sé de un informático que se paga la hipoteca con una web, solamente por el tráfico que le genera, precisamente, el que éste y el otro acaben en su página. No dejen de pinchar en la pestaña que dice Sobre el autor, es muy divertida. Luego está todo ese mundo de menéames, technoratis y plataformas de bombardeo on-line en el que no me interesa entrar. Me pregunto si el blog de Arnold Schwarzenneger no esconde, en realidad, alguna estrategia similar de acumulación de clicks. Porque Arnold sabe que sus noticias chorra son de lo más leído de la Red. Noticias como:
Pintan a Berlusconi como un ángel desnudo enamorado de una ministra
Un pasajero aterriza un avión tras la muerte del piloto
Chuck Norris quiere ser presidente de una Texas independiente de EEUU
Y así.
Podría hacer todo eso, y pasaría de las X visitas que tengo a las X al cuadrado, al precio de pegarme toda la mañana colocando enlacitos. Y digo yo, qué más dará ocho que ochenta, si llevo cuatro años y siete meses de bendita dependencia bloguil. Serán dos semanas alejadas del post, a ver cómo reacciono. Ese sí que va a ser un verdadero experimento, el del alejamiento de una de esas vidas que componen la vida del siglo XXI. Porque, recordemos, permitidme la autocita, la vida de hoy se compone de:
-La vida real (no hace falta explicarla)
-La vida ficcional (libros, películas, fórmulas matemáticas, arte, representaciones, evocaciones, cuadros, periódicos en papel, fotografías en papel, recuerdos...)
-La vida virtual (Internet)
¿Qué será de mí dos semanas sin conexión a Internet y con el muy real Jordi Santamaría en el papel de sancho quijotizado o de quijote sanchificado (Sanchificarás las fiestas, dice el decálogo de Alonso Quijano) en la contigua habitación de la casa de Zenaida, a pocos metros de La Habana Vieja?
Me despido ya, amigos, diciéndoos hasta pronto. Colocaré el filtro de comentarios por si alguien se pone faltón y no estoy yo para responderle. Volveré -espero-, con mil posts en la cabeza, que iré soltando poco a poco. Hasta entonces, pásenlo bien y compren buenos libros en el Día del Libro y en los días posteriores, porque todos los días son día del libro, y todos los libros son vida (ficcional).
Y descansad del náuGrafo, que os lo merecéis.

