Praga suar y Josef Sudek

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No era el puente de Carlos, en Praga, sino otro, más discreto, que conduce desde el imponente pero acogedor Café Savoy hasta el Teatro Nacional (de kafkianas reminiscencias) cuando le hablé a Bro, de Josef Sudek. El fotógrafo Josef Sudek, cuyas obras pude ver hace unos meses en el madrileño CBA. El fotógrafo Sudek, que perdió el brazo derecho en la Primera guerra mundial y que adquirió su maestría con la izquierda, dotando de un cierto deje, un deje zurdo, a sus fotos, según me matizó Bro.

Me acordé de ciertas fotos de Sudek en el CBA, fotos de la zona por la que andábamos. El río Moldava y sus accesorios, una isleta por aquí, un bosquecillo por allá. No he encontrado en internet la foto que tengo en mente. No era una foto especial, era bonita, pero me llamó la atención que era una foto nocturna, como muchas suyas, pero fijaba la hora: Praga, seis de la tarde. Algo así.

Me pareció poética la noche cuando es de noche a las seis de la tarde. Un fenómeno habitual en el otoño/invierno, pero que no deja de tener su magia. Aquella foto, con la precisión temporal, horaria, convertía la noche en otra noche. En esa tarde/noche que no tiene una palabra precisa en español, y que por aquí llamamos suar (del francés soir).

Y es que en la República Checa saben mucho de tardes/noches. Al llegar de nuevo a Madrid me sentí casi en primavera, al notar ese luzarrón de las cinco de la tarde. Debo reconocer que me sobresalté, hasta pensar en algún tipo de conspiración judeo-relojífera, en Malá Strana, cuando vi que mis manecillas marcaban las 16.52 y era noche cerrada. "Las 16, las cuatro, no puede ser noche", pensé, asustado. Al día siguiente, por el elegante barrio judío, me fijé que a las 16.24 ya era todo noche, y el fantasma de Sudek podía salir a fotografíar esa negrura de ala de murciélago.

Siempre queremos, o casi siempre, ansiamos lo que no tenemos. Y ahora me he encaprichado con esa vida dual, bicolor, blanquinegra como una nocilla ídem de las largas tardenoches praguesas. Una oscuridad que, por suerte, es finita, y que se disipa con la primavera. Hay algo en esas noches interminables, que comienzan tan pronto, que nos hacen vivir el tiempo más despacio. La noche es un tiempo congelado, más denso, interior.

Me pareció vulgar y excesiva la luz que recibí al volver a España. Supongo que, también, si viviera en Praga, estaría hasta las cejas de toda esa noche/suar de la que Sudek, Josef, se preocupó de codificar sus variables. No puedo asegurarlo. Lo que sí aseguro es que no es lo mismo la noche de las seis de la tarde, que la de las cuatro de la mañana, aunque sobre el negativo aparezcan idénticamente iguales.
En fin, fascinantes obviedades no tan obvias.

Comentarios

  1. Si no fuera porque es Praga diría que es Viena. Algún fotograma perdido del Tercer Hombre, por ejemplo.

    No puedo vivir sin la noche, pero cuando tiene que serla (serla, ¿esto está bien dicho? Tengo unos problemas infinitos con estos los-las), no a las cuatro de la tarde. Recuerdo que cuando volví de Dublín un invierno a Madrid, me pareció estar de nuevo entre los vivos, resucitado de una ciudad que echaba el cierre para antes de las cuatro. Los apocalipsis siempre se representan a oscuras, por eso será, eclipses y cosas así, digo.

    No me extraña que los guiris se vuelvan locos con la luz de España, cosa que no entendía hasta que descubrí que por Europa el sol siempre pega a medio gas, en plan sostenible, pura envidia del Zapatero clima-climático, por cierto. Y yo que cada vez valoro más los excesos...

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  2. Pues contenedor, te diré que los europeos más nórdicos tienen unos día más que envidiables en cuanto a su duración con respecto a los nuestros. Y además, sus inviernos no son tan fríos ni tan deprimentes.

    Y mucho tendremos que aprender de ellos cuando a pesar de la oscuridad y del frío siguen sacando mercadillos a las calles y viven la vida como si inundada de sol estuviera. Y además, líderes en tecnología...

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  3. Sí, Molusco, esa visión piruletesca de la vida nórdica, donde son también líderes en alcoholismo, no sé yo...

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  4. Quién pudiera poner de nombre a un movil Guarromán o Casante, y venderlo por todo el mundo, como hacen los finlandeses con Nokia. Sólo por eso merecería la pena ser líderes de tecnología, cosa que no va a ocurrir jamás, dicho sea de paso.

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  5. En francés distinguen après-midi, de las 12 a las 19, y soir, de las 19 a la puesta del sol. Todo este periodo de tiempo en español lo llamamos tarde.

    Soirée se traduce por velada y va de la puesta del sol hasta cuando uno se acuesta. Luego soirée y velada están comprendidos dentro de la noche, que se extiende desde el ocaso hasta la aurora.

    La imagen de la foto parece corresponder a una Soirèe en Praga, Velada en Praga, que nos hace recordar un título famoso, La velada en Benicarló de Manuel Azaña.

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  6. Gracias, Iulius, por tus matizaciones. Lo que pasa es que lo de velada, no sé, está demasiado asociado a cenita con 'velitas' más que a otra cosa. Nadie dice, "quedemos esta velada para jugar al tenis"...

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  7. Ese luzarrón de las cinco de la tarde madrileña se debe, no tanto a que nuestras tardes sean más largas, sino a una sin razón española más.

    Se daría cuenta el Náugrafo que al llegar a Praga no tuvo que cambiar la hora que marcaba su reloj, a pesar de que Praga está a más de 17º de longitud Este con relación a Madrid. Más de un huso horario.

    En España por una obstinación que no sé como no nos ha vuelto locos, si no es que ya lo estamos, nos empeñamos en llevar el horario centroeuropeo, cuando teníamos que llevar el Greenwich. Y aún así iríamos adelantados, pues Madrid está en el meridiano 3º42 Oeste.

    En fin, que ese luzarrón de las cinco de la tarde era la luz normal de las tres de la tarde hora solar.

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  8. Sí Náugrafo, hay veladas en el hipódromo, veladas ciclistas, veladas en el canódromo y hasta veladas de boxeo.

    Velada nada tiene que ver con velas, sino con velar, permanecer despierto.

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  9. Cierto, viene del latín, vigilare. No he dicho que venga de 'velas', sino que recuerda a cena con velitas para dos.

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  10. Ya que estamos y se me cita, y llegados a este punto, he de confesar que cuando el náugrafo me preguntó si conocía al tal Sudek le dije que sí cuando era que no, pero ya que estaba me inventé lo del deje zurdo, así por animar la conversación.

    Lo digo para que nadie vaya por ahí diciendo que zudek tiene un deje zurdo visiblemente apreciable en sus trabajos, porque probablemente le miren raro.

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  11. Jajjajaa, qué trolero!! jajaja, me parto. Lo más inquietante (a parte de su insólita capacidad para la trola) es que acertaste, el tipo es zurdo por habérsele volado el brazo en la Gran Guerra... Y bueno, lo cierto es q me pareció muy raro, sospechoso, eso de que la zurdera se apreciara en sus fotografías.. pero te creí, oh, hermano, te creí.

    Es justa la aclaración, en pro del buen nombre de Sudek.

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