Pintores y escritores y un cierto hartazgo

No digo que sea más fácil tender a ser Velázquez que Cervantes, pero a lo mejor sí. Creo que fue Antonio Orejudo el que hablaba de "la épica del escritor", ese tío que se levanta y que, en pijama mismo, se sienta a la mesa y se pone a emborronar páginas. A veces, con el apoyo de alguien que quiere que le entregue ese trabajo, para darle una forma, para colocarlo; otras veces, como el Bukowski que vimos en Factotum, lo hará a ciegas, a tumba abierta. Se pone a emborronar páginas porque cree que es lo que debe hacer, porque siente que haciendo otras cosas está perdiendo el tiempo, no está en su sitio. Su sitio es ese, su escritorio, un día nublado de otoño, de invierno, en pijama, legañoso, con el pelo quizá graso, al margen de todo, de todos, menos de los márgenes de su página.

El día que entrevisté a Eduardo Arroyo, me confesó que lo de pintar no era tampoco ninguna tontería. Que era un oficio sufrido, "desazonador". No sé por qué, le entendí perfectamente. Ya podía estar uno de farra el día anterior, que a las siete de la mañana se ponía frente al caballete. Y esa es otra épica, la del tío, también en pijama o en los amplios gayumbos que usaba Picasso para pintar El Guernica, solo en su casa, en su estudio, al margen de todo, de todos, menos de los límites de su lienzo.

Sin embargo, parece como que al pintor se le entiende más, se le perdona más. "Está pintando". "Ah". Es como si el pintar, por el hecho de ser más físico, más tangible, más material, pareciera más oficio, más con fundamento, menos secreto, menos pufo, que lo de escribir. El artista tiene ya el beneplácito social, el artista está con sus lienzos, sus exposiciones o no, sus óleos y sus trementinas. El escritor, con su teclado, está más desamparado. El escritor, cuando pinta, lo hace para descansar. Como aquella anécdota que se cuenta de que un día vieron a Valle-Inclán, en el campo, con una azada. "Qué, don Ramon, ¿trabajando?". "¡Qué va! ¡Descansando!". Lo decía Pedro Juan en la entrevista que colgué el otro día. Escribir es algo cerebral, escribir cansa. La pintura es otra cosa, al menos para él. La mente fluye, vuela, se destensa, se desovilla.


Matt Dillon como Charles Bukowski en Factotum

Al escritor que escribe, porque eso es lo que tiene que hacer el escritor y no gaitas varias, se le mira raro. Acecha sobre él la sombra del ocioso, del parásito, de vividor del cuento, del jetas, del inadaptado. Él, el escritor, está feliz con su épica pijamil. Es lo que ha elegido, ve pasar sus jornadas a menudo tremendamente monótonas, con miles de pequeños matices que quizá sólo aprecia él, y sabe que eso, a la larga, es una losa. Pero eso es lo que ha elegido porque, cuando tiene algo que escribir, sabe que lo que tiene que hacer es escribirlo y no andar por ahí haciendo el pajas, aunque esté mejor visto. No siempre tendrá el escritor algo de lo que escribir. Porque un escritor no debe ser alguien que se fuerza a escribir, sino alguien que está forzado a escribir.

Ese escritor elige ese camino algo tortuoso, pero con la dicha, ya digo, de que es el suyo, al menos por un tiempo, y a sabiendas de que le tocará alguna que otra penalidad. De entrada, ese silencioso (o no tanto) desprecio social. Después, la miserable remuneración de esa actividad, triste vocación la suya que rara vez se paga bien. Extraña vocación que no cotiza en la Seguridad Social y para la que apenas el Estado o las instituciones privadas ofrecen becas. Sí, en cambio, para el pintor, para el creador audiovisual, para el teatrero, para el empresario de lo que sea.

El escritor, que escribe sin encargo, sin amparo editorial de ningún tipo, sólo movido por una extraña fe que mueve montañas, acepta su derrotero sin dramatismos ni alharacas. Ya entrará en el sistema cuando toque, no se preocupen. Quizá cuando no le quede otra, cuando asuma que aquella carrera no estaba hecha para él. Lo acepta, ya digo, pero a veces no puede evitar que se le hinchen, puntualmente, sus literarios cojoncillos.

Comentarios

  1. Quizá nunca haya conseguido ser escritora (por el momento, al menos) porque no soy capaz de adoptar esa rutina, aunque sea en pijama, de sentarme y escribir lo que sea. Y el oficio, para que sea tal, tiene que tener rutina. Igual que nos levantamos cada día para ir a la oficina, a la redacción, a sea cual sea nuestro centro de trabajo, los escritores deberían hacer lo mismo. Pero oye, debe ser que yo no tengo madera, porque nunca lo he conseguido. Ya se sabe aquello de que "cuando llegue la inspiración, que me pille trabajando". Pues eso.

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  2. ¿Por qué los zurdos me parecen tan inteligentes, tan de otra galaxia?
    Pues eso, que lleva usted más razón que un santo. Mucho mito hay en la palabra escritor, si la simplificásemos un poquito y le diésemos cuerpo de trabajo de ocho a tres tal vez se remuneraría mejor, y socialmente se valoraría más, pero perdería pasión, creo yo. En fin, no sé, complicado todo esto de vocación-profesión-obligación de (no he entendido yo lo de que se fuerza a escribir y forzado a escribir), mira tú que la escritura, sea forzada o se fuerce, no entiende de obligaciones ni deberes, la buena escritura, me refiero.

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  3. Eso que no ha entendido se lo traduzco. He querido decir, algo pomposamente, que el verdadero escritor está llamado a (que eso significa, en términos religiosos, vocación, llamado a) escribir. No se fuerza a ello, de alguna manera está llamado, forzado a ello.

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  4. ¿Hay becas para la creación literaria? Eso de poder apartarse de todo durante una temporada e intentarlo, en pijama o no, no tiene que tener precio. Lo de escribir, digo.

    Lo de escribir en cierta forma está mal visto, porque escribir, escriben todos, otra cosa es si mejor o peor, pero eso en una sociedad de individuos con la autoestima por las nubes y con premios literario meramente publicitarios, no importa nada.

    (Menuda mierda es el ganador del Herralde de este año. Una mierda, mierda. Ya lo puedo decir)

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  5. Oye, Contenedor, que le he dado a Publicar tu comentario y no aparece. TE voy a responder, igualmente, y ya aparecerá cuando el señor Blogger quiera. Becas a la creacíon literaria? Las hay, pero a mí se me antonjan muchos menores que a todo el lío de las artes plásticas y que, por supuesto, el cine. Cuánto sería capaz de hacer y de sobrevivir un autor literario con 6.000 euros, mientras que en el cine, los cortos y demás, no tiene ni para el alquiler de luces. Para luego unos cortos que nadie ve, y tal.

    Por otra parte, muchas de esas becas que reciben los artistas, que me lo han contado, no se destinan al producto final. Si les dan 100, pues igual gastan 30 y con los 70 se van de vacaciones. No hay 'auditorias', digamos, al respecto. Con una subvención a la creación literaria, la 'auditoría' es mucho más objetivable. Un novelón de 250 páginas, bien documentado y armado, no se escribe en cuatro tardes con mucha cafeína.

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  6. Ah, vale... se me olvidaba que esto es España. Un solar. Estaba leyendo un editorial de Nature que me han mandado de cómo en el campo científico a España ya la ha superado hasta Grecia.

    Yo estoy a punto de pirarme a Barcelona, por cierto, que allí la Generalitat te encarga un informe de unas pocas páginas que lo justifique y te sueltan doce mil euros del ala. Mira este, por ejemplo, literal: «Ambientación olorosa de un espacio circular de unos 30 metros cuadrados de superficie abierto en su parte superior», encargado por el departamento de Cultura. Y este es de los baratos: 1392 por cuatro páginas.

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  7. Si uno compara los artículos de la Wiki en español con otras lenguas palidece de vergüenza, por lo visto. Y respecto al mercado de libros on-line, audiolibros y todo eso, lo mismo. Traducidos al español, migajas.
    El retraso tecnológico que llevamos lo pagaremos in the future, me temo.

    Si fuera guionista de esos programas de humor catalanes tipo 'Vaya semanita', el tema de los estudios encargados y aceptados darían para mucha coña, es de traca el asunto. Voy a presentar este, a ver si cuela:

    "Impacto de la flatulencia de la paloma común en la contaminación del espacio aérea de la zona del Tibidabo". 3999 euros.

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  8. Vengo del gimnasio y he pensado en la de dinero público que se destina al deporte y derivados. También dinero privado, ADO y etc.

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  9. Es más bonito hacerse la foto con los campeones de lo que sea, o ir a la final de lo que sea, que hacérsela con el ganador de la medalla Fields, que además seguro es un raro que ni te cuento.

    Los políticos son unos populistas.

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  10. Hacer el pajas... dice Naúgrafo . ¿ Expresión navarra o madrileña ? No es reflexivo es hacerlo , descartemos el onanismo compulsivo que asociaríamos a los simpáticos primates y por lo tanto a la idiocia , eso que llaman hacer el mono. ¿ Estoy haciendo el pajas ahora mismo ? Si afirmativo , por favor razone su respuesta. Diferencias entre onanismo mental y oligofrenia.
    Intuyo que el significado de esta expresión viene a ser " darse pisto en plan figurón pontificando como un poseso con mitra. " o así. Si es tan amable me lo aclare , haga el favor , que me ha hecho gracia.

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  11. No pienso poner un emoticon sonriente ni nada por el estilo. Hacía tiempo que no leía una artículo tan poco consistente. Una cosa es barrer para casa y otra usar las máquinas de FCC.

    Desahogo y rigor no tienen por qué estar reñidos.

    Saludos.

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  12. Subvencióneme el post a tanto la palabra y entonces quizá me preocupe del rigor, amigo Passy. Esto es ejercicio libre e isleta de creación individual que se comparte con los demás, pero no hay obligación rigorística alguna. Solo faltaría que mis desahogos tuvieran que ser rigurosos, digo yo.

    Por cierto, aún no he movido pieza con lo de los Encuentros 72, me han retrasado mucho la publicación, pero saldrá.

    Un saludo.. riguroso
    ;

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